Kunkeiro69 ha vuelto, Cucharada existe

Domingo, 08 de mayo de 2016.-
Aunque en A70 somos más de seleccionar canciones, hoy haremos la excepción y pondremos enterito el primer y único LP de Cucharada. La ocasión lo merece. La muerte de Manolo Tena nos llenó de ganas de volver a escuchar este disco fundamental y hurgando por youtube encontramos que el gran Kunkeiro69 renació de sus cenizas cual ave fénix y lleva ya casi un año manos a la obra compartiendo sin parar su inigualable colección. Esta es una de las joyas que abundan en su canal. Dura solo 38 minutos y puede escucharse del tirón casi sin darse uno cuenta.

Este LP de Cucharada fue una de las primeras referencias de Chapa Discos y tiene toda la pinta de que se tuvo que completar deprisa y corriendo medio improvisando el repertorio. Canciones, lo que se dice canciones, hay solo cinco o seis, lo demás son instrumentales, paridas e idas de olla variadas. Veámoslo en el propio listado que ofrece el amigo Kunkeiro, con minutaje incorporado para ir a tiro hecho.

1º- Desconcierto flamenco 00:00
2º- ¡¡¡Tan reprimido!!! 06:13
3º- Made in USA 10:09
4º- Canción para pedir limosna 14:55
5º- Abarca y devora/Compre (Pase ¡no molesta!) 20:52
6º- No soy formal 29:43
7º- Social peligrosidad 31:40

Como se puede comprobar, lo de comenzar un disco de debut con Desconcierto flamenco, larguísimo instrumental estilo rock progresivo andaluz, no tiene ningún sentido salvo que aspiraran a entrar en la banda sonora de alguna peli de García-Pelayo. Aparte de desconcertar al personal como sugiere el título, lo único que quizá consiguieron fue demostrar que cubrían el más amplio espectro guitarrístico: desde el rock urbano más macarra hasta twist tradicional, tradicional aunque “nada formal”, un poco de rocanrol, de blues y de otros palos del rock USA cumpliendo el anhelo de “sin salir de mi barrio ser un americano”, algún toque glam y una pieza tranquilota y tristona adornada por un punteo melancólico ideal “para pedir limosna”.

Cucharada - El limpiabotas que quería ser torero
El limpiabotas que quería ser torero (1979)

Suponemos que gran parte de esas guitarras solistas pertenecen a Antonio Molina El Zurdo, acreditado en el disco como ‘Troucho López Manolenta’, lo cual encaja porque entonces solía lucir bigotazo ‘groucho-zappiano’. En los Cucharada originales había un segundo guitarra llamado Jesús Vidal y en otros momentos aparecieron por allí un tal Florencio Martín, el argentino Miguel Botafogo o el propio Jaime Asúa, pero claro, con los pseudónimos que se colocaron para la grabación del LP cualquiera sabe. El caso es que Antonio Molina (no confundir con el cantante de copla) demuestra en este disco que es uno de los guitarristas más brillantes de su generación, no en vano El Zurdo (no confundir con el cantante de Paraíso) ya había curtido su talento al servicio de cantautores punteros antes de especializarse en rock. Quizá su valía no se reconoció lo que debiera por culpa del nombre, pues tuvo que ser un problema hacerse un nombre en el mundillo cuando su nombre ya estaba pillado por todos lados.

Reparto de limpiabotas y toreros
Detalle del encarte interior del LP con
el listado de limpiabotas y toreros

Descifrando el reparto, lo que sí está más claro es que ‘Merlín el Mago Polifónico’ era el mismísimo Teddy Bautista tocando teclas a la par que produciendo, mientras ‘Pulpo Baquetas’ era el batería José Manuel Díez que tuvo su aparición como uno de los chicos del coro en Leño En Directo y luego acabó yéndose a Alarma!!! con Manolo Tena. En cuanto a éste, su nombre de guerra en aquella época fue ‘Lolilla Cardo’. Tocaba el bajo disfrazado de monja o similar y, aunque empezaba a destacar como compositor e ideólogo, su liderazgo quedaba un poco diluido entre el caos disparatado que reinaba en Cucharada. Todo allí tuvo que funcionar de forma casi comunal, pero ya se vislumbran detalles que remiten al Tena letrista: ¿quién si no iba a sentirse ‘tan reprimido, tan oprimido y tan deprimido para componer un himno’? No puede atribuirse tan claramente la autoría a lo de sentirse ‘tan tiroriro’, aunque viendo las pintas que lucía nuestro ‘Manolo-Lolilla’ tampoco hay que descartarlo.

Manolo Tena en el papel de Lolilla Cardo
Así era Lolilla Cardo, bajista y cantante ocasional

Abundando en el debate sobre las relaciones de Cucharada con la movida, hace poco un buen amigo me aclaró algunos conceptos. Digamos que lo que se entiende como ‘movida’ se refería más bien a la cosa social, aquello de ir a bares y dejarse ver en exposiciones, eventos y happenings varios. Ahí el problema de los músicos del rollo no era tanto generacional, que en la movida también se coló gente bastante tarra, como el de llegar lastrados por un cierto tufillo lumpen. Pudieron convivir, estar más o menos en los mismos sitios a la vez, pero nunca terminaban de encajar.  Otra cosa bien distinta fue lo de la ‘nueva ola’, que sí era un asunto estético y musical al que casi todo el mundo intentó apuntarse, esos odiosos ‘nubabes’ contra los que despotricó Ramoncín. Digamos que la fiebre por la ‘nueva ola’ ocurrió unos meses antes de acuñarse el término ‘movida’, pero en la práctica la brecha también fue insalvable. Casi todos los grupos de Chapa se vieron forzados en algún momento determinado a hacerse pasar por nuevaoleros. Les pasó a Leño, a Topo, a Moris… mientras que a Cucharada la cosa les pilló de esta guisa.

Cucharada - Quiero bailar rock & roll
Quiero bailar rock & Roll (Single 1980)

Manolo Tena dijo en algún sitio que la idea era posar como maniquíes y luego ponerles encima una etiqueta colgando. Los mandamases de Zafiro no lo vieron del todo claro y les dejaron así, en esa pose ridícula, aunque sí permitieron que se sacara partido al logotipo inspirado en la tipografía de la Coca-Cola, la misma jugada que con el propio logotipo de Chapa. El caso es que esta foto de portada ya puede contemplarse como un anticipo de lo que después sería Alarma!!!, un grupo roquero pero moderno que intentaba buscar su hueco entre los estilos del momento. Solo habría que cambiar al Zurdo por Jaime Asúa y atenuar los colorines del vestuario, o sea, que estuvieran en la misma onda modernilla pero dentro de un tono de mayor sobriedad.

Este estribillo tan pegadizo quizá con aspiraciones a entrar en radiofórmula puede entenderse más como un proyecto de hit en la onda Tequila, pero la idea de Cucharada reducido a trío por lo que fuera no prosperó. Era un single de anticipo de segundo disco, que estaba proyectado como demuestra la contraportada, pero ese LP acabó perdiéndose en algún limbo mientras Cucharada culminaba su autodestrucción en el ‘81. Por ubicarlo en lo dicho anteriormente, podría decirse que murieron en plena ‘nueva ola’ pero justo antes de inventarse la ‘movida’.

Contraportada de Quiero bailar rock & roll
Ese segundo LP que nunca existió tenía carpeta
en preparación y nº de referencia

En el periodo que va desde el final de Cucharada hasta que Alarma!!! se puso en marcha, Manolo Tena se afianzó como letrista regalando canciones a Leño, Raza, Luz Casal, Sabina, Ramoncín… y fue precisamente en la banda de éste último donde acabó recalando El Zurdo, único Cucharada que no se fue a Alarma!!!. Su guitarra fue para Ramoncín la pieza clave desde la que construiría la superbanda de sonido granítico que él quería convertir en su propia E Street o Silver Bullet Band particular. Esa sociedad entre Ramoncín y Antonio Molina se mantuvo en sus años de mayor éxito, aquellos en que más se aproximó al ‘Bruce de Legazpi’ que siempre quiso ser.

Por terminar ofreciendo una referencia sobre el legado que dejó Cucharada pongo sobre la mesa el nombre de Siniestro Total, que siempre presumieron de ser fans de los madrileños y lo demostraron versionando varias de sus canciones, apropiándose especialmente de este Quiero bailar rock & roll que pueden escuchar pinchando el enlace para cambiar de blog.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Libertad para Kunkeiro69”, que fue publicado originalmente el jueves 29 de mayo de 2014.

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Carlos Michelini episodio II o cómo Ramoncín se quitó la careta

Sábado, 12 de julio de 2014.-
En el episodio anterior quedaron explicados los pormenores del conflicto con Jero Ramiro. En resumen, que ni Ramoncín ni Carlos Michelini eran miembros originales del grupo W.C., pero a la postre fueron ellos quienes pusieron en marcha el proyecto discográfico. Sin entrar a valorar la maniobra, el resultado fue un disco de debut excelente y unas presentaciones en directo que provocaron de todo menos indiferencia. La pareja artística, ya con nuevos músicos de acompañamiento, estaba funcionando a las mil maravillas. Por aquello de aprovechar el momento de repercusión mediática, convenía volver a grabar cuanto antes mejor. Lo lógico era mantener las cosas como estaban, pero incluso se planteó que sería bueno fortalecer la colaboración ampliándola a todos los frentes posibles.

“Ramón me propuso que fuéramos socios como Keith Richards y Mick Jagger: yo aportaría mi experiencia y conocimientos, él sus letras y un morro a toda prueba. Estuvo bien, éramos el día y la noche en todos los sentidos, pero a pesar de eso tuvimos un vínculo irrepetible y bueno de verdad mientras duró. El día que se quitó la careta fue uno de los golpes más duros, aunque no me pilló por sorpresa”

Total, que el disco se graba de inmediato en los estudios de EMI en Madrid y se pone en la calle en un breve lapso de tiempo. Se nota que Barriobajero se hizo con prisas, pues el resultado es menos satisfactorio que el anterior. Desde luego que el sonido quedó claramente por debajo en brillantez y contundencia, pero a cambio tenía la ventaja de seguir ocupando el espacio conquistado en los medios con una canción tan vacilona como esta.

Si para el primer álbum se había buscado un productor con prestigio en el mundillo, el guitarrista Eduardo Bort, para este segundo la producción ya iba a ser asumida por Michelini, aunque firmando los dos, puesto que todo se tenía que cobrar a medias. “Sugerí a Ramón compartir la producción del vinilo, es decir, yo la haría pero figurando como obra de los dos. Finalmente se hizo así y, como siempre, una vez más se apropiaron de mi trabajo”, porque lo que al final sale impreso en la contraportada es Producción EMI-Odeón S.A. España.

Ramoncín - BarriobajeroTras el segundo LP llegó el desengaño

Y como suele ocurrir en estos casos, las amistades artísticas se ponen realmente a prueba en el momento en que hay algo pasta que repartir… y en pocos casos la amistad perdura. En el caso concreto que nos ocupa todo se vino abajo de un día para otro, según nos cuenta una de las partes en litigio. Adivinen quién de los dos fue el que vulneró los términos del acuerdo.

“Fuimos socios al 50% hasta que llegó el dinero. Dividíamos en dos los gastos y las ganancias, compartimos el dinero de la EMI por la firma (150.000 pesetas), mis honorarios como músico de estudio y el dinero de la primera gala bien pagada. Entonces me dijo: ‘a partir de ahora te voy a pagar por gala, ya no somos socios’. Yo decidí hacer la gira de ese verano para rentabilizar con algo de dinero tanto trabajo e ilusiones desperdiciados, grabar ‘Barriobajero’ y seguir mi camino lejos de toda esa MIERDA, con mayúsculas”

Y así, de esa forma tan mezquina y turbulenta, termina el tándem artístico Michelini-Ramoncín. Años después Ramón intentó arreglar por su cuenta el asunto pendiente que tenía con Jero y le añadió como autor en las canciones del primer disco que le correspondían, aunque Michelini aclara: “El hacer figurar a alguien más en los créditos no tiene valor legal, a menos que se cedan los derechos de autor, cosa que yo como tal no hice”. Dice que podría haber reclamado, pero a la hora de la verdad “Jero no quiso atender mi intento de tratar el tema, según le dijo a Ramón: ‘porque Carlos Michelini no es nadie’”. No es el único revés que recibió, pues la industria discográfica siempre impone sus condiciones y siempre en perjuicio del músico.

“No me reconocieron el trabajo de arreglador ni en los créditos ni económicamente. Hasta hace unos pocos años alguien que no conocemos (podría intentar averiguarlo) ha estado cobrando creo que un 17% de los derechos de autor. Este tipo de canalladas son comunes en este oficio. De hecho la editorial, que es de la propia compañía discográfica, te obliga a ceder el 50% de los derechos, por lo que Ramón y yo solo cobramos un 25% cada uno. Lo cierto es que estaba acostumbrado después de haber sido expoliado previamente por la CBS y SADAIC en Argentina

Antes de pasar a otro asunto y como conclusión a la etapa Barriobajero, aquí tienen uno de los pocos videos de la época que circulan por ahí, para que se hagan una idea. En la primera canción, Blues para un camello, identifico a músicos como Tibu, Javier Lozano ‘Güebo’ y el mismo Michelini. En la segunda parte, la de la actuación en Musical Express, ya está el teclista Cristóbal Delgado, el batería Perujo y el guitarra supongo que es Fernando Murias. Lo que es seguro es que no es Carlos Michelini, pues esa versión de El Chuli es ya bien diferente.

Noten la diferencia con la grabación original. Dejando aparte el sonido a lata típico de Musical Express, la guitarra solista está prácticamente desaparecida. Y a partir de entonces poco más supimos de Michelini. Imaginaba que todo esto le dejó tan asqueado del rock español que se acabaría dedicando al jazz o vaya usted a saber a que otra cosa. Pues todo lo contrario, siguió intentándolo, aunque sin suerte.

“Colaboré con Antonio Flores, Moris, grabé con Pasta Lila, Mario Tenia y los Solitarios, formé Autopista y llegamos a telonear a Barón Rojo, David Byron (cantante de Uriah Heep) y otros grupos americanos que ahora no recuerdo. De ningún modo estoy harto del rock español, mas bien estoy agradecido por haberme permitido seguir con mi vocación inquebrantable por el blues y el rock, aunque reconozco mi incapacidad para hacerme ver, al contrario que Ramón, maestro en estas lides”

Si se dio por cierto lo del robo de la autoría de las canciones fue únicamente por lo mal que cae Ramoncín. La historia quedaba tan molona que arraigó con fuerza: el paladín de los derechos de autor comenzó su carrera robándole las canciones a un amigo. A nadie le interesó ponerlo en duda. La otra razón es que en esta película Michelini siempre aparecía como el malvado en la sombra y él nunca se molestó en rebartirlo.

“Yo siempre he sido el que se quedaba solo en el local de ensayo. He formado grupos por los que pasaron músicos que se fueron con Ramoncín, Nacha Pop, Barón Rojo, Sabina, Mecano, Burning, o simplemente no aguantaron el tirón y se buscaron un trabajo decente. Un día decidí seguir con un grupo virtual y así hasta ahora, que sigo haciendo directos. Si sientes curiosidad en mi pagina hay algunos temas y enlace a videos  http://carlos-michelini.dsland.org/

Al menos ahora ya conocen ustedes la versión de Carlos. Si recuerdan el relato de Jero y el del propio Ramón, ya es asunto de cada cuál sacar sus propias conclusiones.  Y para terminar, les pongo una foto reciente del protagonista y la frase que la acompañaba. Como pueden comprobar, las guitarras aguantan mucho mejor el paso del tiempo que los guitarristas.

Carlos Michelini 2014Carlos Michelini, mayo de 2014

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Ramoncín, incorrecto desde que nació”, que fue publicado originalmente el sábado 29 de enero de 2011.

Por culpa de Spinetta

Miércoles, 15 de febrero de 2012.-
Hace unos meses, en pleno invierno rioplatense (nuestro verano), al maestro Luis Alberto Spinetta le diagnosticaron un cáncer de pulmón. A principios de 2012 fue operado de urgencia a causa de un mal distinto… o quizá asociado a lo mismo, qué mas da. Cumplió 62 años en el hospital y unos días después recibió el alta, aunque en realidad solo le sirvió para marchar a morir a casa, rodeado de los suyos. Parece que lo hubiera demorado a propósito para abandonarnos en pleno verano (nuestro invierno), tal como él mismo predijo en esta canción de 1973.

Dadas las circunstancias, acongoja escuchar cómo Spinetta relata su propia muerte en Cementerio Club. Pertenece a Artaud, ese disco que tantos argentinos citan como uno de los mejores de la historia de su rock. Para mí lo es, pues fue el CD que me sirvió de experiencia iniciática en el rock argento. Me lo regaló Darío en 1998, justo cuando el lanzamiento de la carrera de Andrés Calamaro al margen de Los Rodríguez estaba en su apogeo. Mi amigo estaba empeñado en darme un empujoncito hacia el rock argentino de verdad, pero tardé dos o tres años en hacerle caso. Me daba una pereza enorme, pues de lo poco que hasta entonces había escuchado de Charly García no había conseguido entender prácticamente nada. Si al final pude abrir las orejas fue solo gracias a la escucha casual de Artaud. Vamos, que Spinetta tuvo la culpa de que me volviera incondicional de todo el rock originario de la Argentina, de Pappo, de Manal, de Vox Dei, de Almendra, Pescado e Invisible… hasta de Charly.

Pescado Rabioso - Artaud (1973)

La mutua incomprensión entre el rock hecho en Argentina y en España es una interminable historia llena de misterio, pero lo cierto es que aquí, por lo que sea, se nos indigesta un poco el rock argentino consumido en crudo. Necesitamos que el músico de turno se venga unos meses a vivir entre nosotros. Que nos adule un poco, que se interese por lo taurino, que nos diga lo feliz que está en Madrid y le dedique una bonita canción a la ciudad… entonces sí, ponemos en un altar a Moris, a Calamaro o a quien sea. Está claro que cuando Charly se acercó por España nunca estuvo por la labor, que a él le encanta agredir al público sin importarle si actúa como local o como visitante. Lo de Spinetta fue peor, pues hasta hace bien poco ni siquiera vino.

Charly García y Luis Alberto SpinettaCharly y Spinetta, ilustres desconocidos en la ibérica

Cuando pasado el tiempo me dio por escuchar Artaud, me produjo un efecto demoledor. Me atrapó de tal manera que me entraron ganas de escucharme todo el rock argentino de golpe. Para empezar, reconocí en Spinetta a un artista especial, inclasificable incluso como mito del rock de su país. Aluciné con su voz puntiaguda, sus letras enigmáticas, su enrevesada forma de componer. Quedé fascinado incluso por su apellido, pues no podría haber encontrado un nombre artístico que le cuadrara mejor. Por algo le llamaban El Flaco.

Pero lo que me superó del todo es la canción que pongo justo aquí debajo. Esa letanía hipnótica (“superstisión, rarainaná, lorololó… superstisión, lailorolá, larailalá…”) acabó por despertar mi curiosidad. Tuve que ir a mirar la contraportada… ¡y resulta que no se titulaba Superstición!

En fin, reconozco que lo de la dichosa Superchería fue una manera más bien tonta de introducirme en el Universo Spinetta. Habría quedado mejor decir que me cautivó su sutil aproximación a las claves poéticas de Antonine Artaud, pero no nos engañemos, nunca me atrevería a llegar tan lejos dada mi incultura literaria. Y esa sensación de roquerito de a pie que se reconoce varios peldaños por debajo del artista se ha repetido cada vez que alguno de sus discos ha caído en mis manos. Muchos de ellos me han resultado directamente inaccesibles, pero con Artaud sucedió justo lo contrario. Desde las primeras notas de Todas las hojas son del viento, las letras fluyen y sugieren poderosas imágenes, incluso en las canciones más raras, como la enigmática Por, una sucesión de palabras aparentemente inconexas, o los nueve minutos de la brutal Cantata de puentes amarillos.

Pescado RabiosoAmaya, Lebón y Cutaia se fueron de Pescado
y Spinetta se quedó solo con Artaud

Se me olvidaba mencionar algo importante: Artaud no es un disco de Spinetta, aunque generalmente se considere como tal. En realidad se acreditó como el disco de despedida de Pescado Rabioso cuando el grupo ya no existía. La mayoría de las canciones son predominantemente acústicas, y Luis Alberto se las guisó él solito. Y en las que llevaban algo más de electricidad contó con la ayuda de antiguos compinches de Almendra, como en Las habladurías del mundo o Bajan.

Iba a seguir hablando de lo emocionante que fue verle tocar en España, pero mejor lo dejo para otro día, para no hacerme pesado. Además, casi me vuelvo loco buscando la entrada. No la encuentro, quizá porque no exista. Seguramente nos dieron un papelito cutre de “entrada con consumición”, pero afortunadamente conservo la octavilla de su gira española.

Spinetta gira española 2002

Intro Rock Argentino

Miércoles, 1 de junio de 2011.-
Como tarde o temprano tendré que escribir algo sobre rock argentino me gustaría anticipar un par de pinceladas a modo de introducción, simplemente dos curiosidades que lo diferencian por completo de cómo sucedieron las cosas en España por las mismas fechas. Detalles que tienen que ver con las interferencias de las dictaduras en la vida cotidiana. Vamos allá.

¿HUBO HIPPIES EN ARGENTINA EN 1967?

RESPUESTA: SÍ, justo al contrario que a este lado del sur de Europa. Aquí la dictadura franquista empezaba a flojear, incluso se permitía a las nórdicas tomar el sol en biquini en Benidorm y Torremolinos, pero de ahí a que alguien se atreviera a ponerse flores en el pelo como en San Francisco o a vestir casacas de colores al estilo Sargento Pimienta había un largo trecho. En Argentina, sin embargo, estaban tan ocupados armándose para una guerra civil que nadie dio importancia a que un montón de jóvenes de las ciudades empezaran a dejarse el pelo largo. Es más, esos peludos fueron insignificantes para los dos bandos, casi invisibles. La izquierda revolucionaria los despreciaba por no implicarse en la lucha obrera y, peor aún, por haber caído en las redes de una moda capitalista procedente de Estados Unidos. En el otro lado, la derecha golpista los consideraba sucios y desagradables, aunque políticamente inofensivos. Y es que hay que ver las pintas que exhibían estos tipos.

Esto que ven fue posible en la Argentina de finales de los 60. Son Almendra, el primer grupo de Luis Alberto Spinetta. Tuvieron un considerable éxito adaptando de forma temprana la psicodelia beatle post-Sgt. Peppers y el rock progresivo estadounidense. Mientras tanto en España, por hacer una comparación odiosa, Los Brincos la cagaban con el experimento de Mundo, demonio y carne. No hay color, el rock español pierde por goleada: los argentinos tuvieron su grupo beat (Los Gatos de Litto Nebbia), sus Cream (el trío Manal, con Claudio Gabis a la guitarra) e incluso su propio Hendrix (las primeras andanzas de Pappo’s Blues) con pocos meses de diferencia con respecto a los modelos anglosajones originales.

Almendra (1969)

Este disco del hombre de la lágrima está considerado por muchos como el mejor LP de la historia del rock argentino. Pero Almendra duró poco. Admiraban tanto a los Beatles que decidieron separarse casi a la vez que los de Liverpool, y para 1972 sus cuatro miembros ya habían puesto en marcha tres proyectos distintos: Spinetta fundó Pescado Rabioso, el guitarra solista Edelmiro Molinari tiró por el lado hardrockero con Color Humano y, por último, Emilio Del Guercio y Rodolfo García siguieron juntos en Aquelarre. Todos esos nombres ocupan un lugar importante en la fascinante etapa fundacional del rock argentino, junto a otros ilustres como Vox Dei, Moris, Tanguito, Miguel Abuelo, Billy Bond y, como guinda del pastel, la primera aparición de Charly García y Nito Mestre en Sui Generis. En fin, un periodo de esplendor que se cortó de cuajo con el golpe militar de 1976.

¿HUBO PUNKIES EN ARGENTINA EN 1977?

RESPUESTA: NO, justo al contrario que en España. Por esas fechas los políticos aspirantes a demócratas estaban tan ocupados pactando la Transición que a nadie le importó que gente tan dispar como Ramoncín o Kaka de Luxe jugaran a disfrazarse de punks. Y eso mientras duró el fenómeno Pistols, que ya entrados los 80 los disfraces nuevaoleros se sofisticaron un montón y los grupos punkies de verdad daban incluso miedo. Recuerdo a Larsen, La Broma de Satán, Decibelios, La Polla Records y similares.

¿Y en qué andaban entonces en Argentina? Pues allí padecían a Massera, Videla y Galtieri en su tarea de exterminio de comunistas, montoneros y todo lo que se le pareciese. También se sospecha que hicieron las gestiones oportunas para que la selección del Perú se dejase golear y así meter a la albiceleste en la final del Mundial 78 por lo civil o por lo criminal. Hubo algunos roqueros argentinos que, por si acaso, salieron de allí por patas, pero en general los milicos no se ensañaron contra ellos. Aunque greñudos, no los consideraban políticamente subversivos. Más o menos les permitieron seguir siendo hippies, pero nadie entonces se atrevió a ser punk. Años después, los grandes del Rock Nacional como Charly García, Spinetta y Juan Carlos Baglietto incluso se beneficiaron de la prohibición de emitir música en inglés durante la Guerra de las Malvinas. Con semejante panorama, el movimiento punk se convierte en uno de los pocos fenómenos musicales que se saltaron los argentinos.

Hubo que esperar a la caída de la dictadura militar en 1983 para que una nueva generación aplicara la rabia punk a su música. Según creo, los primeros fueron Sumo, y todo porque su cantante, Luca Prodan, era un chalado italiano que había pasado por Londres en tiempos de los imperdibles. Luego hubo una onda post-punk con Virus, Soda Stereo y Divididos, abundancia de purismo stoniano y rock barrial, y ya entrados los 90 sonidos más abiertamente bestias a cargo de Bersuit o Attaque 77, cuya nostalgia por ese punk que no vivieron les animó a firmar como A77aque!, incrustándose el año más punkie en su propio nombre.