Stones (II): Gruñidos en el siglo XXI

Domingo, 20 de septiembre de 2015.-
En la semana en que se publica lo nuevo de Keith Richards, y mientras los cuatro Rolling Stones se deciden a entrar a grabar su hipotético disco de 2016, demos una escucha a lo que son hasta el momento sus últimos gruñidos.

No nos hagamos ilusiones con lo del nuevo material, que también anunciaron un larga duración para 2012 y la cosa al final quedó reducida a recopilatorio con un par de canciones de baratillo grabadas en ratos libres, una de ellas la que tienen aquí encima. Como ese año había que hacer algo a propósito de los fastos previstos para celebrar sus 50 años de rocanrol, los Stones aprovecharon el verano para juntarse en un estudio a ver qué les salía. Bien por falta de inspiración o falta de ganas, no pasaron de dos composiciones como raquítica cosecha tras siete años desde A Bigger Bang, la anterior entrega. Y no es de extrañar que no quisieran complicarse más a juzgar por este Doom and Gloom. No me atrevería a decir que sea mala, lo dejaremos en que sigue la senda de aquel Rough Justice que tanto nos entusiasmó, pero un peldaño por debajo en inspiración y pulso roquero. Puede que no lo hicieran con esa intención, pero ellos mismos titularon el recopilatorio con una onomatopeya de insatisfacción.

The Rolling Stones - Grrr!
GRRR! (2012)

No era la primera vez que los Stones usaban el truco de recopilar éxitos intercalando el señuelo de alguna canción de estudio realmente inédita. Dejando aparte los discos propiamente de rarezas que han publicado de cuando en cuando y aquellos Big Hits que solían rescatar para el formato LP algún single de esos que en los 60 había alcanzado la celebridad solo como disco pequeño, la fórmula se inaugura en 1991 con Flashpoint, que era un directo con lo más representativo del repertorio de la gira Urban Jungle, la de presentación de Steel Wheels, y tras el bloque en vivo aportaba como bonus track dos cortes en estudio. Highwire y Sex Drive no estaban mal, pero tampoco es que tuvieran demasiada trascendencia.

Flashpoint y Forty Licks
Rebuscando inéditas por Flashpoint y Forty Licks

La jugada se repitió tiempo después en Forty Licks, el recopilatorio con el que en 2003 se conmemoró el 40º aniversario de la banda. Pues bueno, para aquella ocasión tuvieron a bien colar cuatro nuevas composiciones que, añadidas a los otros 36 éxitos que incluían el doble CD sumaban los cuarenta lengüetazos anunciados en el título. Tomen nota: Don’t Stop, que se usó como single y fue incorporado al repertorio de la gira, Keys To Your Love, Stealing My Heart , ambas más bien flojillas, de esas que bien podrían haber caído en un disco en solitario de Jagger, pero al final el lote se arreglaba un poco con Losing My Touch, la típica delicatessen con que a veces se descuelga Keith Richards, sobran las comparaciones. Así que si juntamos estas cuatro con las dos de Flashpoint y las otras dos de GRRR! podría uno hacerse un CD artesanal que se podría hacer pasar por el disco que los Rolling Stones nos deben hace tiempo. Cerraría la selección One More Shot, que quizá sea algo mejor e inspira mejores vibraciones que el otro gruñido que escuchamos más arriba.

Cierto es que ese disco imaginario no sería muy bueno, aunque podríamos mejorarlo incorporando algunas de las rarezas recuperadas en las reediciones de Sticky Fingers, Some Girls y Exile On Main Street, pero eso ya casi lo dejo para otro día. Y además, sepan que mientras escribía esto he escuchado Doom and Gloom veinte o treinta veces y le empiezo a coger el punto.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Quiénes son los abuelos del rock?”, que fue publicado originalmente el domingo 11 de julio de 2010.

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Últimas canciones de los Stones (I): A Bigger Bang (2005)

Domingo, 6 de septiembre de 2015.-
Justo antes del verano los Stones dieron un concierto sorpresa en Los Ángeles, poniendo las entradas a la venta apenas un par de horas antes del evento al precio de 5 dólares. Los afortunados pudieron escuchar en orden todo Sticky Fingers, que era el último lanzamiento de la banda en la habitual reedición deluxe con extras, demos y directos. Me parece muy bien y me gusta la idea, pero uno echa de menos los tiempos en que el grupo se esforzaba en grabar material nuevo. Y es que para encontrar su último disco en estudio hay que retroceder nada menos que diez años.

Potente, con garra y el punto guarrillo que siempre debe tener una letra de los Stones. Los gallos y las gallinas, los pollitos y las pollitas… parece que algunos dobles sentidos con animales de granja funcionan lo mismo en inglés que en español. Rough Justice es en mi opinión la última gran canción de la banda, para mi desgracia asociada a una de las decepciones más grandes que me he llevado en un concierto. Les cuento: su visita al Calderón de la gira de Forty Licks me pareció de lo mejor (Licks World Tour 2002–2003), con músicos de superlujo y los viejos Stones luciendo un inesperado esplendor justo en el límite en que unos y otros andaban celebrando su cumple número 60. Esperaba repetir sensaciones con su siguiente show (A Bigger Bang Tour 2005–2006), en el que precisamente iban a presentar su flamante disco de nuevas canciones, pero entonces sucedió lo del cocotero y la gira se suspendió casi tres meses entre abril y julio de 2006. Hubo que reestructurar las fechas y a la cita del Vicente Calderón le tocó esperar hasta el verano siguiente.

The Rolling Stones - A Bigger Bang
A Bigger Bang (2005)

La sorpresa que nos llevamos en junio de 2007 es que las canciones de este disco habían desaparecido por completo del repertorio. Así fue al menos en Madrid, como atestigua esta página que todo lo sabe en materia de set lists. Vamos, que la gira de treinta conciertos por Europa de ese verano ya no era Bigger Bang Tour ni por asomo, sino una especie de añadido para quedar bien con los afectados por las afonías de Jagger y las cirugías a cráneo abierto de Richards del verano anterior. He cotilleado el listado de un par de días después en El Ejido y al menos allí sí que tocaron Rough Justice… ¡suertudos almerienses! Creo que en Lisboa, Barcelona y San Sebastián también pudieron escucharla, así que el feo detalle de atizarnos un concierto sin rastro de Bigger Bang nos lo reservaron solo a los madrileños. Pues qué bien. Me sentí un poco estafado por ver de nuevo a los Stones convertidos en una maldita banda de revival, que eso de repasar los ‘greatest licks’ ya lo habían hecho en el concierto de 2003. Tan mal sabor de boca me quedó que a su siguiente visita a mi ciudad (14 On Fire 2014) ni me molesté en ir, pues para colmo eligieron otro estadio mucho más grande, pero bastante más antipático y sin un ápice de pedrigrí stoniano. Cuanto más lo pienso más me enfado, así que mejor cambio de tema.

En el afán por calmar mi sed de nuevo repertorio, he encontrado esto. Se trata de Under The Radar, uno de los descartes de A Bigger Bang. Pudimos escucharla un poco después, cuando se reeditó el disco en una edición especial con un DVD añadido y ahí, entre los contenidos extras del DVD, se podía acceder al audio de dos canciones perdidas. Ya se sabe que si quedaron excluidas del listado de A Bigger lo normal es que fueran peores que las que sí pasaron el corte, pero no sé, tampoco están tan mal, desprenden el dulce encanto de los bonus track. Y además, en estos momentos de carestía una canción de los Stones es una canción de los Stones, un argumento un poco tonto pero que puede tener valor en sí mismo. Quien no se consuela es porque no quiere.

A Bigger Bang Special Edition
La edición deluxe de A Bigger Bang

Este verano, por unas cosas o por otras, he sentido cierta nostalgia Stone. En una de las entrevistas que concedió con motivo del nuevo Sticky Fingers, reconoció Jagger que él siempre sigue componiendo y que tiene nuevas canciones que por supuesto podrían encajar en un nuevo álbum de los Rolling Stones. Ojalá fuera verdad. En cambio su socio Richards no solo las compone sino que va el tío y las publica: su tercer disco en solitario, Crosseyed Heart, verá la luz este mes de septiembre, todo un acontecimiento teniendo en cuenta que el anterior es de 1992. Ya hay canciones circulando por ahí, pero cada cosa a su tiempo. De momento escuchemos Don’t Wanna Go Home, la otra canción perdida de las sesiones de A Bigger Bang, última ocasión en la que la banda al completo se juntó de verdad en un estudio para grabar un disco de verdad. Esperemos que los rumores se hagan realidad y pronto se convierta en la penúltima.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “No espero a una dama, estoy esperando a un amigo”, que fue publicado originalmente el domingo 23 de enero de 2011.

El ojo azul de Mick Jagger

Domingo, 10 de enero de 2010.-
Si hay un grupo que simboliza el rock de los 70, el que creó el sonido y el estereotipo que mejor representa la década, ése es sin duda The Rolling Stones. Su último disco en los 60 fue Let It Bleed y ya tiene aroma setentero, pero hay que esperar al siguiente para que el prototipo de rock stoniano de los 70 quede rematado. Sticky Fingers contiene la imagen de marca Rolling Stone luego repetida hasta la saciedad, de hecho es el primero que se licencia como Rolling Stones Records con la famosa lengua de Andy Warhol. Esto es a lo que me refiero.

Podría insistir en el tema del diseño Warhol, la carpeta de la cremallera y la asquerosa portada española de los dedos sangrientos que debemos a la censura franquista de 1971… pero no, hoy prefiero hablar del ojo azul de Mick Jagger. Para ello tengo que dar un salto de varios discos.

El paquete del travestón no gustó nada al Ministerio de Fraga, así que Andy Warhol diseñó para España la portada más repugnante que se le pudo ocurrir 

Los Stones se pasaron los 70 repitiendo la fórmula de Sticky Fingers con mínimos experimentos y variaciones, a veces con poca inspiración (Goat Head’s Soap), otras con la inspiración a tope (Exile On Main Street) y la mayoría de las veces manteniendo alto el listón. También acusaron la decadencia de la década, tiraron televisores por las ventanas de los hoteles, sufrieron condenas por tenencia de drogas y trataron de remontar el vuelo tras notar en su culo la patada del movimiento punk. Pero justo en medio de los 70 publicaron un disco no muy apreciado, como de transición. Incluía sorpresas como ésta.

Aquí están los primeros coqueteos con el funk y la música disco. Hay una aproximación al jazz en Melody y Keith Richards por fin se da el gusto de versionar un reggae, Cherry Oh Baby. Por cierto, Keith no hace ninguna voz solista, pero se harta de cantar segundas voces y adornarse detrás de Mick.

Ya habrán adivinado que me refiero a Black & Blue, el disco del ojo azul en el lomo del LP. Quienes en su día manejaron vinilo y tienen una estantería de discos a la vista saben de lo que hablo.

Black & Blue (1976)

En los viejos LP’s, portada doble no equivalía a disco doble. Es más, había portadas dobles para un solo disco y discos dobles embutidos cutremente en una portada sencilla. A los artistas ricos, para demostrar poderío, les gustaba abusar de las portadas dobles… contrataban a grandes diseñadores para disparar el presupuesto y de ese modo obligaban a la discográfica a promocionarlo para recuperar la inversión. Es el caso de Black & Blue, que despliega una espectacular fotografía en la que predominan los colores que anuncia el título. Aparecen los cinco Stones en primerísimo primer plano y entre el poco hueco que dejan sus cabezas se ve un intenso cielo y un mar destelleante por el reflejo del sol. Ocupan la portada Mick JaggerKeith Richards Bill Wyman (el bajista como siempre en segundo plano y a la sombra), mientras Charlie Watts y Ron Wood se quedan en la contra. Como la cabeza de Jagger no cabe entera, la pupila de su ojo derecho queda justo en el lomo… por eso la mayoría de coleccionistas de vinilo pueden distinguir entre cientos de discos dónde está exactamente Black & Blue. Justo donde indica el ojo azul de Mick.


Black & Blue (1976), contraportada, lomo y portada. En el centro, el ojo azul que nos observa desde toda estantería de discos que se precie

Ronnie se incorporó a los Stones justo en Black & Blue. Aporta pocas guitarras a la grabación, pero fueron tan generosos con el nuevo que le dejaron salir en la foto. No ocurre lo mismo con el pianista Billy Preston, que imprime su sello a temas tan atípicos como Memory Motel, Hey Negrita o el mencionado Melody… aunque hay que reconocer que su pelo afro quizá no habría cabido en la portada. En aquella época Preston era casi un sexto stone, pero en calidad de colaborador de lujo… de hecho en las 2 últimas canciones que se grabaron, Fool To Cry y Cherry Oh Baby, las teclas ya no fueron suyas, sino de Nicky Hopkins, otro habitual… ¡y gran trabajo también el de Nicky!

Nicky Hopkins, Billy Preston y Ron Wood, tres buenos piezas para un disco

Treinta y muchos años después Ron Wood sigue siendo el nuevo en los Stones, pero en 1975 le dieron estatus de miembro de (casi) pleno derecho. Claro, Woody era como de la familia… ya había participado en la juerga nocturna de la que salió la primera grabación de It’s Only Rock’n’Roll. Algún día les contaré. Les dejo con Crazy Mama, otra typical stone.

Postdata.- Acaba de empezar 2010. Jagger y Richards insisten en salir de gira y arrecian los rumores sobre la inminente expulsión de Ron Wood. Sería una paradoja más para los actuales stones de geriátrico: Ronnie, el más jovencito de los 4 que quedan, será el primero en ser empujado a la jubilación forzosa con “solo” 62 años.

El 1 de junio de 2010 Ron Wood cumplirá 63 años y quizá ya no sea un Rolling Stone