El fracaso español de Charly García

Domingo, 12 de junio de 2011.-
El otro día, de forma inesperada, llegó a mis manos un vinilo de Charly García (mil gracias, Sr. Silga, enorme detalle). El caso es que lo tuve hace años, pero no recuerdo en qué momento lo presté y nunca regresó, así que bienvenido sea este ejemplar. Por ahora no pensaba seguir hablando sobre rock argentino, pero me veo en el compromiso de hacer esta reseña.

Ya conté que durante la Guerra de las Malvinas la junta militar prohibió a las emisoras de radio argentinas programar música cantada en inglés, lo que benefició de rebote a grandes del rock nacional que disfrutaron de una difusión masiva. Charly García acababa de iniciar su carrera como solista, pero no era ni mucho menos un recién llegado. A lo largo de los 70 había evolucionado desde las armonías vocales de Sui Géneris hacia el sinfonismo de La Máquina de Hacer Pájaros, mientras que la entrada a los 80 ya la hizo a bordo de Serú Girán, un supergrupo que alcanzó dimensiones gigantescas. Había expectación por ver qué presentaba Charly bajo su propio nombre. Su debut de 1982, Yendo de la cama al living, y antes la banda sonora de Pubis angelical, colmó todas las expectativas. Para 1983 tenía ya preparada la que aspiraba a ser su obra definitiva.

Clics modernos (1983)

Estando en plenos 80, y más siendo Charly teclista, hubo inevitables experimentos nuevaoleros y ruiditos de sintetizador. En su descarga hay que decir que no se disfrazó demasiado y no hizo el ridículo en exceso. Su principal clic moderno era el bigote bicolor, que era natural. Además, como empezaba a tener aureola de genio, podía permitirse hacer lo que le diera la gana… aunque sólo en Argentina y su área de influencia. Lo digo porque hubo un intento de lanzamiento a lo grande en España que no funcionó. Contaré un par de historias sobre su rotundo fracaso.

Lo de publicar el disco por estos lares fue cosa de WEA, que era nada menos que la nueva apariencia de Warner, Elektra y Atlantic en plan multinacional enorme. Estaban intentando asentar su nuevo logotipo apoyándolo en producto local que tuviera buenas expectativas. Como el heavy patrio estaba en alza, apostaron por Banzai y Ángeles del Infierno, y por otra parte se les ocurrió traerse a España a algunos superventas argentinos, creo recordar que Juan Carlos Baglietto, Celeste Carballo y, claro, Charly García. Se hicieron tiradas muy generosas, demasiado optimistas, pero casi no se vendieron y fueron directas a la zona de saldos. Desde entonces, cientos de Clics Modernos han pasado de mano en mano sin que nadie supiera muy bien quién demonios era ese García.

En aquella época, el patriarca del rock en España era Miguel Rios. El granaíno, por aquello de ser más intérprete que autor, siempre estaba atento a las nuevas ideas y a los talentos emergentes. Así mantenía el pulso a su carrera y, de paso, tanteaba posibles inversiones para que parte del dinero ganado en Rock & Rios redundara en beneficio de la escena rocanrolera. Parece ser que la figura de Charly García le fascinaba bastante, así que decidió copiarlo y versionarlo a discreción. Total, como el original estaba al otro lado del Atlántico, pocos iban a enterarse. Y como en el fondo Miguel es un buen tipo, también quiso echar un cable a su colega argentino facilitándole conciertos en España, y así nacieron los Encuentros de Rock Iberoamericano.

Primer Encuentro de Rock IberoamericanoEn 1986 se produjo este primer encuentro… y último

La idea era romper el bloqueo anglosajón y crear una vía para que los artistas iberoamericanos pudieran conocerse en España. Un plan lleno de buenas intenciones que no llegó a entusiasmar ni a los propios interesados. Ni siquiera sé si hubo conciertos en otros sitios, pero el que se celebró en el Palacio de los Deportes de Madrid (el antiguo) cosechó un considerable vacío de público, eso sí, con Charly García, El Tri y Os Paralamas do Sucesso compartiendo cartel con Rios y Rosendo. O sea, que el mejor Charly tocó en España, pero… ¿alguien lo vio?

La cruda realidad fue que Charly era casi incomprensible para el españolito medio. Sus palabras, giros y formas de expresarse hacían de su castellano un idioma inalcanzable. Las canciones estaban repletas de referencias argentinas que no había manera de pillar. Clics modernos participa del clima de optimismo que generó la victoria de Alfonsín en las primeras elecciones democráticas tras el fin de la dictadura. Era más un sentimiento de alivio que de euforia desatada, pues quedaban muchas heridas imposibles de cicatrizar y había un temor real a que los monstruos del pasado resurgieran. Aquellas momias de las juntas militares aún seguían por allí cerca supervisándolo todo, quizá era pronto para decir las cosas demasiado claras. Charly nunca destacó por su prudencia, así que esta canción suya sobre desaparecidos y dinosaurios se entiende perfectamente.

Aclaro que los vídeos, aunque no muy bien iluminados, pertenecen a las cuatro fechas de presentación de Clics Modernos en Luna Park. Y sí, ese joven teclista que fuma un cigarrillo a la diestra de Charly García es Fito Páez. Otra cosa, me perdí el concierto de 1986 en Madrid, pero sí vi a Charly en Conde Duque casi 20 años después. Fue memorable, prometo contarlo más adelante.

Anuncios

Rock con alma, rock con rollo

Viernes, 18 de marzo de 2011.-
Una de las cosas que más me agrada del nuevo disco de M-Clan es que ellos mismos lo definan como Rock & Soul.Me encanta esa etiqueta. No es un género cualquiera, es rock con alma.

No se menciona mucho la marca Rock & Soul, pero si alguien lo hace inmediatamente pienso en Humble Pie. O en Ike & Tina Turner. Blancos aproximándose al soul, negros aproximándose al rock. La dureza de la piedra, la profundidad del alma. Me gusta.

Las palabras ayudan a definir la música. Aunque muchas veces sea una chorrada para facilitar la tarea de clasificarla, otras resulta útil. “Rock” es el sustantivo, pero varía de forma significativa según el adjetivo que lo acompañe. Rock sureño, rock vocal, rock duro, rock progresivo, folk-rock, blues-rock, funk-rock , punk-rock … la cosa cambia bastante según el calificativo. Y si eliminamos cualquier clase de adjetivo, tendríamos solo “Rock” a palo seco. Más o menos una cosa potente y sincopada como el My Sharona de The Knack. Seco, cortante, sin aditivos. Energía pura. Muy estimulante para según qué momento y qué lugar, pero a mi modo de ver le faltaría algo. Les pasa a veces a los chicos del power pop en momentos en que van pasados de anfetamina. Y también a algunos heavys cuando se dejan arrastrar al lado oscuro de la fuerza. Pueden facturar un “Rock” muy potente, pero sin nada de “Roll”, y eso no puede ser. Como dijo en cierta ocasión el gran Silvio, el “Roll” es verdaderamente la madre del cordero.

De aquellas 24 Horas de Música y Radio celebradas en el antiguo Palacio de los Deportes todo el mundo recuerda cierta ocurrencia de un alcalde de Madrid (“el que no esté colocado…”), pero yo prefiero sin dudarlo esta otra de Silvio: “Yo le digo a los jovenes que, de cierta manera, el roll es la madre no solamente del rock sino de la guaracha. Avanti con la guaracha”. Autor de frases maravillosas y también de increíbles discos, el sevillano Silvio Fernández Melgarejo sentaba cátedra cada vez que hablaba. Importa el Rock, pero también el Roll. Corrían los 80, y tuvo que llegar Silvio para advertir a los modernos que era un gran error apartarse del camino del roll.

Fantasía Occidental (1988)

Esta portada capta el halo místico de Silvio, una especie de santón del rocanrol que se aparece a sus fieles en una plaza de Cádiz con su grupo Sacramento. La cosa tiene su miga, pues en los 80 era casi obligatoria la estética colorista y juvenil, y este señor mayor iba vestido de traje. No se sabía muy bien si era por reverenciar a Elvis y a Eddie Cochran, o porque volvía de una procesión de Semana Santa. Tampoco quedaba claro si tras esa percha tan anacrónica se escondía un genio o solo un pobre hombre que tenía cierta gracia bajo los efectos del alcohol. Y otro asunto bastante complicado era averiguar cual era el idioma en que cantaba: italiano, francés, galaico-portugués… cualquiera sabe. Lo único seguro es el acento de Sevilla. Roll, algo de swing y también alma. Pero alma católica y romana, nunca protestante.