Hits calamarianos vol. VI: El tercio de los sueños + Los chicos (Pura sangre)

Domingo, 15 de marzo de 2015.-
Cuando el año pasado me enteré de que Andrés Calamaro iba a publicar más material en directo tuve una inevitable sensación de desdén. Y encima esa historia rara de poner a la venta dos CD’s distintos en paralelo al estilo Guns N’ Roses… así que cuando salió Jamón del medio y Pura sangre no hice el menor caso. Luego pasó lo que pasó, que llegó una copia a mis manos, la escuché más bien con desgana… y entonces ocurrió el milagro. Si Jamón del medio me gustó, Pura sangre más bien me impresionó. Ambos artefactos venían repletitos de hits de ayer y de hoy, ni más ni menos que el repertorio calamariano de siempre notablemente rejuvenecido. Oigan esto.

Se nota que Calamaro huyó de la típica grabación en directo de sonido pulcro e intrumentos nítidos con fondo de aplausos estándar al final de cada corte. Cogió la pista del público y la subió todo lo alto que pudo, casi al mismo nivel que esas guitarras y baterías atronadoras que gasta su actual banda. Si a un público entregado y a unos músicos a tope de energía añaden ustedes un jefe de filas serio y concentrado en su tarea tendrán como resultado un apetecible documento en vivo. Vayamos por orden.

Andrés Calamaro - Pura sangre (DVD)
El DVD más su CD con los listados en contraportada

Este vídeo de 27 canciones viene a componer lo que sería un show de la gira americana de 2013. No responde íntegramente a un solo concierto, pues aunque la base es la actuación del Hipódromo de Palermo entre sus piezas se van intercalando imágenes y músicas de México DF, Guadalajara, Lima, Quito, Cali, Bogotá, Santiago de Chile, Montevideo, Asunción y un buen montón de ciudades argentinas, para que quede claro que la cosa abarcó toda la latinidad que va desde “Tierra del Fuego a Monterrey, en la frontera texano-mexicana”, como se recalca en los créditos. No es una simple celebración de éxitos en directo, cada corte tiene un arreglo distinto, algún detalle que lo convierte en material valioso, como esas ráfagas intercaladas de Smoke on the water, Dead Flowers, Brown Sugar o Mueve tus caderas que se cuelan como si tal cosa entre los acordes de Input Output, Me arde y Canal 69.

Andrés Calamaro - Pura sangre
Pura sangre (2014)

Y además, como remate, el CD que lo acompaña sirve para complementar el DVD con extras de audio, o sea, otras 14 canciones que sumar a las incluidas en vídeo, entre ellas El tercio tal como sonó en Distrito Federal, con acordes de Purple Haze para empezar y estrofa imitando la voz de Joaquín Sabina incluida. Ese arreglo de blues ranchero con el que impresionó al público mexicano, bien distinto a la versión original de Alta Suciedad, debió de convertirse en un clásico de la gira, pues también aparece en el otro CD simultáneo. En esta ocasión la referencia corresponde a Madrid, pero no su plaza de toros, sino un circo, el Teatro-Circo Price.

Andrés Calamaro - Jamón del medio
Jamón del medio (2014)

Esta segunda entrega corresponde a la otra pata de la Gira Bohemio, la que transcurrió por tierras españolas en julio de 2014. Aquí se ha utilizado como hilo conductor el concierto de Santander enriquecido con tomas de Madrid, Barcelona y Fuengirola. Los 16 temas de este CD, según los créditos oficiales, reflejan a la banda en plenitud, ejecutando el repertorio con la sabiduría acumulada durante tanta carretera recorrida. El título es significativo, pues esa expresión argentina se utiliza como elogio cuando algo tiene una calidad superior.

Gira Bohemio Tour 2013-2014
Este fue el elenco de la gira 2013-2014

Dice Calamaro que la visita a todos esos países americanos era una cuenta que tenía pendiente. Él sabía que ese público estaba ahí y que había ido creciendo, pero el argentino nunca había salido a su encuentro. Lo que halló fue espectacular: una multitud generosamente pasional llenando grandes recintos hasta los topes. En España desgraciadamente la cosa ya no da para estadios y plazas de toros. El rock vive un innegable declive y Andrés no iba a ser una excepción, pero se le sigue queriendo lo suficiente como para llenar pabellones, teatros y auditorios. Creo que en El tercio de los sueños se puede encontrar parte de la explicación a esta merma de poder de convocatoria. Mola que Calamaro no tenga complejos y se muestre tan abiertamente taurino, pero en España hay muchísima gente que le detesta solo por este asunto. Como siempre, firme en la estrategia del salmón.

Por si leyera esto alguien que no maneje claves españolas, aclaremos que en otro tiempo hacer un guiño taurino en Madrid pudo ser el típico recurso facilón para conseguir el aplauso cómplice de los lugareños. Ahora puede desencadenar todo lo contrario. Cuando un tipo como Andrés reconoce en público que le gusta la fiesta de los toros, que le emociona ir a Las Ventas y que admira a los toreros acaba de ganarse miles de enemigos mortales y deberá asumir las consecuencias. Los vigilantes de la corrección política le tratarán como a un criminal, será excomulgado por la Santa Madre Iglesia Progresista y sufrirá el escarnio de las masas enfurecidas en la red social del pajarito. Como además Calamaro jamás rehuye una buena pelea en Tweety, como a él le gusta llamarlo, la cosa puede animarse una barbaridad. Una muy sonada fue cuando se vio sometido a linchamiento público por participar en el aplauso al entonces recién jubilado rey Juan Carlos a su llegada a la Corrida de la Beneficencia. No se cortó un pelo: “No soy un progresista recién caído del catre, fui educado en el socialismo desarrollista, en la libertad, el feminismo y la tolerancia, tengo capacidad intelectual. Y entiendo que ser señor y caballero es aplaudir de pie a Juan Carlos (…) Prometí lealtad a este señor cuando me fue dada mi segunda nacionalidad y aquí estoy respetando lo prometido. Por izquierdas no me corre casi nadie, ni siquiera el coletas”. Si quieren leerlo entero, no tiene desperdicio. Y, abundando en el asunto, aquí tienen una de sus réplicas más famosas que, aunque desaparecida de su facebook, aún sobrevive en algún sitio taurino.

Andrés Calamaro con el toro tatuado
El toro tatuado en la piel y en la guitarra

En todo caso, es un placer reencontrar a Calamaro en estado puro, al Andrés guerrillero y torero. Y para demostrarles lo mucho que triunfó en las mejores plazas de Sudamérica, aquí tienen el broche final del DVD Pura Sangre, una intensa versión de Los chicos que recopila imágenes de todos los recintos visitados y remata con los títulos de crédito. Dos detalles: si se fijan en la esquina inferior derecha pueden ver el sellito con el lugar y la fecha de cada imagen; y en la pantalla del fondo del escenario va saliendo “la lista de sus amigos” , aquellos a los que Andrés Calamaro más echa de menos. Nunca falta el recuerdo a los Julián Infante, Guille Martín, Pappo, Prodan, Spinetta, Miguel Abuelo… pero esta vez hay dedicatoria especial a Gustavo Cerati, utilizando De música ligera como despedida del concierto en plena apoteosis del público de Palermo. Vean, vean.

 

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011.

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Hits calamarianos vol. IV: Cuando no estás

Domingo, 26 de enero de 2014.-
No sé si fue José Mota o Santiago Segura quien explicó en una entrevista que tenían un juego privado para desafiarse el uno al otro, no recuerdo si lo llamaban imitación al cuadrado, doble imitación o imitación indirecta. Como para ellos imitar a toda clase de personajes es relativamente sencillo, lo complicaban planteándose retos del estilo “imita a Aznar imitando a Chiquito de la Calzada”, y una vez logrado el objetivo el otro respondía: “pues ahora tú imita al rey Juan Carlos imitando a Andrés Pajares”. No se lo creerán, pero resulta que me he acordado de esta tontería después de ver el vídeo del último hit calamariano.

Es bien conocido que a Andrés Calamaro siempre le gustó disfrazarse de Bob Dylan. Piensen sin ir más lejos en el guiño de la portada de Alta Suciedad y el célebre episodio en el que un ejemplar de aquel CD acabó en manos del mismísimo Bob. Ocurrió en la gira española de 1999, cuando Andrés abrió varios de esos conciertos. No creo que haya tenido nunca un telonero tan osado: Calamaro se vestía como él, se peinaba como él, cantaba como él e incluso consiguió su permiso para versionar Seven Days. Jamás se había visto semejante herejía, un telonero cantando una de Dylan justo antes de actuar Dylan. Supongo que se lo permitió porque, aunque él escribiera esa canción, después de regalársela a Ron Wood parecía un poco menos suya.

Dylan y CalamaroLa foto que inspiró "Alta Suciedad"

Imaginen el respingo que pegaría Bob al ver una foto de sí mismo en versión argentina, quizá por eso aquel Alta Suciedad quedó abandonado en la habitación de su hotel. Y ahora, en el colmo de la sofisticación, Calamaro pega otra vuelta de tuerca a su obsesión dylaniana poniendo a una actriz interpretándole a él imitando a Bob… aunque mirándolo bien no quede muy claro si en algún momento de la imitación el personaje interpuesto es Enrique Bunbury. Impresionante en todo caso, esa mente calenturienta siempre encuentra un resquicio para seguir sorprendiendo. Vale que la idea no es suya, que la tomó prestada de una película, pero pese a que la ocurrencia no sea original hay que reconocer que para este videoclip está traída con bastante buen gusto.

Bob Dyalan y Cate BlanchettCate Blanchett haciendo de Dylan en "I'm Not There"

Parece obligado mencionar que la chica que hace de chica en el clip es la actual chica de AC, pero no le demos mayor importancia, que eso es un asunto interno argentino. Carnaza para su prensa rosa, busquen imágenes de Micaela Breque en cualquier buscador y lo comprenderán. De todas formas no me negarán que, incluso esquivando tan espinoso asunto, esa letra en principio inocente gana unos cuantos kilos de morbo al ser ilustrada con imágenes bien potentes. O sea, nuestro héroe vuelve a hacer una de sus típicas canciones pegadizas que gustan tanto a las chicas, pero luego se saca de la manga un videoclip lésbico que cambia el sentido de la historia para dejar al personal totalmente desconcertado. Y sepan además que esta temática ha tenido continuidad en los siguientes vídeos del disco. Bohemio y Rehenes completan lo que podríamos llamar su “trilogía lésbica”.

Andrés Calamaro - BohemioBohemio (2013)

Quizá lo más destacado del nuevo disco es que Calamaro haya conseguido moderarse. Se ha limitado a grabar canciones bonitas, no demasiado largas, sin permitirse una sola concesión a sus legendarios excesos. Solo diez canciones agradables, sin salidas de tono ni desvaríos ruidosos. Y por contar algo más, personalmente me ha encantado su decisión de abrir el CD acordándose de Spinetta, llevándonos de paseo por Belgrano, su barrio, para hablarnos del amigo más que del músico. Miren que texto tan emotivo ha escrito sobre la canción. Y es que cuando Andrés homenajea pone todo el corazón, como en su inolvidable dedicatoria a Miguel Abuelo o tantas referencias a Guille Martín a cual más cariñosa. Nos ha llegado al alma, ya saben que en A70 somos muy de Spinetta.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Por culpa de Spinetta” y “Sigo con Spinetta”, publicados originalmente el miércoles 15 de febrero de 2012 y el domingo 26 de febrero de 2012.

Hits calamarianos vol. III (Calamaro latino)

Sábado, 16 de febrero de 2013.-
Para no tener abandonado por completo Tonterías de Verano en estos meses fríos, de vez en cuando intercalo alguna cosilla de entretiempo. Y como tontería invernal me venía bien una de Calamaro que hablaba sobre una severa lluvia de dos horas, mil horas, tan dañina que apagaba hasta el último rescoldo de un incendio en la zona genital del/la protagonista. Hago la distinción de género porque la letra está escrita en primera persona y ha sido interpretada lo mismo por su autor que por algunas admiradoras. Precisamente buscaba una versión femenina que yo conocía de Marcela Ferrari cuando descubrí con espanto que se trata de una canción de largo recorrido destrozada miserablemente por gentes de todo pelaje, desde zorrones de telenovela a orquestas de tele matinal. Más abajo les pondré algunos enlaces absolutamente terroríficos, pero empecemos por la original.

Se publicó en 1983, en el segundo disco de Los Abuelos de la Nada. Valorando la lejanía de la fecha, impresiona caer en la cuenta de que un Andresito casi con acné fuera capaz de escribir una de las composiciones más reconocibles del rock latino, mucho antes incluso de que el rock latino existiera como tal. Debía de ser todo un niño prodigio para que un grande como Miguel Abuelo le invitara a unirse a su proyecto y le diera estatus de cantante y compositor. La verdad es que, escuchados ahora, Los Abuelos era una banda bastante moña, con una imagen y un sonido dignos de esos confusos años 80 a los que tan mal ha tratado el paso del tiempo. Por lo que nos toca a los españolitos, es un consuelo comprobar que en eso Argentina no fue una excepción. En fin, échense unas risas viendo a Miguel Abuelo mariposear por el escenario mientras asume la voz solista un Calamaro teñido y pintarrajeado como un nuevaolero de ocasión.

Los Abuelos de la NadaMelingo, Calamaro, Polo, Cachorro, Abuelo y Bazterrica…
¿quién era el más elegante de todos?

Voy a seguir picoteando por esos territorios de latinidad. Les aclaro que no es para mí la faceta favorita de Calamaro, pero he de reconocer que me hacen cierta gracia sus devaneos con el tango, el bolero, la rumba, el mambo, la milonga, la chacarera, el candombé y el cha-cha-chá. Algunas de esas querencias ya las traía puestas de su tierra, pero otras las adoptó al llegar a España en su afán por emular la pose taurina de Gabinete Caligari. Cantes de ida y vuelta, como dicen los flamencos.

El caso es que en nuestro pequeño club de amor-odio calamariano hubo un hit tardío que fue recibido con entusiasmo a la vez que sacaba de quicio a gentes que se movían en las proximidades de nuestro núcleo integrista. Creo recordar que vivimos con tremenda intensidad el lanzamiento de La lengua popular, sobre todo porque prometía ser el primer disco normal del argentino después de un buen puñado de años de disparates. Para aplacar la impaciencia reinante, nuestro contacto en Camisetas para todos trajo un adelanto del disco con una ráfaga de cada canción y ahí ya se intuía un primer single de los de toda la vida.

Esa pequeña maravilla colmaba nuestras mejores expectativas. Cuando ya muy pocos lo esperaban, una nueva canción de rock cañí como en tiempos de Los Rodríguez, con un aire antiguo al estilo de las orquestas de ferias patronales. Y encima, para rematar, el videoclip ambientado en un asilo evidenciaba que era un hit claramente orientado a sus fans de más de sesenta años. Nos encantó, sobre todo porque nos dio mucho juego para chinchar a esos compañeros de trabajo que a medida que cumplían años se iban haciendo cada vez más indies para disimular.

Andrés Calamaro - La lengua popular La lengua popular (2007)

En fin, que este es un disco que me trae recuerdos agradabilísimos. Su extraño diseño de carpeta con un dibujito para ilustrar la letra de cada canción, su repertorio otra vez atinado, otra vez reconocible… ¡si resulta que hasta se llevó un Grammy Latino!

Ese Carnaval de Brasil, ese Mi Gin Tonic, ese Los chicos, ese Comedor piquetero dieron para ir tirando los siguientes años. Hubo giras de estadio y ajuntamientos multitudinarios con Fito Cabrales, siguieron saliendo grabaciones camboyanas y cajas de obras incompletas que eran resumidas en apenas seis CD’s… hasta que por fin llegó el momento para un nuevo disco. Fue demasiado tarde, pues para entonces nuestro club calamariano llevaba tiempo disuelto. Ya mencioné esa circunstancia anteriormente a propósito de la canción que sirvió en 2010 para el lanzamiento de Calamaro On The Rock, pero si insisto ahora en ese disco es porque contenía algún que otro corte que habría generado una controversia segura… No quiero ni pensar lo terrible que habría sido una escucha colectiva de esto.

O sea, que aunque ese siguiente disco se llamara On The Rock algunas de sus melodías para nada hacían honor a su título. En esta que pueden ver justo aquí encima parece ser que se juntó con un reconocido cantante de cumbias. Nada que ver con el purismo roquero… todo lo contrario, nuestro Querido Calamaro que sobrevivió de milagro a las profundidades de la selva de Camboya aparece aquí algo sobrado de peso y moviéndose con soltura entre latinos de lo más moderno. Imagino que sería este un clip difundidísimo en las teles temáticas dedicadas a los héroes de la música latina, ese mundo siempre tan sobrado de tremendas bailarinas con la tanga bien ajustada.

Y como triste colofón a este desvarío, ya que hablamos de la peculiar estética de los videoclips latinos, ahí les dejo los enlaces que les prometí. Recomiendo echar un vistazo rápido, pero espero por su propio bien que no le dediquen demasiado tiempo:

la que puse en Tonterías de Verano
la de la diva de telenovela
la de la superorquesta latina
un telemagazine vergonzante
un soso ibérico
vuelta de tuerca argentina 

Sobran los comentarios, en cualquier caso les pido disculpas. Para quitarles el mal sabor de boca, aquí debajo pueden releer los textos que hace ya tiempo iniciaron esta saga calamariana.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Proezas calamarianas”, que fue publicado originalmente el lunes 25 de abril de 2011, y de “Hits calamarianos volumen II”, que fue publicado originalmente el domingo 4 de marzo de 2012.

Intro Rock Argentino

Miércoles, 1 de junio de 2011.-
Como tarde o temprano tendré que escribir algo sobre rock argentino me gustaría anticipar un par de pinceladas a modo de introducción, simplemente dos curiosidades que lo diferencian por completo de cómo sucedieron las cosas en España por las mismas fechas. Detalles que tienen que ver con las interferencias de las dictaduras en la vida cotidiana. Vamos allá.

¿HUBO HIPPIES EN ARGENTINA EN 1967?

RESPUESTA: SÍ, justo al contrario que a este lado del sur de Europa. Aquí la dictadura franquista empezaba a flojear, incluso se permitía a las nórdicas tomar el sol en biquini en Benidorm y Torremolinos, pero de ahí a que alguien se atreviera a ponerse flores en el pelo como en San Francisco o a vestir casacas de colores al estilo Sargento Pimienta había un largo trecho. En Argentina, sin embargo, estaban tan ocupados armándose para una guerra civil que nadie dio importancia a que un montón de jóvenes de las ciudades empezaran a dejarse el pelo largo. Es más, esos peludos fueron insignificantes para los dos bandos, casi invisibles. La izquierda revolucionaria los despreciaba por no implicarse en la lucha obrera y, peor aún, por haber caído en las redes de una moda capitalista procedente de Estados Unidos. En el otro lado, la derecha golpista los consideraba sucios y desagradables, aunque políticamente inofensivos. Y es que hay que ver las pintas que exhibían estos tipos.

Esto que ven fue posible en la Argentina de finales de los 60. Son Almendra, el primer grupo de Luis Alberto Spinetta. Tuvieron un considerable éxito adaptando de forma temprana la psicodelia beatle post-Sgt. Peppers y el rock progresivo estadounidense. Mientras tanto en España, por hacer una comparación odiosa, Los Brincos la cagaban con el experimento de Mundo, demonio y carne. No hay color, el rock español pierde por goleada: los argentinos tuvieron su grupo beat (Los Gatos de Litto Nebbia), sus Cream (el trío Manal, con Claudio Gabis a la guitarra) e incluso su propio Hendrix (las primeras andanzas de Pappo’s Blues) con pocos meses de diferencia con respecto a los modelos anglosajones originales.

Almendra (1969)

Este disco del hombre de la lágrima está considerado por muchos como el mejor LP de la historia del rock argentino. Pero Almendra duró poco. Admiraban tanto a los Beatles que decidieron separarse casi a la vez que los de Liverpool, y para 1972 sus cuatro miembros ya habían puesto en marcha tres proyectos distintos: Spinetta fundó Pescado Rabioso, el guitarra solista Edelmiro Molinari tiró por el lado hardrockero con Color Humano y, por último, Emilio Del Guercio y Rodolfo García siguieron juntos en Aquelarre. Todos esos nombres ocupan un lugar importante en la fascinante etapa fundacional del rock argentino, junto a otros ilustres como Vox Dei, Moris, Tanguito, Miguel Abuelo, Billy Bond y, como guinda del pastel, la primera aparición de Charly García y Nito Mestre en Sui Generis. En fin, un periodo de esplendor que se cortó de cuajo con el golpe militar de 1976.

¿HUBO PUNKIES EN ARGENTINA EN 1977?

RESPUESTA: NO, justo al contrario que en España. Por esas fechas los políticos aspirantes a demócratas estaban tan ocupados pactando la Transición que a nadie le importó que gente tan dispar como Ramoncín o Kaka de Luxe jugaran a disfrazarse de punks. Y eso mientras duró el fenómeno Pistols, que ya entrados los 80 los disfraces nuevaoleros se sofisticaron un montón y los grupos punkies de verdad daban incluso miedo. Recuerdo a Larsen, La Broma de Satán, Decibelios, La Polla Records y similares.

¿Y en qué andaban entonces en Argentina? Pues allí padecían a Massera, Videla y Galtieri en su tarea de exterminio de comunistas, montoneros y todo lo que se le pareciese. También se sospecha que hicieron las gestiones oportunas para que la selección del Perú se dejase golear y así meter a la albiceleste en la final del Mundial 78 por lo civil o por lo criminal. Hubo algunos roqueros argentinos que, por si acaso, salieron de allí por patas, pero en general los milicos no se ensañaron contra ellos. Aunque greñudos, no los consideraban políticamente subversivos. Más o menos les permitieron seguir siendo hippies, pero nadie entonces se atrevió a ser punk. Años después, los grandes del Rock Nacional como Charly García, Spinetta y Juan Carlos Baglietto incluso se beneficiaron de la prohibición de emitir música en inglés durante la Guerra de las Malvinas. Con semejante panorama, el movimiento punk se convierte en uno de los pocos fenómenos musicales que se saltaron los argentinos.

Hubo que esperar a la caída de la dictadura militar en 1983 para que una nueva generación aplicara la rabia punk a su música. Según creo, los primeros fueron Sumo, y todo porque su cantante, Luca Prodan, era un chalado italiano que había pasado por Londres en tiempos de los imperdibles. Luego hubo una onda post-punk con Virus, Soda Stereo y Divididos, abundancia de purismo stoniano y rock barrial, y ya entrados los 90 sonidos más abiertamente bestias a cargo de Bersuit o Attaque 77, cuya nostalgia por ese punk que no vivieron les animó a firmar como A77aque!, incrustándose el año más punkie en su propio nombre.