Hoy sí soy Bo Diddley

Miércoles, 2 de junio de 2010.-
Justo hace dos años, el 2 de junio de 2008, murió Bo Diddley… grande en todos los sentidos y uno de los abuelos del rock que siento más cercano. Para acordarme mejor de él, me he comprado un CD bonito y barato de esos que autoedita la única multinacional que aún se dedica a la cosa de vender discos… trae completos sus dos primeros LP’s y un extenso libreto por unos 7 euros.

Ya conté hace tiempo que a propósito de una dichosa canción de Fito y Fitipaldis muchos aprovechamos para rescatar al viejo Bo del baúl de los recuerdos.

Fito&Fitipaldis - Por la boca vive el pezEn este disco venía lo de "Yo no soy Bo Diddley" 

Por la boca vive el pez se publicó en 2006, vendió toneladas de copias, llenó conciertos por toda España durante dos largos años y puso a Bo en boca de todos… y para colmo Andrés Calamaro se unió al final de la gira… Bo Diddley, Fito, Calamaro juntos y revueltos… ¡menuda tabarra dimos! Pinchábamos a uno detrás del otro e hicimos que más de uno los aborreciera. Cuando supimos la noticia de su muerte fue como si se hubiera acabado una época maravillosa. Tengo la sensación de que hubiera pasado un siglo y que no quedara ni rastro de todo aquello, pero caigo en la cuenta de los cientos de veces que oímos a Bo Diddley en ese par de años y no tengo más remedio que sonreír.

Este vídeo es de 1988. Eran los años en que los Rolling Stones estuvieron más cerca de separarse. Dirty Work se había publicado en 1986, pero las relaciones personales estaban tan deterioradas que nunca llegó a presentarse en directo. Entre otros pasatiempos, Keith Richards se embarcó en un proyecto para reivindicar la figura de Chuck Berry, así que Ron Wood no quiso ser menos e hizo lo propio con Bo Diddley. Mientras Keith lo montó a lo grande, en teatro lujoso con invitados ilustres y estreno en celuloide, Ronnie paseó al abuelo Bo por pequeñas salas de todo el mundo, entre ellas la Sala Universal de Madrid. No tengo más remedio que sacar otra de las joyas más preciadas de mi colección de entradas.

Entrada Madrid 1988

Recuerdo aquel concierto con muchísimo cariño. En mitad del verano en Madrid no había mucha gente dispuesta a gastarse dos mil quinientas pelas, así que estuvimos casi en familia y pude situarme muy cerquita del escenario. Bo estaba viejo y gordo, pero derrochó simpatía… lo mismo que Ron Wood, el invitado que todo el mundo quisiera tener en cualquier fiesta. Para que el buen rollo fuera total, en la cartelería imprimieron sus nombres con el mismo tamaño y llamaron a la gira The Gunslingers, recuperando un antiguo apelativo de Bo para recrear sobre las tablas un auténtico duelo de pistoleros de la guitarra.

Bo Diddley is a GunslingerBo ya se disfrazó de pistolero en 1960

Gracias a aquella noche puedo decir que una vez estuve a pocos metros de un Rolling Stone. La pena es que el concierto de Keith Richards en la Sala Aqualung, en diciembre de 1992, me pilló fuera de Madrid… En fin… Tengo un amigo que sí estuvo y bien que me lo restriega de vez en cuando.

Es día de aniversarios de muertos y vivos… aprovecho para felicitar a Charlie Watts, que hoy cumple 69 tacos. También Ron Wood celebró ayer el suyo, pero le cayeron solo 63. No hay más que ver que sigue siendo el chavalín del grupo

Charlie con los chicosCharlie Watts, siempre de perfil vigilando a los chicos.
Felicidades a Charlie por su 69 cumpleaños y por ser
el único Rolling Stone con dos dedos de frente

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Por culpa de Ilegales saco del armario mi colección de entradas

Viernes, 30 de abril de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es en una horrible sala próxima a la Plaza de España

Me iba a poner a escribir una especie de crónica del concierto en plan emotivo, recordando el puñado de veces que he visto a Ilegales… cada vez que presentaban en Madrid un nuevo disco, allí estaba yo sin falta. Para ilustrarlo en plan bonito se me ocurre rebuscar entre mi colección de entradas… y me despisto… me pongo a digitalizar todas las entradas que encuentro… las ordeno por fechas… la crónica de los Ilegales tendrá que esperar.

Con la tarea a medias, saco varias conclusiones. La primera: que a finales de los 80 andaba todo el puñetero día de conciertos. Las entradas lo demuestran, y además había montones de festivales gratuitos de los que no guardé un papelito que apuntale ahora el recuerdo. La segunda: que Ilegales nunca cayó en la trampa de tocar gratis ni tampoco se prodigaban en conciertos colectivos. Siempre tan suyos… presentándose ante el público sólo en momentos especiales y cobrando entrada, como debe ser… pero dejemos a los Ilegales para el próximo día. Voy a poner música, por ejemplo, de uno de sus teloneros de entonces.

En el futuro iré sacando jugo a todas estas entradas, incluso he actualizado uno de mis textos anteriores con mi fetiche número 1, la madre de todas las entradas: Stones, 9 de julio de 1982 en el Vicente Calderón. Pero hoy voy a sacar a pasear unas pocas de las que probablemente de otra manera nunca habría hablado. A finales de los 80 había en España un montón de grupos segundones que peleaban para abrirse camino entre los grandes santones de la movida. Todos esos grupos me motivaban… ya entonces me interesaba más el rock de los 70 que las modas pasajeras que venían de Londres, pero también me gustaba estar al tanto de lo que se hacía por aquí. Y esos músicos locales eran apasionados, se creían lo que hacían… a veces con más voluntad que talento. Así que me calzaba la chupa vaquera con peste a humo y me iba de concierto hasta tres y cuatro noches seguidas… De toda aquella generación solo triunfaron Los Ronaldos, y quizá también se recuerde como grupos de culto (qué mal suena eso) a Surfin’ Bichos y Los Enemigos. Pero había muchos más…

1-XI-86. Mermelada, uno de mis favoritos de siempre, rocanroleros en tierra de nadie y todavía en activo como J. Teixi Band

Potros y Sex Museum en Rock Club19-XII-1987. Los Potros y Sex Museum teloneando a un olvidado grupo garagero… ¡qué revoltosa era entonces la militancia mod!

Teloneros en Rock Club9-III-1988. Cardiacos, La Coartada, Deicidas y Los Flechazos se juntaron en un proyecto colectivo en el que casi todos eran leoneses

Pantano Boas en San Mateo16-IV-1988. The Pantano Boas, ruidistas con estética de Arizona… aunque vinieran de Barcelona

Fiesta Rock de Lux27-IV-1988. Qué buenos eran BB Sin Sed y qué juergas se corrían Los Enemigos y Siniestro Total compartiendo camerino… ¿sería esa noche cuando Julián Hernández abandonó la batería?

Festival en el Rockodromo29-IV-1988. Otro surtido por si ese abril alguien no había tenido suficiente… Los Elegantes eran de los mejores en directo, La Granja irrumpieron con fuerza desde Mallorca, y de Huesca llegaron los Mestizos con su célebre frase “los chicos de provincias somos así”

La Frontera en el Pabellón8-V-1988. Este año empezaron a cobrar un precio simbólico para este tipo de conciertos en San Isidro, que dejaron de ser gratuitos por culpa de la tantas veces recordada trifulca entre fans de Obús y La Polla Records

11-V-1989. Estos Mercenarios tocaban el rock más bestia de Sevilla cuando acompañaban a Dogo, pero se ponían solemnes si se juntaban con Silvio

Entradas del AgapoGaritos y Pubs. El Agapo fue sin duda el sitio más enano de todos los que programaban conciertos… y el más auténtico. Ya'stá y Siroco también molaban, sobre todo para ver a gente guapa como los Flying Gallardos, que luego se reconvirtieron en Red House 

Qué buenas sensaciones revivo con estos simples trozos de papel y algunos nombres que llevan impresos: La Herencia de los Munster, Rock Club, Sala Universal, San Mateo 6, Rockódromo… Algunas de estas van timbradas con avanzadas técnicas anti-falsificación, como en los eventos de postín, otras más bien son fotocopias cutres de bar de Malasaña. A veces compradas por anticipado en Discoplay, a veces gorroneadas en concursos radiofónicos, algunas obtenidas en taquilla tras interminables colas, otras en ventanillas semidesérticas…

Ansia (Mini LP, 1987), lo que sonó ahí arriba

No voy a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero… ¡detesto tanto las entradas de cajero automático! Odio pasar por el aro de esas multinacionales de la venta de tickets y su abusivo impuesto revolucionario, llámese gastos de distribución. Miren que yo me ofrezco a ir en persona a retirar la entrada, pero aún así insisten en cobrarme la dichosa distribución… ¡panda de chorizos!