Visto en el cine: Hate It Here (Boyhood)

Sábado, 28 de febrero de 2015.-
Vamos con otra ración de Premios Oscar, casualmente los del domingo pasado. Estaba cantado que nuestra película de hoy no se llevaría muchas estatuillas: en Boyhood no hay acontecimientos extraordinarios ni personajes heroicos, sino gente normal que vive su vida normal… aunque a lo largo de doce años la vida les arree algún que otro bofetón, justo como ocurre en la realidad. Esos doce años no fueron solo de ficción, sino también de rodaje. El equipo se juntó un ratito cada año y así pudimos ver a los actores jóvenes crecer y a los adultos envejecer, un experimento arriesgado que les quedó perfecto. El prota es un niño, así que cuando cumple su mayoría de edad se acaba la peli, así de simple.

Lorelei Linklater, Ethan Hawke y Ellar Coltrane
El típico papá enrrollado de cada dos fines de semana

La historia va de una pareja recién separada que tiene dos hijos: una niña tocapelotas pero simpática y un hermano pequeño que a sus seis años asiste perplejo a los terremotos que ocurren a su alrededor. El padre, excluido del núcleo familiar, es un tío rebelde y roquero que irrumpe en plan estelar cada vez que le toca fin de semana con los niños. Al principio da la impresión de ser un gilipollas integral, luego se le va cogiendo cariño por el admirable esmero que pone en transmitir a sus chavales un código moral para las cosas importantes: el rock es bueno; Bush es malo. Los años pasan y el rock va cambiando. Un día en el coche hace sonar esta canción y dice a su hijo que escuche atentamente la letra.

Así que aquí tenemos a un aficionado del rock clásico que según va entrando en años y avanza el siglo XXI de repente descubre a Wilco y vuelve a emocionarse con una banda de rock. Le pasa a este personaje de Boyhood y nos ha pasado a mucha más gente. Al principio, cuando alguien te lo recomienda, se plantean muchas dudas… ¿es esto rock? ¡menudo pastelazo indie! Luego se va uno acostumbrando y llega un momento en que te rindes… está bien, lo único cierto es que Wilco es Wilco, que Jeff Tweedy hace siempre lo que le da la gana y que esa es exactamente la fórmula utilizada por los genios del rock de toda la vida.

Wilco - Sky Blue Sky
Sky Blue Sky (2007)

Lo de engancharse a Wilco depende mucho del disco por el que se pille. Eso del alternative country queda muy chulo y está muy bien como etiqueta, pero hay etapas en que no hay por dónde cogerlos, ya sean los arreglillos blandipop de Yankee Hotel Foxtrot, los extenuantes desarrollos instrumentales de A Ghost Is Born o los momentos de felicidad indie de Summerteeth. Sus dos primeros trabajos, A.M. y Being There, sí eran discos de canciones de buen rock americano sin sobresaltos, pero luego hay que esperar al sexto para volver a encontrar algo similar. A lo mejor resulta que este Sky Blue Sky es su disco más bonito, el más Beatle en el mejor sentido de la palabra.

Wilco en ascensor
En un ascensor nunca se sabe si suben o bajan

Un buen ejemplo de la clase de inspiración que abunda en Sky Blue Sky es Hate It Here, que encaja a la perfección en esa escena de Boyhood. Habla de la vida cotidiana, de cosas como barrer, fregar el suelo y los platos, sacar la basura y poner la lavadora, esas tareas estúpidas que se comparten en la vida en común y que pierden todo su sentido cuando uno se queda solo. Así se sentía Mason al principio de la película y años después, cuando se la escuchó a Wilco, quizá sintió añoranza por no haber podido funcionar como pareja con la madre de sus hijos. Entusiasmado por la canción, Mason padre la utiliza para explicar su sentimiento de abandono a Mason Jr., que aún es joven para entender nada.

Ellar Coltrane y Ethan Hawke
Mason, siempre hablando de rock a Mason Jr.

Ethan Hawke estaba nominado a mejor secundario por este padre fenomenal, pero sin apenas posibilidades. En cambio, quizá para que la peli no se fuera de vació, sí se lo dieron a Patricia Arquette. También lo hace muy bien: es la madre que marca las normas en la familia, la que asume decisiones tan traumáticas para sus hijos como cambiarse de ciudad o volver a mudarse cuando lo intenta con un segundo y un tercer marido. Pasados los doce años de rodaje, con los niños en la universidad, la última mudanza será a un apartamentito de soltera para que sus hijos comprendan que ya no tienen nido al que volver. Ahí llega la desesperación: su vida se queda vacía e incluso empieza a sentirse vieja y gorda. Sólo por ese emocionante speech final se merece el Oscar, aunque puestos a elegir hubiera preferido que se lo dieran a Hawke. Les cuento mi escena favorita, otra delicatessen de rocanrol.

Boyhood - The Beatles Black Album
El mejor regalo que podría recibir un hijo

Si ese padre acabó escuchando a Wilco puede ser porque antes fue fan de los Beatles, tanto que para el cumpleaños de su hijo prepara un regalo muy personal: un CD casero recopilado por él. Aquí pueden ver la escena, mientras no la quiten. Ante la estupefacción de la familia, se justifica: “Lo he llamado ‘El álbum negro de los Beatles’. He seleccionado las mejores canciones en solitario de George, Paul, Ringo y John. Es imposible tener un Beatle favorito; si los escuchas por separado siempre tienes la sensación de que falta algo, cuando los juntas todo vuelve a funcionar. Eso es lo que he hecho: juntar a los Beatles. Lo que tienes en tus manos es el disco que habrían publicado los Beatles de no haberse separado”. Muy grande ese papá, que se curró una portada y todo. De las canciones que menciona me quedo con esta, que también habría quedado muy bien en Boyhood.

Siempre entrañable Ringo Starr, su álbum de fotos demuestra que fue el tío más feliz del mundo. En cuanto al Black Album, mirando el fotograma con lupa se puede conseguir el listado de canciones: 17 en el primer CD y 20 en el segundo. La gente ha puesto mixes en youtube, pero no termino de encontrar el definitivo track list de Ethan Hawke. Habría que empezar por estas tres, para luego encontrar las siguientes en este otro.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Extrañas mutaciones de American Pie”, que fue publicado originalmente el domingo 22 de agosto de 2010.

Anuncios

Generación olímpica

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012.-
A mediados de agosto tenía pendiente acabar un texto sobre Springsteen, pero decidí tomarme un descanso. Con el calor que hacía me resultaba imposible expresar lo que quería sobre sus cuatro horas de concierto, más los otros muchos asuntos relacionados que iban surgiendo por el camino. Además, entregado como estaba al deporte de sofá, pensé que lo mejor sería escribir algo sobre los Juegos Olímpicos, que las horas diarias de televisión que le estaba dedicando sirvieran al menos para algo. Cuando lo terminé y fui a ponerlo en el blog… ¡ya no había blog!

Una vez subsanado ese pequeño problemilla, con casi un mes de retraso, aquí tienen mi crónica de Londres 2012. Este pedazo de canción fue la que puso punto y final a los Juegos.

Bueno, está claro que esta versión no es la de la ceremonia de clausura en el estadio olímpico de Londres, que esas son imágenes sometidas a carísimos derechos de televisión y no salen en el youtube así como así. Les pongo a cambio un My Generation del principio de los tiempos, el del famoso Beat Club de la tele alemana.

Aunque suelo pasar de este tipo de galas olímpicas, esta vez eché un vistazo solo por comprobar qué músicos salían en esa cosa de la Symphony of British Music. Me hizo mucha ilusión que se concediera a los Who el honor de poner el broche a los Juegos, aunque para ello tuve que tragarme un montón de bazofias y naderías. Fue duro soportar a George Michael, a Take That y a las chicas esas picantes, pero mereció la pena porque de vez en cuando, entre cientos de bailarines y ostentosos decorados, aparecía alguna leyenda de esa generación de músicos de la que hablaban los Who, esos que peinan canas aunque en su momento proclamaran que esperaban “morir antes de llegar a viejos”.

The Kids Are Alright (1978)

Algunos sí lo consiguieron, por ejemplo los dos tipos de los lados que ven ahí dormidos bajo la bandera. El batería Keith Moon fue uno de los jóvenes cadáveres más notorio del rocanrol de los 70, y pese a estar muerto desde 1978 algún despistado de la organización de Londres 2012 hizo llegar a su mánager una invitación para que se uniera al espectáculo, demostrando estar a la última. El bajista John Entwistle casi llegó a viejo, murió a punto de cumplir 60 años. Antes de empezar con The Who la gira estadounidense de 2002 dejó colgado al grupo al sufrir un infarto en un hotel de Las Vegas. Se dijo que en su habitación había drogas y prostitutas, lo que sin duda le proporcionaría una muerte muy roquera… pero mucho más roquera fue la decisión de sus compañeros Townshend y Daltrey de no suspender la gira. Diez años después, los chicos siguen estando bien.

Roger Daltrey y Pete Townshend, olímpicos a los 60 y pico

En las ceremonias de Londres 2012, la inaugural y la de clausura, hubo muchas referencias a músicos muertos. Sonaron canciones de Harrison y de Lennon, al que incluso construyeron una esfinge. Se acordaron de Amy Winehouse y a Freddie Mercury hasta le pusieron en pantalla gigante… aunque a la hora de la verdad del We Will Rock You, su amigo Brian May no dudó en sustituirlo por una tía buena, joven promesa de la música británica pero disfrazada de tía buena al fin y al cabo.

Brian May, exprimiendo la ubre de Queen

También fue bonito ver a jóvenes bandas como Arctic Monkeys o Kaiser Chiefs rendir pleitesía al viejo pop inglés. En su versión de Pinball Wizard me pareció que el batería de estos últimos incluso imitaba los locos gestos de Keith Moon ante los tambores… y durante esa canción fue un puntazo que la pista de atletismo fuera invadida por decenas de Vespas y Lambrettas. Tengo la impresión de que gran parte de la gente que hoy controla el cotarro en el periodismo y las artes tuvieron un pasado mod. Lo que tocaron los Arctic Monkeys en la ceremonia inaugural fue un Come Together para invitar a todo el mundo a seguir los Juegos. Antes y después hubo infinidad de canciones de los Beatles embelleciendo toda clase de teatrillos y bailes, hasta que finalmente Sir Paul McCartney asumió por completo el papel estelar enlazando The End con Hey Jude para que todo el estadio acabara cantando aquello de “naaaaa na na narananá…”.

Qué entrañables recuerdos nos trajo ese Hey Jude

Y como la cosa era tan brit pop, se permitió algún instante de lucimiento a Oasis y Blur, o más bien a sus sucedáneos. Y de los grupos pioneros, ausentes Small Faces y The Animals unos por muertos y los otros por apestados, la cuota de protagonismo se cubrió con el gran Ray Davies, que no es Sir pero fue trasladado en coche como un señor hasta el mismísimo pie de micro. Cantó un delicioso Waterloo Sunset sin la compañía de ningún Kink, que ya sabemos lo mal que se lleva con él su hermano Dave.

¿Era Dave Davies el que salía junto a Ray? Creo que no…

Llegados a este punto, es imposible no mencionar que faltaran los Stones. ¿Quizá pidieron una cifra astronómica para evitar ser invitados? ¿Quizá todavía les guardan rencor por su resistencia a pagar impuestos a la hacienda de su graciosa majestad? El caso es que no estuvieron ni ellos ni Elton John ni David Bowie, aunque se diera protagonismo en off a sus músicas. Pero la ausencia que noté especialmente fue la de Ringo Starr, que pensaba que era de esos que no se pierde ni una fiesta, aunque para compensar sí estuvo su hijo Zak sentado a la batería de los Who. En fin, que faltó gente importante pero actuaron artistas superventas de todo tipo como Madness, Pet Shop Boys o Annie Lennox, por decir unos pocos.

Eric Idle no es cantante de rock, pero como si lo fuera

Volviendo a lo del pomposo título de A Symphony of British Music, me parece que tuvo mucho de Symphony pero que lo de British era más bien mentira. Fue mucho más english que british, que podían haber puesto para disimular algún León de Gales o quizá un Rod Stewart cualquiera con denominación de origen escocesa. Tampoco hubo un triste norirlandés que llevarse a la boca, pues no creo ni que se atrevieran a proponérselo a Van Morrison… lo más que se pudo oir en off fue una ráfaga de U2. En cuanto a lo del sinfonismo, me parece que fue el estilo que impregnó todo, con Mike Oldfield y Vangelis hasta en la sopa… menos mal que tuvieron el buen gusto de poner a Rowan Atkinson para reírse del género. En cambió, ningún chico duro fue invitado a la fiesta. Nada de Iron Maiden, ni de Zeppelin, ni de Purple y menos aún de Sabbath. Lo más duro que sonó para no ofender los sensibles oídos del público mundial fue Muse, pero porque Survival era la canción oficial del evento.

Todo un virtuoso del rock sinfónico

En fin, que fue muy entretenido divagar sobre todas estas cosas durante las larguísimas ceremonias. Al margen de esto, no sé si los Juegos Olímpicos han sido un éxito o si pasarán a la posteridad. En principio la idea de Londres 2012 parecía un disparate, pues era absurdo dedicar unas Olimpiadas a promocionar una ciudad que ya se promociona por sí sola. Hay que reconocer que los ingleses tenían derecho a organizarlo como inventores que son de gran parte del deporte moderno, con sus federaciones y sus reglamentos, sus competiciones y sus rivalidades, aunque después de dos semanas con la máquina propagandística a todo trapo hemos acabado un poco hastiados de tanta Gran Bretaña. Con la moral rebosante por la lluvia de medallas de oro, los británicos se entregaron sin pudor a una exaltación patriótica de himno y bandera que en general ha proyectado una imagen colectiva un poco chabacana y desde luego muy poco british.

Digamos que al menos sirvió para sacar de los asilos a una grandísima generación de músicos. Creo que esa canción de The Who escrita en 1965 hablaba de que en aquella época notaban que eran terriblemente molestos con sus guitarras y sus ganas de divertirse. Se veían completamente fuera de lugar en una sociedad todavía entristecida por el recuerdo de la II Guerra Mundial. En la transición a la década de los 60 todavía quedaban por ahí viudas, huérfanos y mutilados como para que tuvieran que soportar a una panda de niñatos inconscientes que querían ser artistas. Como ya iba siendo hora de sacudirse todas esas telarañas, lo tuvo que hacer esta generación nacida a partir de 1941, la primera que no recordaba los bombardeos de Londres. Esa generación que tenía la sensación de que “la gente nos trata de joder solo porque vamos por ahí a nuestar bola”, que era más o menos lo que decía la primera estrofa de My Generation.

Y aunque no pueda ponerles el vídeo oficial, siempre hay un buen samaritano que lo graba con su móvil y lo sube al día siguiente.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Hubo un Skywalker en Buenas Noches Rose”, que fue publicado originalmente el domingo 10 de octubre de 2010.

¿Quiénes son los abuelos del rock?

Domingo, 11 de julio de 2010.-
Cuando empecé con esto del blog no imaginaba lo laborioso que sería lo de adjudicar etiquetas y categorías. Por ejemplo, me invento la categoría “Abuelos del rock” y entonces me meto yo solito en el problema de decidir quién es abuelo y quién no.

Más o menos yo lo tenía claro, pero después de corregir algunas incongruencias que se me han colado me veo en el compromiso de aclararme en voz alta. Por un lado tenemos a los primeros roqueros, los pioneros de los años 50. Los pocos que van quedando vivos son ya octogenarios, pero creo que con la categoría “Rock 50” y con el guiño Yo no soy Bo Diddley están suficientemente definidos: se les supone edad no ya para ser abuelos, sino tatarabuelos. A estas alturas, gente como Little Richard o Jerry Lee Lewis estan ya en la más absoluta ancianidad, pero no los considero exactamente abuelos del rocanrol… Y mucho menos pudieron ser abuelos otros como Buddy Holly o Eddie Cochran, que murieron jóvenes y dejaron un bonito cadáver en blanco y negro.

Little Richard, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly y Eddie Cochran
Ricardito, Jerry Lee, Buddy y Eddie

En realidad a todos estos los veo más como padres del rocanrol que como abuelos. Se inventaron el género, sí, pero no creo que tuvieran intención de perdurar. En aquella época las modas musicales tenían un reinado de dos o tres años y luego cedían el testigo a nuevos ritmos. El Rock & Roll surgió con una fuerza brutal y protagonizó todo tipo de proezas y escándalos. Little Richard se metió a pastor de una iglesia evangélica, Jerry Lee Lewis se casó con su prima menor de edad, a Chuck Berry lo metieron en la cárcel por estafa y Elvis Presley se alistó en el ejército. Llegó la decadencia y el rock desapareció, igual que posteriormente fueron desapareciendo el twist, el surf, el mambo-rock, el limbo-rock y todos esos tontos bailecitos que se iban inventando.

Pero unos años después, hacia 1964, el rock renació de sus cenizas por culpa de un montón de grupos ingleses a los que les dio por versionar los éxitos de la década anterior y conquistar América con la música que los propios americanos del norte habían olvidado. Algunos de esos jovencitos se instalaron en un estrellato mundial que les permitió ser millonarios y dedicarse al negocio del rock durante cuarenta y pico años de forma ininterrumpida… ¿Cuarenta y pico años con la guitarra a cuestas? Esos sí que son abuelos del rocanrol.

Rolling Stones, Beatles, Yardbirds, Animals
La Invasión Británica de 1964…
invadieron EEUU y el mundo entero

Por culpa de aquellos Stones, Beatles, YardbirdsAnimals los viejos rockers de los 50 fueron rescatados del olvido y hasta de la indigencia. Carl Perkins, Little Richard, Chuck Berry, Bo Diddley y muchos más pudieron volver a la carretera gracias a ellos, e incluso Elvis se vio forzado a su Comeback Special de 1968 porque comprendió que esos peludos ingleses estaban poniendo en entredicho su reinado.

Pasaron 10 años… algunos fueron quedando en el camino, otros mutaron a dinosaurios. Algunos cumplieron los 50 tacos sobre el escenario, y los que resistieron otros 10 años en la escena se convirtieron sin darse cuenta en abuelos del rock.

Eric Clapton, Ringo Starr, Neil Young y Bob Dylan
Muchos de esos invasores británicos de 1964
siguen publicando discos en la actualidad…
e ilustres americanos invadidos, también

La mayoría de estos abuelos del rocanrol se empeñan en salir de gira a un paso de soplar 70 velas. Sigue pasando el tiempo y todavía en este nuevo siglo seguimos hablando de ellos.

Chuck Berry - Hail! Hail! Rock 'n' RollHail! Hail! Rock 'n' Roll (1987) 

Les dejo con una de mis escenas favoritas del cine roquero, la célebre bronca entre los mayores cascarrabias de las dos primeras generaciones del rock. Ocurrió en la película Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll, que consistía en que Keith Richards le montaba un homenaje a Chuck Berry en 1986 por su sesenta cumpleaños. Richards, acostumbrado a hacer su real gana, se queda perplejo al ver que otro músico se atreve a encararse con él porque le supera en canas y en galones… ¿cómo me vas a decir tú cómo se toca Carol, si la escribí yo?

Descubrí a Leon Russell gracias a House

Jueves, 19 de noviembre de 2009.-
Si alguien se las da de experto en rock de los 70 se expone a sufrir terribles humillaciones. De vez en cuando una imperdonable laguna puede poner en evidencia su ignorancia, así que asumámoslo… es imposible estar al tanto de todo.

A mí me pasó viendo House. Además de ser un cabronazo, el médico cojo tiene formación musical y es un exquisito degustador de rock, o sea, como el propio Hugh Lurie. La serie está plagada de referencias roqueras sabiamente dosificadas. Por ejemplo, no permite que nadie le moleste cuando simula estar tocando su canción favorita: Baba O’Riley, de los Who. Otras veces se relaja en su casa punteando blues en su eléctrica, y en cierta ocasión acertó con un diagnóstico cuando le vino a la mente el Cat Scratch Fever, de Ted Nugent. Pero mi momento musical favorito es cuando el doctorcito pone a prueba con un duelo pianístico a un concertista que acababa de sufrir un ataque.

En este capítulo se podía ver a otro músico famoso, Dave Matthews, interpretando al pianista medio lelo que clava la intro de la canción de Boomtown Rats. Siempre abundan en la serie las alusiones al rock incrustadas en la trama, pero aparte cada episodio suele acabar con un epílogo musical enfatizando alguna situación peculiar que sufren los protagonistas. Quien quiera que elija esas canciones debe de saber mucho, pues nunca deja indiferente. Una vez me emocionó tanto que no paré hasta descubrir qué canción era. Creo que hacía poco ya la había oído en el programa de radio de Little Steven, pero claro, como lo presenta en inglés de New Jersey no pillé bien el dato. Era una voz rota y algo desquiciada. La forma de cantar recuerda algo a Joe Cocker, pero no, el timbre era más agudo y chillón. Tras rastrear en las webs especializadas en la serie, la investigación me condujo a la maravillosa Stranger In A Strange Land y a un tal Leon Russell, un señor de Oklahoma que extrae música de cualquier instrumento que se le ponga por delante.

Rápidamente pillé un recopilatorio en el que viniera la canción. No tiene desperdicio, imagino que ahí está lo mejor del repertorio de un gran músico con una larguísima carrera.

Leon Russell - RetrospectiveRetrospective (1997)

Leon Russell ha colaborado en grabaciones de todos los grandes: Eric Clapton (también estuvo en Delaney & Bonnie & Friends), Byrds, Rolling Stones, Dave Mason, Bob Dylan, The Band, J.J. Cale (otro paisano de Tulsa), George Harrison, Ringo Starr, Jerry Lee Lewis, Willie Nelson… Después averigüé su conexión con Joe Cocker, pero de eso hablaré mañana. Les dejo con Leon Russell en un ensayo de Delta Lady, la canción que Joe llevó al éxito.