1/4 de hora de vacaciones: In-A-Gadda-Da-Vida

Sábado, 16 de agosto de 2014.-
Es lo que tienen las vacaciones, que cuando uno se quiere dar cuenta solo queda un cuarto de hora para terminarlas. Habrá que ir volviendo a la actividad y no estaría mal empezar por A70, que ya va siendo hora de reiniciarlo. Déjenme que aproveche para escuchar la auténtica y genuina canción de cuarto de hora, la primera que llenó ella solita una cara entera de un vinilo.

He preferido poner este vídeo en el que se ve en acción a los chicos de Iron Butterfly para que puedan ustedes contemplar lo serios y ensimismados que aparecen interpretando sus interminables pasajes de guitarras, percusiones y teclados eclesiásticos. Queda claro que no se ponían ningún límite para sus respectivos solos, podían tomarse todo el tiempo del mundo dado que la letra de la canción sí que era bastante escueta. De todas formas les pongo otro enlace que comienza con la galleta de la cara 2 de ese disco como prueba de que ahí no había ningún corte y todo el espacio estaba dedicado a los 17 minutos y pico de la canción.

Iron Butterfly - In-A-Gadda-Da-Vida
In-A-Gadda-Da-Vida (1968)

Solo por ese pequeño gran detalle se puede considerar el tema como un hito en la historia del rock. Puede que Dylan ya lo hubiera hecho un par de años antes en Blonde On Blonde, pero ese Sad Eyed Lady of the Lowlands que ocupaba la cuarta cara del doble vinilo no tiene demasiada relevancia en el repertorio de su autor y da la impresión de haberse colado un poco como relleno para completar la proeza de publicar un disco doble. En cambio Iron Butterfly sigue siendo recordado como el típico one hit wonder gracias a la cancioncilla de marras, pues además de tener bastante éxito en formato LP también entró fuerte en las listas de singles utilizando el viejo truco de meter un corta y pega imperceptible justo después de terminar la parte cantada.

In-A-Gadda-Da-Vida (Single)
El single que salió en España

Ahí lo tienen, In-A-Gadda-Da-Vida también fue un single de tres minutos normal y corriente, con melodía pegadiza y una extraña letra escrita bajo influencia de alguna droga de enorme prestigio en aquella época. La chica a la que va dirigida debió de alucinar cuando el chico le declaraba su amor y le ofrecía su mano para llevarla a un sitio tan raro. Parece ser que la canción tenía que haberse llamado In the Garden of Eden, que sí es un lugar chulo a donde una chica aceptaría ir con quien fuera, pero estos hippies estaban tan colocados cuando escribieron el título a mano en el estudio de grabación que les salió ese engendro sin sentido. Al ejecutivo de turno le pareció correcto dejarlo tal cual, pues molaba y quedaba misterioso con ese toque místico oriental tan en boga en esos psicodélicos años. Todo un acierto.

Les confieso que mis sesos siguen un poco reblandecidos de tanto sol y no se me ocurre mucho más que contarles, así que termino subrayando que la influencia de esta canción se ha mantenido firme a lo largo de los años y llegó a extenderse a territorios tan insospechados como Los Simpson y Siniestro Total. Pinchen los enlaces y podrán comprobarlo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Eric Clapton y Duane Allman, con todos ustedes… ¡Derek And The Dominos!”, que fue publicado originalmente el lunes 2 de noviembre de 2009.

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Grand Funk Railroad, recomendado por Homer Simpson

Lunes, 16 de diciembre de 2013.-
Ya expresé alguna vez mi admiración por la forma en que el cine estadounidense encaja las referencias roqueras en sus historias. Añado ahora que la ficción televisiva no se queda atrás en cuanto a precisión y buen gusto: no hay canción fuera de contexto, no hay cita que sea errónea, no existen los disparates espacio-tiempo.

Cuando detecto una de esas músicas bien elegidas me hace tanta ilusión que me dan ganas de escribir sobre las canciones de las series. La idea me rondaba hace tiempo, y parece obligado empezar por Los Simpson, tan repleta de guiños rocanroleros, tan llena de cameos de rockstars de todo pelaje que, de manera asombrosa, aparecen siempre tratados con respeto y devoción. Lo mismo se reivindica el rock más macarra que en la iglesia de Springfield se homenajea el rock psicodélico.

Roqueros en Los Simpson

El repertorio musical de la serie es de lo más amplio. Desde la beatlemanía de Marge al culto por el jazz de Lisa. Los gustos de Bart se orientan más hacia el rock ruidoso. El joven Simpson sintió la llamada del rocanrol en el capítulo en que se hizo fan de Spinal Tap y hasta pidió al autobusero Otto que le diera unas lecciones de guitarra eléctrica.

Spinal Tap en Los SimpsonUn grupo heavy tan real como los propios Simpson

En cuanto a Homer, como hemos visto más arriba, ha salido mezclado con toda clase de músicos ilustres. Hay varios capítulos retrospectivos en los que se muestra que la infancia y adolescencia del patriarca de los Simpson transcurrió entre la era pop y la psicodelia, así que lo que tuvo que marcarle en los momentos más esplendorosos de su juventud seguro que fue el rock más excesivo de principios de los 70. Y su banda favorita era ésta.

Esta barbaridad pertenece al primer disco de Grand Funk Railroad y es muy representativa de la clase de canciones que hacían en esa etapa inicial que duró aproximadamente hasta 1972. Algo así es lo que llevaba puesto Homer en la radio de su coche cuando Bart y sus amigos Nelson y Milhouse le piden con desagrado que quite esa música tan fea y pasada de moda.

Grand Funk Railroad - On TimeOn Time (1969)

Homer se ofende tanto por el desprecio a sus queridos Grand Funk que acaba llevando a sus hijos a un festival de rock alternativo para demostrarles que aún sigue siendo joven y enrollado. En una especie de parodia del festival Lollapalooza, nuestro héroe se codea con Smashing Pumpkins, Sonic Youth y gente así. Homer es contratado como atracción gracias a su habilidad para detener balas de cañón con su barriga y por unos días vive en el engaño de creerse una estrella del espectáculo. A cada momento presume de ser un gran seguidor de Grand Funk y todo el mundo tuerce el gesto al escucharlo, lo que le hace comprender que su tiempo ya pasó. Creo recordar que, teniendo a Billy Corgan como interlocutor, Homer hace una triste reflexión en la que se disculpa por no saber apreciar el rock moderno, demasiado oscuro y nihilista para su gusto, pues él echa de menos la energía y la vitalidad que desprendía el rock de su época.

Eso es justo lo que representaba Grand Funk Railroad, una poderosa maquinaria capaz de generar toda la fuerza del rocanrol. En sus inicios como trío, Farner, Brewer y Schacher combinaban los largos desarrollos instrumentales propios del rock progresivo con todo el ruido posible, transitando más o menos por los caminos abiertos por los Cream de Eric Clapton y la Experience de Jimi Hendrix, aunque desde el punto de vista norteamericano. Salvajismo y primitivismo roquero, como bien evidenciaba la portada de uno de sus discos más conocidos.

Grand Funk Railroad - SurvivalSurvival (1971)

Tuvieron un arranque vertiginoso, con seis discos en poco más de dos años (entre agosto de 1969 y noviembre de 1971). Más tarde algunas de esas aristas ruidosas fueron limándose coincidiendo con la entrada del teclista Craig Frost. Y a la vez que el trío aumenta a cuarteto, el nombre del grupo se acorta, quitándose el Railroad. El disco en el que se producen esos cambios se llama precisamente Phoenix, como si la banda quisiera dejar claro su resurgimiento desde lo más básico y profundo. Ahí estaba Rock & Roll Soul, una de sus canciones más reconocible, y en los discos siguientes la cosa fue a más. Su sonido siguió puliéndose, seguramente porque cogieron el gustillo a eso de colocar singles en lo alto de las listas, algunos descaradamente comerciales, como We’re An American Band o Some Kind of Wonderful, alternando con otros más durillos como Walk Like a Man o Shinin’ On.

En cuanto a los cambios de nombre, primero Grand Funk Railroad, luego Grand Funk y por último otra vez Grand Funk Railroad, todo se debió a un litigio con su mánager. El tal Terry Knight había sido miembro inicial y tuvo la idea del nombre, pero prefirió abandonar el escenario para dedicarse a labores de representación. Como los chicos no estaban muy de acuerdo con algunas de sus decisiones sobre la carrera del grupo, decidieron despedirlo y, por si acaso, acortar el nombre para cubrirse las espaldas mientras durara el pleito con el antiguo amigo. Salvando las distancias, más o menos como cuando La Polla se quitó el Records. En fin, el asunto del dilema GF/GFR es tan lioso que, aunque no sea este un blog enciclopédico que se prodigue en listados y discografías, les pongo aquí debajo un esquemilla como excepción y sin que sirva de precedente.

Como Grand Funk Railroad:
On Time (Agosto 1969)
Grand Funk (álbum rojo) (Diciembre 1969)
Closer to Home (Julio 1970)
Live Album (Noviembre 1970)
Survival (Abril 1971)
E Pluribus Funk (Noviembre 1971)

Como Grand Funk:
Phoenix (Septiembre 1972)
We’re an American Band (Julio 1973)
Shinin’ On (Marzo 1974)
All the Girls in the World Beware!!! (Diciembre 1974)

Vuelta a Grand Funk Railroad:
Caught in the Act (Agosto 1975)
Born To Die (Enero 1976)
Good Singin’, Good Playin’ (Agosto 1976)
Grand Funk Lives (Julio 1981)
What’s Funk? (Enero 1983)

Otro dato enciclopédico… apunten: Homerpalooza, numerado como capítulo 152 en total o como 24 de la séptima temporada. Véanlo, merece la pena. Al principio del episodio los niños se quejan cuando suena Grand Funk en la radio del coche, pero al final, siguiendo la tradición happy ending de las comedias familiares, acaban todos juntos cantando esta pegadiza canción.

Quizá insista con la idea, pero seguramente elija como guía otra serie que se adecúa más al estilo de este blog por estar más centrada en el rock guarro setentero. Esperen y verán.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¡Qué bonita Forrest Gump!”, que fue publicado originalmente el domingo 31 de julio de 2011.