José Carlos Molina, el flautista que tenía una estampida de Ñus en su cabeza

Domingo, 27 de diciembre de 2009.-
…y esa estampida se llevó por delante al guitarrista original, un tal Rosendo Mercado, y después a decenas y decenas de músicos. Estoy hablando de Ñu, el grupo más longevo de la historia del rock español (no se dejen engañar cuando en los telediarios adjudican ese título a Los Secretos… ¡el grupo de José Carlos Molina ha estado siempre en activo y se fundó muchos años antes!).

Que nadie escape de la evolución (1976)
fue el primer single del grupo y único disco
con Rosendo en la formación

Todo empezó en 1975, y durante dos escasos años pudieron mantenerse juntos a duras penas estos dos talentos del rock de aquí que se llevaban más o menos como el agua y el aceite. De lo poco que compusieron a medias, esta fue la única canción que Rosendo se guardó para Leño, su inmediato proyecto. Posiblemente a causa del disgusto, el Molina tardó algo más de diez años en publicar su propia versión.

Ñu – El tren azul

Cuando hablé del heroísmo de los roqueros españoles del primer tramo de los 70 dejé caer algunos nombres: Smash, Storm, Pau Riba, Sisa, Coz, Burning… había un eje creativo Sevilla-Barcelona y, como tercero en discordia, Madrid intentaba a su tosca manera cerrar el triángulo ibérico. Si tengo que empezar a hablar de ellos, el nombre de José Carlos Molina me sale por encima de todos. No es el mejor, ni el más original, ni el más brillante… pero sí una personalidad fascinante como pocas habrá tenido el rock español.

José Carlos Molina  La primera vez que salió en la tele 

Molina creó su propia identidad artística, la fue inflando con generosas dosis de ego y la llevó hasta las últimas consecuencias. El loco Molina, el iracundo Molina, el intransigente Molina, el íntegro Molina, el soñador Molina, el flautista MolinaMolina interpreta a Molina durante las 24 horas del día desde hace ya bastante más de 30 años.

Un poco antes de 1975, Molina había hecho una prueba como cantante en Fresa, el grupo de Chiqui Mariscal y Rosendo Mercado. Según cuenta Pedro Giner en su excelente libro Ñu: no te dejes ganar. Veinte años de resistencia, fue admitido como cantante y acabó apropiándose de la banda. Al principio alternaban el rock con el circuito de orquestas y el acompañamiento de cantantes melódicos como Jeanette. Cuando decidieron dedicarse en exclusiva al rock, cambiaron su nombre a Ñu con dos objetivos: salir en los carteles con esas dos letras en una tipografía bien grande y ser el único grupo del mundo que empieza por “Ñ”.

Algunos músicos fueron nosotros (1978)
fue el segundo single, adelanto del LP de debut,
con La explosión del universo como cara B inédita

Al principio, Molina era cantante y teclista, pero la armónica le daba más libertad de movimientos en el escenario… ese factor le llevó a decantarse por la flauta y a adoptar la estética de Ian Anderson, el flautista roquero por excelencia, aunque musicalmente tiraba más hacia Black Sabbath que hacia Jethro Tull. Él, más que harto de que le comparen con los Jethro, prefiere mencionar como influencia las armónicas y flautas de los discos de John Mayall, pero claro, molaba más el modelo Anderson, que era una auténtica estrella del rock.

Rosendo y José Carlos MolinaRosendo, siempre detrás de Molina 

La salida de Rosendo se estaba fraguando: Molina era intratable a la hora de imponer sus criterios y no iba a tener más remedio que largarse y fundar otro grupo con “ñ”.  De aquella etapa con los dos líderes en conflicto existe una legendaria aparición en el Pop-Grama. Nunca había conseguido ver más que algún breve fragmento, pero ahora resulta que alguien ha colgado la actuación entera en el YouTube… ¿de dónde la habrá sacado? ¿será el propio Molina bajo pseudónimo?

No sé ustedes qué harán, pero yo me he visto las tres partes del tirón… ¡impresionante documento! Estremece pensar que en la TVE de la época preconstitucional pudiera emitirse semejante locura. He empezado por el último trozo, en el que se adivinan canciones luego publicadas como El juglar, La explosión del universo y El tablero de ajedrez. El comienzo de la actuación (en la Parte 2) es para mí irreconocible, mientras que la parte primera contiene la descacharrante introducción del presentador, un progre asalvajado de los de entonces con una barba negrísima… no estoy seguro, pero creo que podría ser Ramón Trecet justo antes de ser refinado para siempre por la new-age.

Molina se marca el lujo de mencionar a Ian Anderson con cierto desprecio… ¡desde el principio tenía claro que había que dar que hablar! Veo en los comentarios de YouTube que la gente sigue insultando al líder de Ñu por aquello que dijo… y que los partidarios de Rosendo siguen peleándose con los de Molina… en fin… yo me quedo con los dos. Creo que ambos se beneficiaron con la separación: esos solos que hacía el Rosen quedaron luego muy bien en el primer LP de Leño, y me da que Ñu no habría llegado muy lejos con ese formato de cuarteto…

Además de Rosendo, el bajista Juan Almarza y el batería Felipe Salinas también se largaron… pero Molina encontró los músicos apropiados para rehacer el grupo y grabar Cuentos de ayer y de hoy, sobre todo un original guitarrista (José María García “Sini”) y un loco violinista (Jean François André). Me encanta ese disco, pronto hablaré de él.

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Atascado otra vez en Mobile con el Blues de Memphis sin poder salir

Martes, 1 de diciembre de 2009.-
Una vez polemicé con un amigo mío Dylanita porque escribió un libro sobre sobre el maestro y calificó Hard Rain como uno de sus peores discos. “Vale, será de los peores pero sigue siendo uno de mis favoritos”, fue mi sólido argumento.

Bob Dylan - Hard RainHard Rain (1976)

Sé que fue una edición cutre y pobretona, que apenas reflejaba la fuerza de su gira con la Rolling Thunder Revue y que seguramente su discográfica se apresuró a publicarlo porque el siguiente disco iba a tardar varios años en llegar… ¡estaba Bob Dylan tan ocupado defendiendo boxeadores negros y filmando películas ególatras! Ahí está la infumable Renaldo y Clara, que al menos sirve como documento visual de aquellos directos. Pero yo tenía mis razones. Fue por culpa de la reposición en TVE de un Pop-Grama que incluía un documento en blanco y negro en el que cuatro guitarristas destrozaban Maggie’s Farm en una roquerísima versión. Eran Mick Ronson, T-Bone Burnett, Steven Soles y David Mansfield, y con Dylan sumaban cinco guitarras sonando a la vez. Me quedé impactado.

Sí, ya sé que este no es el vídeo del que les había hablado, que son unos tíos tocando en un bar, pero resulta que los encargados de preservar el negocio de Bob no permiten que su música original suene en youtube. Es una lástima no poder compartir mi recuerdo con ustedes, así que si pueden busquen por otra vía la actuación esa en la que Dylan se cubre la cabeza con un pañuelo blanco anudado estilo obrero de la construcción.

Volviendo al tema, he sacado este disco del armario porque también contiene una potente versión de Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again, y esta canción tiene mucho que ver con el nombre de este blog. Y sobre todo tiene que ver con el gran hallazgo de Kiko Veneno, que comprendió que adaptar a Dylan al castellano es misión imposible y tuvo la idea de tirar de traducción casi literal: Atascado con el blues de Memphis sin poder salir. Lo clavó. El videoclip dirigido por Santiago Segura es bastante divertido, un ejemplo de lo que acostumbraba a hacer en plan amiguete antes del fenómeno Torrente. Y también andaba por ahí Pablito Carbonell

Copio debajo del vídeo los fragmentos de letra original que tradujo Kiko Veneno, para que los que sepan sevillano e inglés puedan comprobar que lo de la literalidad es totalmente cierto.

Oh, the ragman draws circles
Up and down the block.
I’d ask him what the matter was
But I know that he don’t talk.
And the ladies treat me kindly
And furnish me with tape,
But deep inside my heart
I know I can’t escape.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.

Mona tried to tell me
To stay away from the train line.
She said that all the railroad men
Just drink up your blood like wine.
An’ I said, “Oh, I didn’t know that,
But then again, there’s only one I’ve met
An’ he just smoked my eyelids
An’ punched my cigarette.”
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.

Grandpa died last week
And now he’s buried in the rocks,
But everybody still talks about
How badly they were shocked.
But me, I expected it to happen,
I knew he’d lost control
When he built a fire on Main Street
And shot it full of holes.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.

Now the senator came down here
Showing ev’ryone his gun,
Handing out free tickets
To the wedding of his son.
An’ me, I nearly got busted
An’ wouldn’t it be my luck
To get caught without a ticket
And be discovered beneath a truck.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.

Now the rainman gave me two cures,
Then he said, “Jump right in.”
The one was Texas medicine,
The other was just railroad gin.
An’ like a fool I mixed them
An’ it strangled up my mind,
An’ now people just get uglier
An’ I have no sense of time.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.