Beso grande y enorme x3

Lunes, 30 de enero de 2012.-
Antes que nada, una aclaración: Atascado en los 70 ha estado renqueante unos cuantos días por culpa del maldito “error establishing a database connection”, esa lacra con que los servidores gratuitos castigan de vez en cuando a los blogs pobretones como este. Pese a todo seguiremos adelante con la gratuidad, sin una triste Visa con la que abrir las puertas a todos los lujos web imaginables. Y si la cosa se pone fea, pues nos mudaremos al blog suplente que hay en https://balbinoruiz.wordpress.com/, que para eso está.

Y una vez dicho esto, voy con un asunto sobre versiones y plagios que me quedó pendiente del año pasado. Bueno, más que de una vil copia se trata de algo parecido a una simpática mutación del inglés al castellano, de lo femenino a lo masculino y de lo cursi a lo macarra. De paso, me servirá para cerrar una improvisada trilogía sobre glam-rock y también lo catalogaré como sexto volumen de Yo no soy Bo Diddley, ese peculiar serial que me sirve para rescatar antiquísimas canciones en blanco y negro como ésta.

Siempre encantadoras estas Shangri-Las, quizá demasiado blanquitas y pavas si las comparamos con la esplendorosa negritud de las Crystals, las Ronettes o las Supremes. El caso es que, aunque las hermanas Weiss y las gemelas Ganser parecieran tan modositas, algunos de sus éxitos fueron versionados por roqueros duros de esos que nadie quisiera encontrarse en un callejón oscuro. Hay una muy conocida sobre moteros que a los Twisted Sister les quedó muy divertida… pero voy a centrarme en este Give Him A Great Big Kiss que está sonando. Seguro que les recuerda a un muy conocido hit del rock español.

Bulevar (1980)

Estoy hablando, claro, del Es especial de los Burning. Pertenece a Bulevar, su tercer LP, un disco que salió en un momento complicado de su carrera: debían enfrentarse al difícil reto de mantener el estatus de superestrellas en que se habían instalado con sus singles arrolladores del tramo final de los 70.

Burning - Mueve tus caderasMueve tus caderas (1979)

Estaban a tope de éxito, drogas y billetes verdes gracias al pelotazo de El fin de la década, su disco de 1979… el Mueve tus caderas había sonado hasta en la sopa e incluso se habían marcado el lujo de actuar en una peli de Fernando Colomo, que para colmo se titulaba como su canción más famosa.

Burning - ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?El single de “la chica” se publicó en 1978
como adelanto del LP “El fin de la década”

El impacto cinematográfico propició que Eloy de la Iglesia les reclamara canciones para Navajeros, una de las cumbres del cine quinqui, y las necesitaba para ya. La circunstancia exigía sacar rápidamente otro disco y para superar el listón de ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? se les ocurrió la genial idea de la versión de las Shangri-Las: donde había jovencitas dándose consejos adolescentes sobre cómo declararse al chico que les gustaba los Burning pusieron a macarrillas de extrarradio perdiendo los papeles por la chavala más apetecible del barrio.

Pongo esta imagen fija del single de 1980 con la toma de estudio porque no hay disponible un triste playback de esta canción en el que aparezca Toño al frente del grupo. Una pena, pero así es el precario legado audiovisual de la prehistórica TVE. Me apunto como tarea pendiente buscar los vídeos adecuados para ofrecer a Toño el homenaje que se merece.

Pese a poner su voz solo en los cuatro primeros discos, Antonio Martín ‘Toño’ es y será siempre el cantante de los Burning. Que me perdone Johnny, pero el punto que tiene su diálogo original con Toño es insuperable: “lle-va-la/al-ci-ne… esqueprefiere patinaaar…”. Entiéndanme, no pretendo menospreciar el mérito de Pepe y de Johnny tirando de los Burning de los últimos veintipico años. Ole por ellos y sobre todo por Johnny, que ha conseguido mantener vivo al grupo. La parte dialogada de Es especial aún es uno de los puntos álgidos de los conciertos: Johnny aprovecha para vacilar con el público, con la banda, con Carlos Segarra o quien quiera que sea el invitado de esa noche… pero claro, no es lo mismo sin Toño.

BurningLes encantaba maquearse para las fotos
y adoptar poses de rock star

Lo que no tiene perdón es la escandalera que montaron algunos periodistas modernillos a cuenta de Es especial. Sí, los mismos críticos que unos años después pasaron por alto lo de Marta y su marcapasos se ensañaron con los Burning en 1980 acusándolos de plagiarios. Y todo porque en el disco la canción aparecía firmada por Martín-Casas-Cifuentes. Los tres implicados explicaron que hubo un malentendido al imprimir la portada y la galleta del vinilo, que ellos se lo pasaron bien a los de la discográfica pero estos eran unos cutres que no se enteraban de nada. Hay que recordar que nuestros héroes grababan para el sello Ocre-Belter, o sea, la compañía que se había forrado vendiendo singles de Manolo Escobar, y encima con sede en Barcelona… lógico que no tuvieran ni idea de rocanrol, ni de las Shangri-Las, ni de La Elipa, ni de nadená. La verdad es que como disculpa suena un poco pobre, pero si lo dicen los Burning yo me lo creo.

Por otra parte, que todo hay que decirlo, ni Belter ni luego Divucsa corrigió jamás la errata en ninguna reedición de Bulevar ni en ninguno de los recopilatorios en los que ha incluido Es especial. Sólo en algún directo se ha mencionado como de pasada que es una versión y hasta la web oficial del grupo sigue firme en el error… quiero suponer que por el típico fallo de volcado de datos. No hay por qué pensar mal, está claro que lo suyo fue una versión y no un plagio. Al fin y al cabo, a esa misma canción ya le habían hincado el diente con anterioridad Johnny Thunders y los New York Dolls, ídolos de cabecera para los chicos de La Elipa.

Les dejo con los mencionados travestones de Nueva York, cuyas pintas tantas veces imitaron los Burning en sus comienzos.

Generación Forrest Gump

Miércoles, 13 de julio de 2011.-
Advertencia: voy a contar otra batallita relacionada con un trabajo en el que estuve hace tiempo. Quienes no hayan huido todavía y piensen seguir leyendo, pueden escuchar como fondo musical a Buffalo Springfield, el grupo que reunió por primera vez a Stephen Stills con un Neil Young recién llegado de Canadá. Es una de esas canciones llenas de matices, una contenida crónica acerca de la rebelión, incendiaria y sosegada a la vez.

Empecé a hacerme viejo siendo aún joven, de ahí mi afán por escuchar música de los 70 a una edad en la que me habría correspondido hacerme fan de los Cure, los Smiths o los yú-tú. Pero como el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones (gracias, García), llegaron los 90 y todas esas moderneces de los 80 quedaron obsoletas. La década del grunge se pasó en un suspiro y casi sin darnos cuenta cambiamos de siglo y de milenio. A la redacción de la revista en la que trabajaba empezaron a llegar becarios que no tenían uso de razón en el Mundial ’82 y que a unos cuantos nos convirtieron sin comerlo ni beberlo en auténticos viejunos. No llegaron a tiempo de ver la serie de Naranjito, aunque más tarde descubrí que esas generaciones posteriores a la mía crecieron traumatizadas por dibujos todavía peores, como los Fruitties, los Snorkels, G.I. Joe o He-Man. Recuerdo a un mítico personaje llamado Orco que nos trajo varias semanas de cabeza sin que nadie pudiera identificarlo hasta que cierto señor Becario reveló su nombre.

Sin embargo, los conflictos por la música nunca llegaban a ser tan dramáticos como podía esperarse. Era lógico que algunas cosas dejaran muy en evidencia el salto generacional, pero casi por sorpresa aparecían otras en las que todos estábamos de acuerdo. ¿Y como era posible que esos jovenzuelos conocieran a la Creedence, a los Byrds, a Scott McKenzie o a The Mamas & The Papas? La explicación es que la influencia del rocanrol se estira y se estira como un chicle, a veces por culpa de un spot publicitario, a veces por culpa de una película.

Forrest Gump-The SoundtrackForrest Gump-The Soundtrack (Special Edition 2001)

Resulta que Forrest Gump era una película muy emocionante que ambientaba acontecimientos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX con canciones acojonantes de cada preciso momento. Creo que se estrenó en 1994, y tuvo tal impacto en el tramo final de esa década que debió de dejar flaseada a toda la gente de entre doce y dieciséis tacos, grabando a fuego en su inconsciente colectivo escenas y canciones de la peli. Diez años después, por culpa de Forrest Gump, en la revista fuimos invadidos por una generación de becarios que controlaba perfectamente el perro de caza de Elvis, el flower power de San Francisco, la gloriosa era de Acuario, el soul de las Supremes y hasta el Sweet Home Alabama.

Todo esto viene a cuento de que el otro día me pille en la biblioteca de mi pueblo una edición especial en doble CD de esta banda sonora. Reconozco que lo hice en homenaje a mis queridos becarios. Por cierto, un día de estos voy a tener que ver la película… si es que la devuelve el tío que la tiene retenida.