Este tampoco es Diddley, es Burdon (YNSBoD vol. 8)

Domingo, 7 de abril de 2013.-
Otra de las manías de los últimos compradores de discos que quedamos es intentar estar pendientes de las novedades que salen. O sea, fingir que uno está al tanto de lo que se cuece cuando en realidad lleva meses sin enterarse de nada. ¿Y qué se puede hacer para redimir ese pecado? Pues comprar un disco como penitencia. Llegado el momento, no va uno a arriesgar con cualquier cosita vanguardista o nuevo fenómeno de masas. Al final va uno a lo seguro, a los viejos ídolos de siempre o a los artistas locales que aún siguen en la brecha.

La elección del disco concreto se toma en definitiva como algo parecido a un acto de justicia: compras a quien se lo merece. Esos tíos nos hicieron muy felices con su música, hay que demostrarles que nos les olvidamos, que seguimos agradecidos. En general ya no emocionan como en su época de esplendor, pero nos es suficiente con escucharlos con agrado. Y a veces, cuando uno menos se lo espera, alguno de esos paquidermos del rocanrol nos sorprende con un disco monumental.

Hace unos días me he llevado uno de esos alegrones gracias a Eric Burdon. Él es uno de los grandes y no es de esos pesados que necesita estar todo el tiempo recordándolo. A veces se tira doce o quince años sin sacar disco, así que cuando publica algo nuevo suele merecer la pena. Para comprender mejor las dimensiones de este acontecimiento de 2013, voy a remontarme al principio de la historia, a una canción de hace casi cincuenta años.

Esto sí que es una tremenda lección de roncarol. Si no saben inglés dediquen un rato a leer la letra traducida, que merece la pena. Les sitúo. Estamos en 1964 y el que canta es un jovencito de Newcastle que rinde homenaje a un negro americano de la década anterior. Visto desde hoy no parecen demasiados años de diferencia, pero créanme que lo que entonces hizo Eric fue el esfuerzo de saltarse el abismo generacional, racial, cultural y hasta oceánico que le separaba de Bo. Toda Inglaterra hervía de músicos que tenían la mirada puesta en los EEUU, pero lo que aquí expresa Eric es una admiración casi reverencial por uno de los patriarcas de la cosa. En esos primeros discos de The Animals hizo versiones de muchos de ellos, pero es muy significativo que esta fuera la única letra que firmó Burdon.

The AnimalsEric con los Animals de la era pop

No, Burdon no quería ser compositor ni letrista. Le bastaba con ser un intérprete, que para eso tenía esa voz descomunal. Dicen los que saben de esto que lo de Burdon era un auténtico prodigio de la naturaleza, que era un milagro que ese chorro de voz emergiera por encima de esos rudimentarios micrófonos y aparatos de amplificación de la época. Así en los discos de los Animals las canciones de John Lee Hooker, Ray Charles, Fats Domino y todos esos negros pasados de moda volvían a cobrar vida. Y si había algo importante que contar, entonces Eric Burdon escribía una letra, como esta sobre Bo Diddley, que más que letra al uso es una crónica periodística sobre una curiosa batallita sucedida en el Club a Go-Go de Newcastle. Desde luego merecía ser contada y vaya si le quedó chula. En los años siguientes insistió en esa faceta y esporádicamente fue cronista de Monterey, de San Francisco, del jipismo y de los vientos de cambio que corrían. Fueron desde luego buenos tiempos.

Eric Burdon & The AnimalsEric con los Animals de la era de Acuario

Eric Burdon continuó su carrera de forma dispersa y puede que a lo largo de los 70 sí que hiciera algún que otro disco de compromiso. El rocanrol se había convertido en una industria gigantesca y él nunca terminaba de encontrar su sitio. Se comportaba como un chico malo, incapaz de someterse a los cánones exigibles para ser una superestrella al uso. Nada más comenzar la década decidió ser negro. Si su voz y su alma eran negras no tenía más remedio que convertirse en un activista por los derechos de su raza oprimida, así que se unió a un afamado grupo de músicos de pelo afro, declaró la guerra y en la transición hacia los 80 hasta coqueteó con el reggae.

Eric Burdon & WarCon War pudo experimentar el black power

Al final acabó viviendo en Berlín, pasando inadvertido entre viejos bluesmen de tercera fila que sobrevivían tocando en los garitos de esa ciudad. Bueno, eso no sé si sucedió realmente así porque lo vi en Comeback, una película alemana en la que Burdon interpretaba a Rocco, personaje de ficción que podría ser él mismo: una celebridad del rocanrol expulsada del show bussiness. ¿Existió de verdad esa peli? A veces lo dudo. En su momento la pasaron con asiduidad en las salas de Madrid que solían proyectar cine roquero, pero nunca me volví a tropezar con ella en ningún formato ni en ninguna tele. Supongo que he mitificado su recuerdo y por eso confundo ficción y realidad.

Con la banda en la barra de un barUna Eric Burdon Band de más o menos los 80

Desde los 90 hacia acá, Burdon se ha dedicado sobre todo a tocar cuando y donde a él le venía en gana. Yo tuve la suerte de verlo en la sala Aqualung y ya ha llovido desde entonces. No recuerdo exactamente cuándo fue ni si se trataba de una gira a cuento de algo, pero sí sé que me quedé bien a gusto, con una placentera sensación de “por fin he visto a Burdon”. No sé muy bien por qué, pero de entre todas las celebridades del rocanrol Eric es alguien realmente especial, como de la familia. Justo esa idea es la que transmitían los Burning en aquella canción en la que se acordaban en plena madrugada de su queridísimo Eric Burdon.

Y resulta que al cabo de un buen puñado de años, nuestro querido Burdon nos sorprende con un excelente disco que ya se intuye que lo es solo con ver su portada. Esos surcos son la pura historia del rocanrol, la erosión de años de rock reflejados en una cara.

Eric Burdon - 'Til Your River Runs Dry'Til Your River Runs Dry (2013)

A la vista del resultado el cauce no está en absoluto seco, aún fluye un caudaloso rocanrol. No me canso de oír el disco una y otra vez. Old Habits Die Hard o Water son una barbaridad, Devil and Jesus o River Is Rising, una delicia. Como no tiene desperdicio, les remito al repaso canción por canción que hizo el propio autor en Efe Eme. Además también publicaron una entrevista con el maestro. Léanla y comprenderán por qué el Burdon es un tío tan querido entre los aficionados al rock. Sí que parece buena gente, parece de verdad.

Pero lo que más me impresiona es la historia que cuenta de que él y Bo Diddley estuvieron cruzándose toda la vida, pero siempre ocurría algo que impedía que coincidieran en las condiciones apropiadas para hacer una actuación o grabar juntos como es debido. En vista de que eso nunca llegaba a suceder, Eric se comprometió con él a versionar más canciones suyas en cuanto tuviera ocasión. Bo murió en 2008. La colaboración ya nunca podrá realizarse, pero Burdon ha vuelto a cumplir su promesa en el nuevo disco. Y lo ha hecho con creces, reservando la última pista para Before You Accuse Me y escribiendo otra vez una canción dedicada a Diddley, igual que al principio de esta historia.

Así que medio siglo después, Burdon ha decidido contar el final de la historia de Bo Diddley, esta vez para darle el obligado adiós. Me parece un maravilloso detalle.

Cambiando de tema, hace ya casi un año que Corinna fue mencionada en A70. Pensé que sería un asunto pasajero, pero según pasa el tiempo la cosa sigue creciendo y las habladurías sobre está mujer se van intensificando por momentos. En fin, cualquier excusa es buena para poner a funcionar el archivo y de paso hermanar en un mismo texto a Taj Mahal con Eric Burdon, dos de las voces más negras de los 70.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Corinna”, que fue publicado originalmente el domingo 22 de abril de 2012.

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Corinna

Domingo, 22 de abril de 2012.-
En estos días, no sé muy bien a cuento de qué embrollo monárquico ocurrido en África, se está hablando mucho de Corinna. Aseguran que es una mujer sensacional. Altos dignatarios califican su amistad como irrenunciable, aunque ella prefiere utilizar el adjetivo “entrañable”. No me extraña en absoluto, hace décadas que anda rompiendo corazones.

Conocí la canción, cómo no, gracias a los Rolling Stones. En 1997 la incluyeron en el repertorio de la gira de Bridges to Babylon y quedó para la posteridad en el disco en directo No Security, gracias a una inspirada toma con Taj Mahal como invitado. Tiempo después escuché por fin la versión original en una recopilación de grandes éxitos de su autor.

The Best Of Taj Mahal (2000)

Este disco abarca una excelente selección desde su debut discográfico en 1967 hasta 1974, por supuesto con Corinna. Existe cierta confusión con un blues tradicional titulado igual que se grabó por primera vez en 1928 y del que se han hecho cientos de versiones, pero no, no es la misma. Esta Corinna de Taj Mahal se publicó en su segundo disco The Natch’l Blues, de 1968, y aparece firmada por el propio Taj y por Jesse Ed Davis, el guitarrista indio que le acompañaba por aquella época. A finales de ese mismo año actuaron en aquel Rock And Roll Circus que organizaron los Stones, y aunque ahí también tocaron Corinna no lo pudimos ver hasta la reedición en DVD de 2004.

The Rolling Stones - Rock & Roll CircusThe Rolling Stones Rock and Roll Circus,
grabado el 11 de diciembre de 1968, publicado en 1996
y reeditado en 2004 

Me explico. Este show de 1968 se concibió como especial navideño de televisión para ser emitido por la BBC a la mayor gloria de sus satánicas majestades. Cuando los Stones comprobaron que la grabación estaba repleta de actuaciones memorables y que precisamente los menos lucidos eran ellos, decidieron meterlo en la nevera… ¡durante casi treinta años! Aquello era una locura, desde unos desconocidos Jethro Tull que ya apuntaban maneras hasta los Who rompiéndolo todo, pasando por The Dirty Mac, superbanda formada por Lennon, Clapton y Richards que culminaba su actuación con Yoko Ono saliendo del saco en el que estaba escondida para marcarse una sesión de gritos espeluznante. Pero sobre todos ellos, que ya es decir, a mí me impresionó un arrollador tipo negro con pintas de cowboy de ciudad que se marcó un Ain’t That a Lot of Love a tope de nervio.

Esto se publicó finalmente en 1996, pero insisto en recomendarles el DVD de 2004 que viene repleto de contenidos extras. Entre otras maravillas ofrece la oportunidad de ver la actuación íntegra de Taj Mahal, con dos canciones añadidas: Leaving Trunk y Corinna. Y ahora que lo pienso, ¿por qué me habrá dado en estos días por oír a Taj Mahal?

POSTDATA 15/07/2012:
Veo que YouTube está suprimiendo los vídeos originales de Rock and Roll Circus, pero de momento han dejado vivo este Leaving Trunk, quizá por ser un mero bonus track. Pues bueno, de momento pongo Leaving Trunk y más tarde si lo quitan ya lo sustituiré por otro directo de la época…