Los tres discos de Thin Lizzy en sus inicios como trío

Martes, 4 de enero de 2011.-
Conocemos a Thin Lizzy como uno de los principales grupos de la explosión del heavy británico de finales de los 70 y principios de los 80. Dejaron una canción memorable (The Boys Are Back Town) y un tremendo repertorio que resiste bien el paso del tiempo, sobre todo porque su sonido es fácilmente identificable pese a que militaran en un género tan rígido como es el del metal pesado. Alcanzaron el éxito como cuarteto poniendo en primer plano dos guitarras solistas… como el sonido del bajo era tan poderoso ni les hacía falta guitarra rítmica.

No tan célebre pero quizá más interesante es su etapa inicial como hard rock trio, aportando un toque muy personal a la receta inventada por Cream y la Jimi Hendrix Experience.

Esto ocurría al comenzar la década de los 70. Eran Phil Lynott, Brian Downey y Eric Bell, tres muchachotes de Dublín que se habían mudado a Londres con la sana intención de comerse el mundo. Para empezar no les fue mal: firmaron un primer contrato con Decca, el sello que despreció a los Beatles y luego fichó a los Stones, publicando con ellos un disco por año entre 1971 y 1973. Conocía esas canciones más mal que bien a través de esos típicos recopilatorios cutres con los que Decca acostumbraba a devaluar su catálogo, pero desde que se inventaron los CD’s remasterizados repletos de bonus track la cosa ha mejorado bastante. Al fin he podido oír como dios manda esos tres discos y cuánto más los escucho, más alucinantes me parecen.

Thin Lizzy (1971)Thin Lizzy (1971)

El primer álbum se llama como el grupo, Thin Lizzy. Abundan las partes acústicas y los arreglos de cuerda, siendo muy evidentes las referencias a Irlanda y a Van Morrison, máximo gurú nacional. Se nota que Phil Lynott tenía cosas que decir y qué mejor que tomar como modelo a Van The Man. El CD añade como bonus varias canciones perdidas en singles y EP’s de esos primeros 70. En definitiva, un debut muy tranquilito, aunque el ramalazo roquero también se deja sentir en temas como Ray-Gun o Look What The Wind Blew In. Aquí está esta última en una toma grabada a pelo en el estudio.

Los rasgos diferenciales quedan en evidencia desde el principio: el líder absoluto es Phil Lynott, que para ser aspirante a rock star acumulaba rarezas tales como tocar el bajo, tener la piel oscura y una voz grave muy particular. Está claro que se fijó en Van Morrison sólo como escritor de rock, porque en la forma de cantar no tenía nada que ver. No podía pretender parecerse al gran vocalista blanco de soul, más que nada porque Lynott era mulato, de padre brasileño. Creo que para cantar intentó acercarse a Hendrix, por afinidad de raza y actitud roquera. Tampoco se dejó influenciar por gritadores como Gillan o Plant y marcó esas distancias incluso en los momentos más intensos del auge del heavy rock, lo cual fue siempre de agradecer.

Thin Lizzy - Shades Of A Blue OrphanageShades Of A Blue Orphanage (1972)

El segundo disco sigue alternando intensidad eléctrica con remansos de paz, aunque ya aparecen grandes canciones como Buffalo Gal o la primera versión de Sarah. El título y la portada define bien sus ambientes: sombras en tonos azules, tristes orfanatos, huérfanos irlandeses. Para los bonus track quedan joyas aparecidas en single como Sarah versión 2, Randolph’s Tango o la celebérrima Whiskey In The Jar. Aires de Sudamérica e Irlanda, que se sigan notando los orígenes. Personalmente tengo debilidad por Call The Police, uno de esos fraseos machacones tan característicos de Thin Lizzy que vuelven y vuelven como queriendo cerrar un círculo.

El tercero, el que cierra su etapa en Decca, es Vagabonds Of The Western World. Fue un álbum de 8 canciones que no tenía desperdicio: Slow Blues, A Song For While I’m Away, The Hero And The Madman, Little Girl In Bloom, Mama Nature Said, Gonna Creep Up On You y, por encima de todas, la grandísima The Rocker, la que puse para empezar este texto. No conforme con esto, me he agenciado una Deluxe Edition con 10 extras entre caras B de single, versiones remezcladas y ediciones promocionales para la radio. Y no sólo eso, además trae un segundo CD con tomas en directo grabadas en diversos programas de la BBC Radio 1. Estoy en ello, pero necesito tiempo para digerirlo con todo el deleite que se merece.

Thin Lizzy - Vagabonds Deluxe Edition Vagabonds Of The Western World
(1973, Deluxe Edition 2007)

EPÍLOGO POST-DECCA: La etapa inicial de Thin Lizzy quedó definitivamente cerrada con la marcha de su rubio y barbudo guitarrista, Eric Bell. Dicen que no asumió nada bien el éxito sobrevenido de Whiskey In The Jar. La vieja historia, la misma excusa que puso Eric Clapton para dejar colgados a los Yardbirds. Lynott y el batería Downey trataron de recomponer el trío con otro superguitarrista paisano de ellos, Gary Moore, pero éste solo aguantó unos pocos meses de 1974 y no se quedó lo suficiente para grabar el nuevo disco. Ya con el nuevo contrato firmado con Vertigo, y dispuestos a dar la batalla en los frentes más duros del metal, la opción fue transformar Thin Lizzy en cuarteto con dos de los guitarristas más rápidos de las islas: Brian Robertson y Scott Gorham. Sus duelos de pistoleros exhibicionistas punteando a la vez dejaron huella, así que los los guitarras que vinieron después no tuvieron más remedio que imitarlos: el propio Gary Moore, Snowy White, John Sykes

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Tragedias del rocanrol vol. II: Steve Marriott

Martes, 30 de marzo de 2010.-
Insisto con Steve Marriott. Cuando se hace la típica encuesta sobre quién fue el mejor cantante británico de los 60 la cosa suele oscilar entre Eric Burdon y Van Morrison, voces indiscutibles por potencia, por timbre y por técnica. Si tiramos hacia vocalistas más personales y con capacidad de transmitir, entonces saldrían Jagger, Daltrey, cualquiera de los Beatles e incluso Ray Davies. Y más tarde aparecieron Stevie Winwood y Rod Stewart en plan niño prodigio, causando admiración por su calidad y juventud… De acuerdo, todos son maravillosos, pero a mí me fastidia un montón que al hacer esas listas se olviden de Marriott.

Eric Burdon era un negro con la piel blanca, él mismo lo decía. Esa es una gran verdad y lo reconoce el mundo entero. Ahora les pido que escuchen al cantante de los Small Faces, tan mod y repeinado, tan finolis y tan british…

Cierren los ojos… podría ser la voz de cualquier negro enorme del sello Atlantic, pero no, es el canijo Steve Marriott, guitarrista y líder de un grupo de mods bajitos, los Small Faces. El nombre se le ocurrió a una amiga de Marriott al comprobar que ni éste ni sus compañeros tenían mucha talla. “Face” era como se solía llamar en los 60 a los mods más distinguidos, y claramente estos eran “pequeños faces”. Les recomiendo que consigan cualquiera de sus recopilatorios y disfruten de las joyas que había en su repertorio… Por ejemplo este.

Small Faces - The Decca Anthology 1965-1967The Decca Anthology 1965-1967 (1996)

Debía de ser todo un carácter Steve, pese a su corta estatura. Cuenta David Bowie que eran amigos antes de ser famosos y que planeaban un dúo que se llamaría David & Goliath, pero le dejó tirado y prefirió fundar los Small Faces con Ronnie Lane. Años después se enfadó con Lane por un quítame allá esos royalties y se piró del grupo, que se tuvo que reorganizar con Rod Stewart y Ron Wood, dos pollos que venían de acompañar a Jeff Beck. Como Marriott era muy amigo de Jimmy Page, tanteó la posibilidad de hacer un proyecto con él, pero finalmente Robert Plant le quitó la plaza de cantante de Led Zeppelin. Por falta de amigos no sería, así que monta Humble Pie con otro colega, Peter Frampton, que por entonces tenía otro grupillo llamado Herd. Cambio radical: de las impecables pintas mod que lucía en su primer grupo pasa a tener el típico aspecto guarro-setentero.

Small Faces y Humble PieRonnie Lane, Steve Marriott, Ian McLagan y Kenny Jones
en pleno esplendor mod, luego Marriott cambia
de amistades y se vuelve un salvaje

Justo cuando más éxito tenían los Pie, el espabilado de Frampton se marcha e inicia su exitosa carrera en solitario, lo que termina de minar la salud mental de Marriott, que en 1975 se harta y disuelve Humble Pie. Una pena, visto lo visto.

Justo ese mismo año Mick Taylor había salido de los Stones y estos buscaban guitarrista. Richards fue un gran defensor del fichaje de Steve Marriott, pero Jagger no lo quería ver ni en pintura… no se creía que fuera capaz de quedarse en segundo plano. Y en esas vieron más en el papel al bueno de Ronnie Wood, otra vez llegando tras la sombra de Marriott.

Humble Pie - Performance Rockin' The FillmoreEl doble en directo de 1971

Vaya historia, se diría que la gloria perseguía a Steve Marriott, pero él corría más rápido. Total, que en 1975 se queda fuera de juego y, a partir de entonces, todos sus intentos por volver a la escena son un puro disparate. Incluso hay una confusa historia por la que Marriott acusa al antiguo manager de Humble Pie de haber desviado los beneficios de la última gira para invertir en el lanzamiento como solista de Peter Frampton. Seguramente era cierto, puesto que poco después tuvo que callar su boquita tras recibir en Nueva York un toque bastante serio de alguien relacionado con la familia Gambino, el clan mafioso que ejecía el control sobre Little Italy.

Fracaso tras fracaso terminan los 70 y transcurren los 80, mientras todos sus compañeros de generación se mantienen más o menos como superestrellas. Como para no cabrearse. Por fin en 1991 surge una última oportunidad para un Steve Marriott regañado con el mundo y con toda la industria discográfica. Su colega Frampton, también en decadencia, le propone una reunión de los Humble Pie originales con gira y disco. El proyecto ilusiona a Marriott, y se concreta en un viaje a EEUU para rematar con celebración por todo lo alto a su vuelta a Inglaterra.

Humble Pie - Smokin'Smokin' (1972)

Durante toda su etapa de ostracismo, fue notorio su abuso de drogas varias, en particular cocaína y cannabis. Esa noche no pudo ser menos, así que Steve decidió retirarse del fiestón mientras su pareja continuaba un rato más, de manera que cuando comenzó a arder su casa de Essex él estaba allí solo… y allí se quedó. El bombero que redactó el atestado resulto ser un antiguo fan de Small Faces y quedó impresionado al conocer la identidad de la víctima. Todo cuadraba: Marriott llegó medio pedo a casa y se quedó dormido sobre la cama con un cigarrillo encendido. Dejémoslo así, con este final legendario para la historia: el autor de Smokin’, víctima del tabaco.