Rebel Rebel multiplicado por mil

Miércoles, 30 de noviembre de 2016.-
El pasado mes de agosto me emocioné un poco viendo una noticia de esas que usan para rellenar el final de los telediarios. Pueden pensar si quieren que fue un arrebato de lágrima fácil síntoma de la maldita senilidad que se nos echa encima. No digo que no, porque esto que van a ver quizá removió algún recuerdo de un pasado esplendoroso en que éramos roqueros e invencibles.

Esto sucedió este verano, lo que podría interpretarse como un clavo ardiendo al que agarrarse para proclamar que el rock aún no ha muerto. No son estrellas del rock, es gente normal llegada de todas las partes del mundo como indican las banderas que cuelgan de los bombos de las baterías, con mayoría de italianos ya que la convocatoria de la cosa fue el 24 de julio en un estadio de fútbol de Cesena bajo el nombre de Rockin1000 That’s Live. Vamos, que por lo menos estos mil músicos más otros cuantos miles de espectadores que llenan las gradas encontraron un rato para una celebración de rocanrol entre las miles de horas que hay que dedicar a atender el meil, el feisbuc, leer chistes en el móvil, reenviarlos y, si queda tiempo, capturar algún Pokémon. Teniendo todo esto en cuenta no me digan que no resulta emotivo escuchar decenas de guitarras escupiendo ese riff de Rebel Rebel que va flotando sobre los golpes con que montones de baterías atruenan aporreando a la vez hasta que empieza la parte cantada por un coro de cientos de tíos y tías que acaban gritando el estribillo a garganta limpia. Puff…

David Bowie - Diamond Dogs
Diamond Dogs (1974)

Y qué pedazo de canción, no creo que haya ninguna más apropiada para un evento así. Aunque todo el repertorio escogido era de lo más efectista, esta de cuando Bowie mutó en perro diamante les quedó especialmente redonda… y todas las demás un escaloncito por debajo. Fíjense lo que eligieron: superclásicos de toda la vida como Come Together y Jumpin’ Jack Flash; otros más recientes como la Bitter Sweet Symphony de The Verve, la muy futbolera Seven Nation Army de los White Stripes y las que ustedes se pueden imaginar de Nirvana, Blur y The Black Keys; en el apartado de himnos metaleros Born To Be Wild, Sweet Child O’Mine y un It’s A Long Way To The Top que sirvió como excusa para que un par de docenas de gaiteros se unieran a la fiesta; y para gozo de los guitarristas, que por lo menos serían quinientos, un medley instrumental con retazos de Purple Haze, Black Dog, Communication Breakdown, Whole Lotta Love, etc, etc, etc. Pero en el origen de toda esta historia la canción fundamental es Learn to Fly. Notarán que cambia el escenario, más que nada porque esta quedada en el campo se produjo en 2015, justo el verano anterior.

Cesena es una capital mediana por la que supongo que las grandes giras de rock suelen pasar de largo. Resulta que de allí es un tal Fabio Zaffagnini, un tío muy fan de los Foo Fighters, quien harto del ostracismo roquero que sufre su ciudad tiene una ocurrencia genial para conseguir que su grupo favorito les visite. Decide montar la banda de rock más grande de la historia para interpretar una sola canción, una especie de karaoke gigantesco concebido como un reto brutal para un destinatario concreto: señor Dave Grohl, queremos que venga con su grupo a tocar a nuestra ciudad. Como solía decir otro italiano famoso, era una oferta que no podría rechazar. Así que el bueno de Fabio pone de acuerdo a los mil músicos, lo graba en vídeo, lo sube a youtube y arrasa con decenas de miles de visitas en pocos días.

Foo Fighters - There is Nothing Left to Lose
There is Nothing Left to Lose (1999)

Cuando Dave Grohl ve lo que han hecho con su Learn to Fly, el tío se enternece y no tiene más remedio que rendirse. Anuncia que hará un hueco en su gira europea del siguiente otoño para añadir una fecha en Cesena e interpretar esa misma canción en agradecimiento a toda esa gente. Aquí lo tienen.

El sueño de los fans de Cesena pudo hacerse realidad, no así los de quienes los esperaban ver en los últimos cuatro conciertos de la gira. Una semana más tarde, las matanzas de París obligaron a suspender las citas de Turín, París, Lyon y Barcelona, que después de lo de Bataclán no estaba la cosa para mucho concierto. Pasados unos meses, ya más tranquilos, esta gente del Rockin1000 volvió a juntarse en Cesena, esta vez para marcarse todo un concierto completo y disfrutar con el Learn to Fly, el Born To Be Wild, el Jumpin’ Jack Flash, el Smells Like Teen Spirit y ese Rebel Rebel que no estuvo nada mal como homenaje en el año en que murió Bowie. Creo recordar que lo que se publicó en A70 quedó un poco amargo, así que no viene mal volver a reivindicarle aquí su faceta más roquera.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Nuestro enemigo David Bowie”, que fue publicado originalmente el lunes 18 de enero de 2016.

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Ramoncín 1976-79, el ascenso al estrellato contado por Carlos Michelini (1ª parte)

Lunes, 7 de julio de 2014.-
Sobre los primeros pasos discográficos de Ramoncín suele reiterarse una especie de narración oficial comúnmente aceptada, pero no recuerdo haber leído nunca la versión de Carlos Michelini, el músico en el que se apoyó para su despegue. Hace poco el propio Michelini contactó con este blog para desmontar algunos tópicos que le dejan en mal lugar.

“Es la primera vez que cuento estas cosas, nadie se ha molestado nunca en preguntarme. En las pocas entrevistas que me han hecho nunca mencionaron este tema, y yo he permanecido en silencio. Siempre pensé que el tiempo pondría a cada cual en su sitio… aún hoy me pregunto si he sido tonto o sabio”

Pueden leer sus comentarios al final del texto aludido. Como no parece suficiente que sus opiniones se queden medio escondidas entre la discusión posterior a una entrada tan polémica, recuperamos aquí su testimonio para reconstruir el relato de esos años vertiginosos. Con sus palabras en primera persona, que al fin y al cabo él estuvo allí. Vamos con la historia.

Todo empezó en 1976, cuando un grupo de Vallecas más bien novato puso un anuncio en la prensa musical buscando un cantante “que se lo monte bien sobre el escenario”. Y allá que se presentó un chico de Legazpi entonces llamado José Ramón Martínez, que por lo que se ve cumplió con creces el requisito exigido. Nunca tuve queda claro si en ese momento tenían nombre, puede que Siracusa, pero pronto empiezan a ser conocidos como los W.C. Supongo que los chavales tirarían musicalmente hacia el rock duro vallecano, pero el tal Ramón seguro que pensó que le iba a ir mejor con un toque punk que diera mejor salida a esas letras tan cojonudas que él escribía. En principio las músicas serían cosa de Jerónimo Ramiro, el guitarrista.

Ramoncín y Jero RamiroRamoncín y Jero, en la tierna infancia

El joven Ramón pronto pasa a la historia y se reencarna en el personaje público conocido como Ramoncín. Va ganando notoriedad a toda prisa y, claro, en ese proceso los chavalitos vallecanos de W.C. pierden pie de forma inevitable. Ramoncín consigue hacerse un hueco en la noche madrileña, se codea con la intelectualidad y se hace tan amigo de Umbral que su nombre se cuela con frecuencia entre las negritas de sus columnas. La perspectiva de dar el salto a los medios y cazar un contrato discográfico plantea la necesidad de instalar al grupo en un nivel profesional que en esos momentos no tenía, y en ese preciso instante aparece en escena Carlos Michelini.

“Cuando me proponen participar en ‘Ramoncín y WC’ había posibilidad de grabar un primer vinilo, pero era necesario conseguir un nivel de calidad en el producto que debido a la inexperiencia de los miembros del grupo resultaba imposible. Hay que tener en cuenta que en los años 70 para entrar a un estudio de grabación de una multinacional (EMI) se exigía a los músicos formación y profesionalidad, requerimiento del cual Ramoncín estaba exento por su condición de estrella mediática. Esto sumado a que en realidad lo único que interesaba a las discográficas y a la prensa era el personaje público creado por Ramoncín propició que el resto del grupo no continuara en el proyecto”

Rebobinemos un par de años para explicar de dónde procedía este guitarrista. Michelini había sido pieza clave en una de las refundaciones de Vox Dei. Este grupo pionero del rock argentino se quedaba en ese momento sin Ricardo Soulé, su guitarra original, así que Willy Quiroga y Rubén Basoalto llaman a Carlos para cubrir su baja. Grabó con ellos un solo LP antes de decidirse a cruzar el charco, pero ese disco demuestra por sí solo que el sonido del primer repertorio de Ramoncín era totalmente de la marca Michelini. Aquí tienen la prueba.

¿No les resulta familiar esa guitarra? Pues claro, es la misma que hemos oído mil veces en los dos primeros discos de Ramoncín. Con lo espabilao que era, Ramón vio claro que este argentino ya venía de su país con un doctorado en rocanrol, mientras que la mayoría de los guitarristas de los barrios madrileños andaban todavía un poco estancados repitiendo primaria. Recién llegado a Madrid, tuvo que ser raro para Carlos Michelini unirse a un grupo cuyos miembros estaban situados varios escalones por debajo de él, tanto en edad como en capacitación musical. No sé si llegaría a haber detalles feos en lo personal, pero parece claro que en cuanto se juntaron los dos guitarristas mano a mano, las seis cuerdas pusieron a cada uno en su sitio.

Resultaba imposible que una persona que solo tenía 15 años de edad y nada más que uno de experiencia con la guitarra estuviera capacitada para poder participar”

El papel de guitarra solista tenía que ser para el que más sabía y, así las cosas, Jero y los demás chicos de W.C. seguro que mirarían con bastante recelo a Carlos Michelini. El listillo de Ramoncín lo había colocado con calzador y encima va el tío y toma partido por él. Cómo no iba a hacerlo, si Michelini era un profesional del rocanrol y ellos no. El ansiado contrato estaba al caer. Después del famoso encontronazo con un capo de la industria que quedó inmortalizado en la canción El Rey del Pollo Frito, como ya explicamos hace un par de textos, finalmente se llega a un acuerdo con la EMI, que rápidamente organiza la grabación en Barcelona con músicos de estudio y una exuberante sesión de fotos en la factoría Popular 1, entonces lo más de lo más.

Sesión de fotos de Ramoncín y W.C.?Intimando con la rubia del Popu

Está claro que Ramón y Carlos fueron quienes tomaron el puente aéreo. Las razones ya se han explicado y eran obvias, pero los que al final quedaron en tierra no pudieron evitar sentirse traicionados. Todo esto fue narrado con bastante resentimiento en la biografía oficial de Jero y algunos de esos párrafos fueron luego copiados y empeorados en Wikipedia. Esa parte concreta desapareció últimamante de su web, pero aún puede consultarse en una especie de archivo mundial que hay por ahí. Según Jero, los dos compañeros de grupo que volaron a Barcelona directamente le robaron su música. Tras años de silencio, Michelini por fin explica su versión de los hechos.

Mi trabajo consistió en hacer los arreglos e intentar dar coherencia a los 5 temas que formaban el repertorio hasta mi incorporación y los que posteriormente elaboramos los dos exclusivamente. Los temas que ya existían eran una ‘gran bola de ruido’, con cambios de compás y armonías delirantes. Darles coherencia fue un reto. Tuve que dedicarle mucho tiempo, trabajo e imaginación hasta lograr que fueran presentables, respetando las melodías que, insisto, eran obra de Ramón”

Si existían previamente cinco canciones, la cuenta que sale es que Michelini y Ramoncín trabajaron juntos en tres canciones más hasta completar el LP. Una sería Ponte las gafas o Paga a tu hombre y las otras dos nos las confirma Michelini: “En ‘Noche de 5 horas’ y ‘El loco de la calle larga’ no participó nadie más”. De una de ellas se siente Ramoncín especialmente orgulloso, pues es de las que más perduró en su repertorio de directo.

Sonaba bien en este especial de TVE grabado en Pamplona con su grupo de mediados los años 80, pero no tanto como la que salía en el álbum original con la guitarra de Carlos Michelini.

Ramoncín y W.C.?La portada del disco de la discordia

La publicación del primer LP en 1978 desató la polémica en cuanto las partes implicadas leyeron los créditos del disco. La autoría de todas las canciones se acredita a J. Ramón Martínez y a Carlos J. Michelini, para pasmo sobre todo de Jero Ramiro. Hay dos asuntos en disputa, por un lado la autoría en sí y por otro el cobro de los derechos de autor. En ambos asuntos el señor Michelini habla con conocimiento de causa. Leamos sus explicaciones.

“Firmé con Ramoncín la autoría de los temas por haber llegado a ese acuerdo, pero en realidad la melodía registrable siempre fue obra suya. La letra y la línea melódica es la parte de la obra musical que se registra en la SGAE y que es susceptible de percibir derechos de autor, pero no los acordes ni los ritmos de acompañamiento, que pueden ser modificados en diferentes versiones sin que esto otorgue derechos

Entonces, según Michelini, la autoría era de Ramoncín y podía perfectamente haber firmado las canciones en solitario. Si no lo hizo, vistos los acontecimientos posteriores, no fue por altruismo ni por compañerismo, sino lisa y llanamente por desconocimiento.

“En efecto, Ramón podría haberlas registrado a su nombre. A pesar de tantos años en la SGAE, él solo se enteró cuando yo se lo dije a raíz de la polémica. Entonces comenzó a cambiar sus declaraciones diciendo que las compartió por generosidad”

Y Carlos Michelini aporta aquí una argumentación interesante: “Él solo puede cantar lo que le sale, ahí está como prueba su famosa versión de Nirvana”. O sea, que lo que siempre hizo Ramón fue escribir letras y, sobre la marcha, elaborar una melodía que se adaptara a lo que él puede cantar; difícilmente podría robar canciones a nadie si luego se muestra incapaz de interpretar una melodía ajena. Lo de firmar los dos primeros discos a medias se entiende entonces como un pacto de colaboración entre dos artistas: uno aportaba su talento como showman y escritor, el otro sus conocimientos como músico.

Carlos Michelini y RamoncínMichelini y Ramoncín en pleno apogeo

Años después, justo cuando la polémica sobre la autoría del primer disco resurgía con fuerza, Ramón intentó solucionar por su cuenta el asunto pendiente que tenía con Jero y le añadió como coautor en las canciones del primer disco que le correspondían, aunque Michelini aclara: “El hacer figurar a alguien más en los créditos no tiene valor legal, a menos que se cedan los derechos de autor, cosa que yo como tal no hice”. Dice que podría haber reclamado, pero a la hora de la verdad “Jero no quiso atender mi intento de tratar el tema, según le dijo a Ramón: ‘porque Carlos Michelini no es nadie’”. Y no es el único revés que recibió, pues parece que todo le fue mal desde el principio.

No me reconocieron el trabajo de arreglador ni en los créditos ni económicamente. Hasta hace unos pocos años alguien que no conocemos (podría intentar averiguarlo) ha estado cobrando creo que un 17% de los derechos de autor. Este tipo de canalladas son comunes en este oficio, de hecho la editorial que es de la propia compañía discográfica te obliga a ceder el 50% de los derechos, Ramón y yo solo cobramos un 25% cada uno. Lo cierto es que estaba acostumbrado después de haber sido expoliado por la CBS y SADAIC en Argentina

Y por no alargarme más, lo dejo por hoy. Queda pendiente la etapa correspondiente al segundo disco, en el que la sociedad Ramoncín-Michelini acaba disolviéndose de forma turbulenta. Podrán leerlo aquí mismo en próximas fechas.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Intro Rock Argentino”, que fue publicado originalmente el miércoles 1 de junio de 2011.

Aquellos maravillosos 90: discos de Pearl Jam y conciertos de RATM

Sábado, 26 de abril de 2014.-
El revival que estamos viviendo este mes con respecto al fenómeno Nirvana y su conexión con los programas de radio de Paco Pérez Bryan ha traído consigo muchas reminiscencias felices del rock de los 90. Éramos más jóvenes, teníamos más pasta, currábamos e incluso era posible cambiar de curro… o sea, que podíamos comprar discos y entradas de conciertos con bastante desinhibición. A veces incluso nos apuntábamos sin mayor problema a festivales de tres días fuera de nuestra ciudad. Todos estos bellos recuerdos iban aflorando según Paco desempolvaba viejos éxitos de los 90 para su Especial Nirvana 20 años. Sonaron docenas de clásicos de De 4 a 3, entre ellos este.

Ahí los tienen, siempre tan puristas y tan centrados en la música, renunciando al culto a la propia imagen y reivindicando una cosa ya entonces tan antigua como los discos de vinilo. Para mí que por ese año de 1994 la batalla del vinilo estaba ya del todo perdida.

En toda esa efervescencia roquera cuyo epicentro mundial se localizaba en Seattle, nadie discutía que Pearl Jam ostentaba el segundo puesto en el escalafón. La competencia con la otra gran banda de la ciudad no era excluyente, se podía ser fan de las dos, así que en De 4 a 3 también se reflejaba una gran pasión por Eddie Vedder y sus chicos. Cada nuevo disco se recibió como un gran acontecimiento, se organizaron viajes a festivales e incluso, como las compañías manejaban presupuesto, algún oyente ganó un par de pasajes para una fiesta de presentación en las antípodas. La fiebre por el grupo llevaba varios años creciendo y alcanzó uno de sus puntos álgidos con el lanzamiento de este tercer álbum.

Pearl Jam - VitalogyVitalogy (1994)

A veces pienso que el rock de los 90 fue el esplendoroso capítulo final de la historia del rocanrol, la última vuelta de tuerca. No le dimos demasiada importancia en su momento, pero vaya, hay que reconocer que ha resistido bien el paso del tiempo. Me doy cuenta cuando me veo obligado a impartir ante mis hijos alguna lección de viejo roquero. La mayoría de las cosas hay que explicarlas: que si esto fue revolucionario en su momento, que si tal grabación tiene el sonido típico de la época, que si en nosequé periodo los discos en directo sonaban fatal… y todo un repertorio de frases por el estilo. En cambio, el rock de los 90 se explica por sí mismo: suena como un cañón. Los avances técnicos de la grabación digital permitían subir y subir el volumen para que toda esa energía pudiera aplastarte de forma limpia y clara, directa a las vísceras.

Lo recuerdo como una época muy divertida, llena de abundancia y exceso: nuevos grupos que pasaban directamente a ser de masas, discográficas volcándose en grandes despliegues promocionales, diseños de carpetas a todo lujo, presupuesto ilimitado para videoclips. A los de mi generación quizá nos pilló un poco mayores, pero nos apuntamos con entusiasmo, quizá agarrándonos al clavo ardiendo de una juventud que ya se empezaba a escapar. Recuerdo la imagen patética de algún amigo en el Festimad disfrazado con perilla y pantalón corto para alternar con quinceañeros. Por dios, qué pintas. Aunque no tenga mucho que ver, se me viene a la cabeza un disco autoparódico de Doctor Explosión, cuyo título consiguió plasmar a la perfección el espíritu del momento.

Doctor Explosión - Aquellos maravillosos 90Ya en 1996 los Explosión imaginaron cómo sería
el revival de los 90 desde un geriátrico

Ya que salió a relucir el Festimad, aquello sí que fue grande. En las primeras ediciones pudimos ver a todas las bandas punteras del momento, pero sobre todo se me viene a la cabeza Rage Against The Machine. Mis recuerdos van asociados a una camiseta de exaltación del indigenismo y de la revolución zapatista que me compré en la Sala Revolver, en un pase para la prensa al que nos conseguimos colar. La he conservado hasta hace bien poco, pero un día me la encontré reciclada como trapo para limpiar los cristales… triste final para esas figuras aztecas sagradas que salían en el estampado. Bueno, en Revolver los pude ver bien de cerca, pero a la noche siguiente como cabezas de cartel del festival de Móstoles era mejor no acercarse demasiado, que había miles de fans rabiosos contra la máquina incluso subidos en los árboles.

Esto era de su primer disco, que la gente se sabía de memoria. Tan de memoria, que todo el público se empeñó en demostrar a Zack de la Rocha cuál era la traducción al castellano bruto de “And now you do what they told ya”, la frase que se repite mil veces al final de Killing in the Name. El tipo no daba crédito. Bueno, en realidad estaban presentando este segundo disco, pero no habíamos tenido demasiado margen para oírlo.

Rage Against The Machine - Evil EmpireEvil Empire (1996)

Otro de los asuntos con los que relaciono la época es el enorme desarrollo que experimentó la industria del videoclip. Se hacían auténticas virguerías sin límite de gasto. Los realizadores del gremio llegaron a estar cotizadísimos y eran frecuentes los trasvases de talento con otras áreas del audiovisual. Además, la hinchada estaba muy pendiente de todo lo que se hacía. Como casi no había internet ni tráfico de archivos de vídeo, la opción estaba entre comprar el soporte original o cazar los clips al vuelo en programas de la tele. Menudas recopilaciones en VHS que nos montábamos algunos… El vídeo de Pearl Jam que puse arriba era uno de mis favoritos, pero por lo que he comprobado ahora no era un clip oficial de la banda, debió de ser más bien un apaño de su discográfica en España. Como el grupo era tan reacio a promocionar su imagen, salieron del paso con esa especie de karaoke en el que se intercalaba la letra de la canción con imágenes de conciertos suyos escogidas al azar y montadas de forma trepidante. Un concepto gráfico bien chulo que curiosamente coincidía con el estilo de otro clip posterior de Rage Against The Machine. Este sí era oficial, aunque aquí las letras iban mucho más deprisa porque, claro, había que aprovechar el tiempo para suministrar una buena ración de propaganda política.

En fin, para facilitarles la digestión de tanta injusticia universal comprimida, les dejo con un bonus track algo más ligero. Aquí debajo pueden encontrar algo relacionado con otro de los grupos que solía no faltar ninguna tarde en De 4 a 3.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “The Black Crowes, el penúltimo grupo de los 70”, que fue publicado originalmente el miércoles 24 de marzo de 2010.

Recordando a Kurt Cobain en compañía de Paco

Sábado, 12 de abril de 2014.-
Justo el sábado pasado se cumplieron 20 años de la muerte de Kurt Cobain. Parece imposible que haya pasado tanto tiempo, menos mal que un especial en la radio refrescó todos esos recuerdos y se confirmó que efectivamente son muy cercanos. Una vez más la vieja historia: la radio y el rocanrol. Unos cuantos cientos de escuchas después, esta dichosa canción volvió a sonar igual de rota y desgarrada que en aquellos días de 1994.

Rock FM es quizá la última emisora comercial dedicada en exclusiva al rocanrol. Su estructura es rígida y previsible: todo el día a piñón fijo éxitos de toda la vida. Si bien no aporta nada nuevo, siempre es útil tenerla como recurso entre las presintonías del coche. Pues resulta que el pasado sábado Rock FM sí que dio una buena sorpresa a sus oyentes: en lugar de la programación habitual se emitió el especial Nirvana 20 años de 24 horas de duración presentado por Paco Pérez Bryan. Desde luego, nadie mejor que él para conmemorar el triste aniversario. Acudo a wikipedias varias para poner algunas fechas en orden y llego a las siguientes conclusiones:
1º) Kurt Cobain se pegó un tiro en la cabeza el martes 5 de abril de 1994, pues ese es el cálculo que quedó establecido en el informe forense;
2º) fue tres días después, el viernes 8 de abril, cuando su cuerpo fue encontrado por un empleado de la compañía eléctrica que se había presentado a media mañana en la casa;
3º) si la noticia tardó unas horas en difundirse, a lo más que llegarían los periódicos españoles con la diferencia horaria es a alguna reseña el sábado y ya el domingo 10 de abril sus páginas se llenarían de crónicas, reportajes y artículos de opinión;
4º) donde de verdad fue seguida la noticia por los fans de Nirvana fue en la radio, más en concreto en la edición del sábado 9 de abril del programa De 4 a 3, presentado por Paco Pérez Bryan a partir de las cuatro de la tarde en Radio 3.

La explicación al apartado 4º es sencilla: De 4 a 3 era el programa de referencia para estar en la onda del rock de los 90. Al poco de publicarse, todas las canciones de Nevermind empezaron a sonar sin descanso en esa franja de Radio 3 cada fin de semana. Paco Pérez Bryan se volvió loco con el grupo y, yendo mucho más allá de su posición de periodista musical, se convirtió en su fan número uno. Durante varios años Paco nos contó la vida y milagros de Kurt Cobain con todo lujo de detalles, es normal que ese fin de semana de 1994 todos los seguidores se colgaran del programa de Paco con los sentimientos a flor de piel.

Nirvana - NevermindNevermind (1991)

Volver a escuchar a Paco el sábado pasado fue como reencontrarse con un buen amigo después de varios años. Tras unos pocos segundos de desconcierto enseguida recuperas la conexión y parece que no hubiera transcurido el tiempo. Además en la radio no se nota si ha envejecido, si ha engordado, si ha perdido pelo. En la radio solo está la voz, y la voz de Paco aguanta el paso del tiempo como si nada, quizá un poco cascada en las horas finales de la maratón radiofónica, pero sin perder en ningún momento ese estilo suyo tan reconocible, más de tertulia de barra de bar que de locutor enfático. Daba la sensación de que De 4 a 3 nunca había dejado de emitirse en todo este tiempo.

Paco Pérez Bryan - Especial Nirvana 20 añosPaco Pérez Bryan, el regreso

Los programas de aquel fin de semana de 1994 fueron especialmente emocionantes y dejaron huella en quienes los escuchamos. La prueba es que el sábado pasado, en el regreso a las ondas de nuestro amigo Paco, se notaba cómo el locutor recibía abundante feed back positivo por todas las redes sociales inventadas y por inventar, pero sobre todo con las intervenciones de los oyentes a través del teléfono, que es lo que había entonces y lo que mejor sigue funcionando ahora.

¿Y era posible estar 24 horas hablando sin parar sobre Kurt Cobain? Por si pudiera haber alguna duda, aclaro que lo consiguió sin ningún problema, las viejas estrellas de la radio son así. Fue solventando la madrugada del viernes al sábado con directos de las giras finales de Nirvana, y a partir del sábado por la mañana fueron pasando expertos en geopolítica, en publicidad e historia de arte, jóvenes y viejos roqueros, bajistas, baterías y hasta un psiquiatra para aportar un punto de vista clínico sobre lo que pudo pasarle a Kurt. Y entre las celebridades invitadas no podía faltar Amparo Llanos, que adelantó noticias frescas sobre Dover y recordó aquella intervención telefónica de hace 20 años, cuando su hermana Cristina cantó en antena un emotivo Rape Me sin ser aún famosa ni haber grabado su primer disco.

Paco Pérez Bryan es un personaje clave de la radio roquera en España. Desde El Búho Musical de Radio Juventud jugó un papel fundamental ocupando una zona fronteriza entre el rollo y la movida, que lo mismo pinchaba a Leño que a Alaska y a los Nacha… y sobre todo a su queridísima Luz. Además, como también picoteaba por el mundo del artisteo, tuvo escenas como figurante en películas de Garci, Almodóvar y García-Pelayo, lo mejor de cada casa, y también se cuenta que jóvenes actores como Javier Bardem y Antonio Banderas llamaban al programa cuando se sorteaban entradas para ir gratis al cine. Luego cuando pasó a Radio 3 se apartó de todas las tribus y tendencias nacionales y, quizá para librarse de las inevitables rencillas que se enquistaron en el gremio, se centró en exclusiva en el rock internacional. Así, poco a poco, De 4 a 3 fue reuniendo una audiencia considerable cada sábado y cada domingo. La mejor información sobre novedades discográficas la daba Paco, así como el seguimiento entusiasta de toda la fiebre festivalera británica que luego se importó a estos lares. He de decir también que en algunos momentos chirrió bastante su querencia por la música electrónica y el chill out, que algunos acabamos hasta las narices de prodigys y hermanos químicos. Pero volvamos a la raíz del asunto y observen esta pieza impagable de tiempos del Búho.

La importancia de Paco Pérez Bryan como fenómeno radiofónico con miles de seguidores y enorme capacidad de arrastre no está casi documentada. Por no tener, ni tiene artículo en Wikipedia. En cambio, jugando un poco con los motores de búsqueda enseguida aprecen referencias muy afectuosas en blogs personales. A falta de biógrafos, bien está que escriban sobre él un tal javi, un tal víctor o un tal señor rubio. En las entrevistas, Paco siempre suele disculparse reconociendo su falta de organización, que todo lo vivió al día y nunca se preocupó de escribir un diario ni de guardar nada. Ya no es problema, pues existe una web dedicada a él que lleva años recopilando toda clase de documentos. Pinchen este enlace y podrán encontrar los dos vídeos anteriores y muchas más joyas y curiosidades. Hay que agradecérselo a Roberto Martínez, que es quien se encarga de darle forma.

Nirvana - MTV Unplugged in New YorkMTV Unplugged in New York (1994)

Aparte de recuperar en esa web todos los audios de El Búho y De 4 a 3 que ustedes quieran, recomiendo que vayan directamente a la página de Rock FM para descargarse los podcast del Especial Nirvana 20 años. Ahí encontraran la prueba de que Paco Pérez Bryan, además de ser una leyenda, todavía sigue siendo a día de hoy un monstruo de la radio. Ojalá se animara a volver a alguna emisora con un programa de verdad. Les dejo con una canción del disco póstumo de Nirvana, ese MTV Unplugged que probablemente Kurt jamás habría permitido que se publicara. Tras su muerte la compañía se forró difundiendo la imagen edulcorada que el especial de la MTV daba del grupo, machacando sin descanso esta preciosa versión de David Bowie sin que nadie lo pudiera impedir. Pues no haberte suicidado, tío.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Rock al 1/4 de hora: Change Your Mind”, que fue publicado originalmente el jueves 6 de febrero de 2013.

 

Dylan según la versión áspera de Neil Young

Jueves, 12 de mayo de 2011.-
Comentando el anterior texto sobre Calamaro y el exceso de salmón, Nevsky intervino de forma certera para sacarnos del terrible error al que nos indujo Señor Remitente, quien recordó una vieja anécdota equivocando la banda sonora dylaniana. No señor, no se puede tergiversar la historia y tomar la palabra de Bob en vano, no es lo mismo “Knockin’” que “Blowin’”. Menos mal que Nevsky puso los verbos en su sitio.

Por alusiones… ¿alguna vez dije “versión rasgada de Blowin’ in the wind”? De verdad que no lo recuerdo, pero tampoco me atrevo a negarlo. Supongo que algo así diría para referirme a la inesperada versión que hizo el canadiense, con voz y guitarra distorsionada como únicos ingredientes. Juzguen ustedes.

Pues eso, que Neil Young coge una de las canciones más sobadas de la historia y casi 30 años después consigue que vuelva a tener sentido. Blowin’ in the Wind fue el primer gran himno antibelicista de los 60, la bandera de la canción protesta, de la rebeldía folk… incluso tuvo el dudoso honor de colarse para siempre en los coros de las iglesias, que los curas progres andaban entonces muy motivados con Bob Dylan, Paul Simon y Paul McCartney. Llegamos a los 90, de nuevo con sonido de misiles de fondo, y nuestro querido Mr. Young (como dirían los Lynyrd Skynyrd) decide que es la canción apropiada para volver a gritar que la guerra es una mierda. ¿Y que hace el bueno de Neil? Pues simplemente dar énfasis a las palabras escritas por Dylan, subrayarlas solo con una solitaria guitarra distorsionada (rasgada) y cantar despacito para que la gente pudiera redescubrir esa letra magistral. Sólo eso, más el ruido de las explosiones de fondo.

Weld (1991)

Ese disco en directo pertenece al periodo de auge que vivió Neil Young con sus Crazy Horse tras la explosión grunge. Nirvana, Pearl Jam y los demás veneraban al viejo Neil, así que este se tiró unos años potenciando el sonido más crudo de su grupo para dar gusto a todos esos jovencitos de Seattle. Curiosamente, este Blowin’ in the Wind es la única versión que incluía Weld y el único momento en que la furia de los Crazy Horse se calma un poco. Ralph Molina, Billy Talbot y Frank Sampedro se limitan a poco más que hacer coros mientras el jefe canta a sus anchas aquello de “the answer my friend”.

Los Crazy Horse al completoYoung, Sampedro, un Crazy Horse que pasaba por allí, Talbot y Molina, en este orden

¿Y a cuento de qué venía todo esto? En 1991 el mundo se estremecía por la Guerra del Golfo (la primera Guerra de Irak, la que declaró el papá de Bush con el apoyo de Felipe González). Fue una guerra televisada en directo, casi sin censuras, con Kuwait en llamas y las plataformas petrolíferas contaminando el mar. Un pobre cormorán cubierto por ese betún pringoso se convirtió en el nuevo icono de la barbarie humana, el mismo puñetero cormorán que se cuela en algún vídeo de Neil Young. Por cierto, que este canadiense afincado en California siempre había coqueteado con el partido republicano, pero tragar con una guerra era demasiado para un viejo hippie… ¡Impeachment para Bush padre y para Bush hijo!

Volviendo a lo del principio… qué maravillosa idea la de escuchar Blowin’ in the wind una mañana entera, y qué magnífica lección para esas becarias tan proclives a burlarse de sus mayores.