Enormes taxis amarillos x4

Lunes, 14 de noviembre de 2011.-
Aunque en muchas ocasiones he tratado el tema de las versiones, las versioncillas y los plagios, hasta ahora no me he metido a fondo en este asunto, que por otra parte me apasiona. La idea es coger una buena canción y exprimirla hasta la última gota con todas las versiones chulas que encuentre, así que me pongo a ello. Voy a aprovechar la petición de una vieja lectora, que hace tiempo me envió unos valiosos enlaces.

Pues sí, vamos a oír unas pocas veces Big Yellow Taxi, empezando por la original de Joni Mitchell, la rubia de la cara rara que casi no tenía dientes. Como se puede ver en la foto fija que sale en el vídeo, la canción pertenece a su tercer álbum, Ladies Of The Canyon, publicado en 1970. Hacía unos años que había llegado a los USA desde su Canadá natal (igualico que Neil Young) y para entonces ya era una de las indiscutibles musas del hippismo. Por cierto, a ese mismo disco pertenecía Woodstock, la canción que Joni escribió de la pura rabia que sintió al no haber podido estar en ese festival. Parece ser que cuando le ofrecieron tocar en Woodstock ya tenía firmado un bolo en un show de televisión, y pensó que la cosa no sería tan importante como para cancelar lo de la tele. ¿Cuántos millones de copias más habría vendido este single de haber sido interpretado ante miles de jóvenes semidesnudos cubiertos de barro? Eso nunca lo sabremos.

Ladies Of The Canyon (1970)

Joni nació en Alberta, vivió en un montón de ciudades canadienses y se casó muy joven con un tal Chuck Mitchell, al que conoció en el ambientillo folk de Toronto. Como él era de Detroit, se fueron a vivir allí para intentar ganarse la vida como cantantes. El matrimonio duró poco, pero Joni se quedó con el apellido para toda la vida. También decidió seguir buscando el estrellato por los EEUU: primero probó en Nueva York, desde donde recorrió todos los garitos folk de la Costa Este, y cuando por fin dio el salto a San Francisco en 1968 todos los cantautores del flower power quedaron impresionados por las canciones de Joni, por su increíble voz y por su personal manera de tocar la guitarra con afinaciones abiertas. David Crosby fue el primero que la conoció y quien le ayudó a publicar su primer LP. Después se hizo amiga de Stephen Stills y, sobre todo, mucho más amiga del inglés Graham Nash, lo que explica que les regalara la canción Woodstock para que Crosby, Stills, Nash & Young la grabaran primero. También llamó la atención de James Taylor e incluso del esquivo Bob Dylan, quien rápidamente grabó una versión de los taxis amarillos que años más tarde se rescató para su disco chungo de 1973, ese que sacó por su cuenta la CBS para hacer tiempo con retalitos encontrados aquí y allá.

Los de la compañía pensaban que Dylan estaba retrasando a propósito su siguiente LP para irse con la competencia, así que pusieron en las tiendas este engendro. Todos los dylanófilos coinciden en que es el peor disco de su carrera (bueno, a la par que Selfportrait), pero gracias a esta gran cagada pudimos disfrutar la versión de Joni Mitchell que incluía.

Bob Dylan - Dylan
Dylan (1973)

Como Bob es mucho Bob, la verdad es que le quedó una versioncita agradable y muy mona. Tanto Selfportrait como Dylan son muy odiados porque iban repletos de versiones horribles, arregladas con dudoso gusto y cantadas con voz impostada, como imitando a Johnny Cash. Por no extenderme, mencionaré solo un Can’t Help Falling In Love que seguro hizo sonrojar al propio Elvis, un Blue Moon demencial o un The Boxer a dos voces en el que no hay por donde coger a Simon ni a Garfunkel. Vamos, Bob Dylan haciéndose un autorretrato completamente deforme a través de las canciones de otros.

Bob Dylan - Selfportrait
Selfportrait (1970)

El caso es que, en el asunto de estos dos discos feos de portada fea, el Big Yellow Taxi que está sonando se salva un poco de la quema. Bob no se alejó demasiado de la original y respetó su tono de amable reivindicación ecologista. Sin agresividad, que para eso eran hippies. Lo que se llevaba en la época era la denuncia social y el compromiso político, pero nunca reñidos con el buen humor.

Joni Mitchell contó que la letra evoca su primera visita a Hawaii. Llegó de noche a su hotel y cuando se asomó por la mañana quedó espantada por el horrible aparcamiento que afeaba el paisaje hawaiano. “Asfaltaron el paraíso y construyeron un gigantesco aparcamiento”, dice en un plan muy de ecologista de ciudad. O sea, que desde su hotel rosa de Honolulu lamenta la mutilación sufrida por la naturaleza para construir el hotel, naturaleza que jamás habría conocido de no ser por el puñetero hotel rosa… Ahí lo dejo, que no es plan de poner demasiadas pegas a esta bonita canción.

Joni Mitchell - Big Yellow Taxi (single)Y por lo que se ve, también salió en Friends

Como nota fea hay que mencionar las horrorosas versiones que se hicieron en los 90, como la aproximación new age céltica de una tal Maire Brennan o la ñoñez parroquial de Amy Grant, que demuestran que Big Yellow Taxi era fácilmente estropeable. Pondré el ejemplo menos malo, el del enlace que me envió mi involuntaria colaboradora.

Creo que esto comenzó siendo un bonus track en un CD de Counting Crows, y más tarde injertaron los coros de Vanessa Carlton para que la chiquita promocionara no sé qué película. Total, que por un lado van los Crows haciendo la parte de Joni Mitchell y por otro la Vane metiendo los coritos de la versión de Dylan, pero en cursi. En fin, no hagamos más sangre del asunto y, por si son incapaces de ver este videoclip completo, les dejo para quitar el mal sabor de boca la genuina interpretación en directo de la inimitable Joni Mitchell en la tele en 1970, quizá el día en que perdió la oportunidad de cantar en Woodstock.

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Generación Forrest Gump

Miércoles, 13 de julio de 2011.-
Advertencia: voy a contar otra batallita relacionada con un trabajo en el que estuve hace tiempo. Quienes no hayan huido todavía y piensen seguir leyendo, pueden escuchar como fondo musical a Buffalo Springfield, el grupo que reunió por primera vez a Stephen Stills con un Neil Young recién llegado de Canadá. Es una de esas canciones llenas de matices, una contenida crónica acerca de la rebelión, incendiaria y sosegada a la vez.

Empecé a hacerme viejo siendo aún joven, de ahí mi afán por escuchar música de los 70 a una edad en la que me habría correspondido hacerme fan de los Cure, los Smiths o los yú-tú. Pero como el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones (gracias, García), llegaron los 90 y todas esas moderneces de los 80 quedaron obsoletas. La década del grunge se pasó en un suspiro y casi sin darnos cuenta cambiamos de siglo y de milenio. A la redacción de la revista en la que trabajaba empezaron a llegar becarios que no tenían uso de razón en el Mundial ’82 y que a unos cuantos nos convirtieron sin comerlo ni beberlo en auténticos viejunos. No llegaron a tiempo de ver la serie de Naranjito, aunque más tarde descubrí que esas generaciones posteriores a la mía crecieron traumatizadas por dibujos todavía peores, como los Fruitties, los Snorkels, G.I. Joe o He-Man. Recuerdo a un mítico personaje llamado Orco que nos trajo varias semanas de cabeza sin que nadie pudiera identificarlo hasta que cierto señor Becario reveló su nombre.

Sin embargo, los conflictos por la música nunca llegaban a ser tan dramáticos como podía esperarse. Era lógico que algunas cosas dejaran muy en evidencia el salto generacional, pero casi por sorpresa aparecían otras en las que todos estábamos de acuerdo. ¿Y como era posible que esos jovenzuelos conocieran a la Creedence, a los Byrds, a Scott McKenzie o a The Mamas & The Papas? La explicación es que la influencia del rocanrol se estira y se estira como un chicle, a veces por culpa de un spot publicitario, a veces por culpa de una película.

Forrest Gump-The SoundtrackForrest Gump-The Soundtrack (Special Edition 2001)

Resulta que Forrest Gump era una película muy emocionante que ambientaba acontecimientos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX con canciones acojonantes de cada preciso momento. Creo que se estrenó en 1994, y tuvo tal impacto en el tramo final de esa década que debió de dejar flaseada a toda la gente de entre doce y dieciséis tacos, grabando a fuego en su inconsciente colectivo escenas y canciones de la peli. Diez años después, por culpa de Forrest Gump, en la revista fuimos invadidos por una generación de becarios que controlaba perfectamente el perro de caza de Elvis, el flower power de San Francisco, la gloriosa era de Acuario, el soul de las Supremes y hasta el Sweet Home Alabama.

Todo esto viene a cuento de que el otro día me pille en la biblioteca de mi pueblo una edición especial en doble CD de esta banda sonora. Reconozco que lo hice en homenaje a mis queridos becarios. Por cierto, un día de estos voy a tener que ver la película… si es que la devuelve el tío que la tiene retenida.

Willy DeVille murió el verano pasado y ya no suena en Rock & Gol

Miércoles, 11 de agosto de 2010.-
El 7 de agosto se cumplió un año de la muerte Willy DeVille, ese dandy con aspecto de Capitán Garfio que conquistó al roquerío patrio gracias a unas cuantas estrofas chapurreadas en español. Esta es la más famosa, en la que la pérfida Rosita le robaba su radio, su televisor y hasta su carro.

Primero con su grupo Mink DeVille y luego como solista, Willy jugó a ser el rocker latino que tanto escasea en EEUU. Ya se sabe que los músicos latinos del imperio se dedican a cualquier cosa menos al rock… bueno, en los 50 estuvieron Ritchie Valens, Domingo Zamudio y algún otro… más tarde alguna canción de Stephen Stills, quizá el Rosalita de Springsteen… y poco más. Willy DeVille empezó siendo latino de Nueva York, pero también visitó Nueva Orleans y la frontera Tex-Mex. Quizá lo que menos le interesaba era la música latina al estilo Miami Sound, aunque al final, dado que su carrera se orientaba hacia Europa, acabó cayendo en el tópico caribeño del Demasiado corazón. En fin, no le tengamos en cuenta ese pecado venial.

Willy DeVille
He aquí algunos disfraces: pirata del Caribe, dandy francés, piel roja y señorito de Nueva Orleans

Era en definitiva un latino maqueado y de ciudad, un personaje incomprendido en su país porque se empeñaba en mezclar rock con culturas marginadas, desde el mencionado abanico de latinidades… ¡hasta un disco de temática india! Decía que hacía rock pachuco y explicaba que lo pachuco se define por esa pinta característica de los latinos estadounidenses cuando se esfuerzan en vestir con arrogancia roquera y cierta estética retro. Para empezar, con su grupo Mink DeVille captó la atención en la escena neoyorquina poniendo a sus discos títulos en francés (Savoir Faire, Le Chat Blue, Coup de Grace…), intercalando en sus canciones alguna que otra frase en español y presumiendo de zapatos italianos.

Mink DeVille - Contraportada de Sportin’ Life
La prueba, en la contraportada de Sportin’ Life

Este fue el último disco con el nombre de Mink DeVille en la portada como si fuera grupo. En realidad Willy llevaba ya tiempo funcionando como solista: no hay más que ver cómo el cantante y líder se acicala para chupar plano. Era inevitable que el siguiente, Miracle, ya viniera firmado directamente como Willy DeVille. En Sportin’ Life la banda ya no aparece por ninguna parte, ni en las fotos ni en este videoclip tan ochentero en el que queda claro qué es lo que entiende Willy por vida deportiva.

Recuerdo que el pasado verano de 2009 me enteré de lo de Willy DeVille oyendo Rock & Gol. Ya estaban casi todos los programas de vacaciones, pero a esas alturas de agosto ahí seguía el Club Elvis. Como la crisis arreciaba, Vicente Ahumada no consiguió reunir suficientes súbditos para el tradicional viaje-peregrinación a Memphis y decidió pasar el verano en la radio. Entre Rey y Rey, ese sábado Vicente homenajeó a DeVille poniendo algunas de sus mejores canciones y contando anécdotas sobre el músico recién desaparecido. Creo que fue una de las últimas ediciones del Club Elvis. Pronto llegó la primera debacle de Rock & Gol y el programa quedó fuera. Carlos Finally y la Emisión Pirata también fueron excluidos de la emisora. Un desastre.

Willy DeVille - Sportin’ LifeSportin’ Life (1985)

Si para la temporada 2009-2010 la programación de Rock & Gol fue mutilada de manera brutal, para la próxima ya se anuncian cambios que pueden ser definitivos. De momento, la pareja de supervivientes Oldie & Youngie ya está disuelta; si permanece Rafa Escalada será a cambio de hablar lo menos posible y ceñirse a una lista de canciones. Una pena, pues Rock & Gol ha sido el último reducto de la radio roquera en España. Nuestra gratitud por tanta buena música a Iván Guillén y a Escalada, a Carlos Finally y al Pirata, a Vicente Ahumada y a Alberto Manzano. Vaya por ellos esta canción que habla de ‘the day that music die’ y que alguna cantaron juntos en algún programa.

En el dúo Graham Nash & David Crosby, mucho mejor Nash que Crosby

Miércoles, 18 de noviembre de 2009.-
Algunas veces fueron trío (Crosby, Stills & Nash) y otras cuarteto (Crosby, Stills, Nash & Young), pero tampoco se privaron de hacer dúos, completando casi todas las combinaciones posibles entre ellos. Y por allí cerca, como solistas al frente o en compañía de otros, andaban rondando otras formaciones apreciables como Poco, Manassas, Loggins & Messina… De los dúos, era obligatorio conocer el disco de The Stills-Young Band. Claro, Neil Young era mi favorito y además esa formación grabó una de sus grandes canciones, Long May You Run.

Fue un grupo fugaz, aunque era lógico que por una vez Young volviera a juntarse con Stephen Stills, con quien se dio a conocer en los fascinantes Buffalo Springfield. Sin embargo, la pareja más estable la formaron los otros dos de CSN&Y: David Crosby y Graham Nash. En principio no me interesaban mucho. Nash era un inglés más bien soso que parecía asumir el papel de niñera del gordito Crosby, siempre con problemas de drogas y, digámoslo claro, con ciertas limitaciones como compositor en la odiosa comparación con sus ilustres compañeros.

David Crosby y Graham NashCrosby, siempre with a little help from su amigo Nash

Hace poco cayó en mis manos el primer disco firmado conjuntamente por Graham Nash & David Crosby y, quizá por culpa de tan horrible portada, tardé meses en hacerlo sonar. No, desde luego que los diseñadores del sello Atlantic no tuvieron en este álbum su día más inspirado…

Graham Nash/David Crosby (1972)Graham Nash/David Crosby (1972)

Finalmente, lo pongo y lo escucho con agrado. Lo vuelvo a poner, repito varias veces y ha terminado por encantarme… en realidad mucho por Nash y no tanto por Crosby. Después he revisado el repertorio de varios discos y he descubierto que, sea en la combinación que sea, las canciones de Nash son siempre de las mejores. En este disco de 1972, Graham Nash aporta joyas de la talla de Frozen Smiles o Southbound Train.

Otra de este disco como Inmigration Man tuvo el honor de ser incorporada al repertorio de las siguientes giras de Crosby, Stills, Nash & Young… en fin, no es extraño que estas canciones sean excelentes, pues fueron publicadas justo entre las dos obras maestras de Graham en solitario: Songs for Beginners (1971) y Wild Tales (1973). Hace tiempo que no los oigo… creo que es buen momento para desempolvarlos.

Graham Nash - Songs for Beginners y Wild Tales Los dos discazos en solitario de Graham Nash