La compra de discos semestral (II)

Viernes, 1 de julio de 2011.-
Dejé para esta segunda parte las novedades nacionales, a las que dedico gran parte de lo que gasto en música. Vaya, dije nacional… Me tomarán ustedes por argentino o por facha, y no es el caso. Lo que ocurre es que nunca me acostumbré a la etiqueta de rock estatal. Me parece un nombre horrible, una especie de concesión a lo políticamente correcto para no se molestaran los del rock vasco y el rock catalán… Y precisamente ellos eran los únicos estatales, los únicos que recibían subvención estatal si cantaban en alguna de las lenguas protegidas por el poder político autonómico… Uff, menudo jardín… Empezaré de nuevo desde el principio.

Siempre que compro discos intento apoyar las novedades de los músicos españoles que, a estas alturas, tienen el coraje de mantener vivas sus carreras. Por ejemplo, estos.

Me gusta Doctor Explosión, me caen bien y aprecio su esfuerzo por ser tan sixties, tan garageros y tan ye-yés. De ellos siempre me llegaron canciones sueltas, hasta que Música grabada, saltos y cánticos, su disco de 2003, se convirtió en uno de mis favoritos de principio a fin. El siguiente me decepcionó un poco, por aquello de que todas las canciones menos una eran en inglés, pero su nuevo trabajo Hablaban con frases hechas, es justo al revés: predominan las canciones en castellano. Se agradece, sin la barrera del idioma puede escucharse con insistencia una vez tras otra. Además, el diseño de la portada es excelente y los videoclips están curradísimos. Bien por los Explosión.

Hablaban con frases hechas (2011)

Pero no es el único que he pillado, también han caído otros de la anterior generación de roqueros patrios. Sobre Jorge Ilegal, Josele Santiago y José Ignacio Lapido decir que los he encontrado muy jóvenes, con muchas ganas de reinventarse y de expresar cosas nuevas. Me niego a aplicarles esos tópicos tan cursis como veteranos o viejos roqueros, al fin y al cabo sus carreras al margen de Ilegales, Enemigos y 091 son relativamente recientes. En esos grupos de emocionante recuerdo disfrutaron de una gloriosa adolescencia, mientras ahora exhiben una excelente creatividad y dominan todos los trucos del oficio como guitarristas y como autores. Que dure.

Josele, Lapido y Jorge IlegalJosele Santiago – Lecciones de vértigo
José Ignacio Lapido – De sombras y sueños
Jorge Ilegal y los Magníficos

En el tintero quedan los nuevos trabajos de Fernando Alfaro, J. Teixi Band, Ñu (el Molina erre que erre), Guerrero García, Lagartija Nick y otros que ya iré pillando próximamente. Bueno, acabo con otra de Doctor Explosión. En un registro muy alejado de su fama de juerguistas y graciosillos, los asturianos sorprenden abriendo su disco en plan The Who con un misterioso homenaje a un señor de Granollers. Parece que se trata de una especie de quijote mod, pues nunca da su brazo a torcer y se empecina en seguir comprando discos en la calle Tallers. Todo un héroe, vaya.

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Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 1ª)

Martes, 11 de mayo de 2010.-
Gira de despedida de Ilegales. Viernes 23 de abril de 2010, día de San Jorge, última oportunidad para los fans madrileños. La cita es una horrible sala próxima a la Plaza de España, con horrible visibilidad y horrible acústica. El grupo está en forma y conserva todo su empaque, pero lo peor es que la charla de Jorge Martínez entre canción y canción no se entiende demasiado bien, y eso es casi una catástrofe. Cada vez que habla al público es porque tiene algo importante que decir… una maldad, un ajuste de cuentas, una simple anécdota…

Ilegales abril 2010Momento histórico: los Ilegales justo antes de abandonar
el escenario en su concierto de despedida en Madrid

Entre lo poco que se le entiende, Jorge aclara que la despedida no es definitiva, que va a ser un paréntesis de varios años para dedicarse a su proyecto Jorge Ilegal y los Magníficos, tantas veces anunciado. Harán música retro, uniformados como las viejas bandas de fiesta mayor. Por supuesto que tocarán twist y rock & roll, y lo demuestran con una desafiante adaptación al castellano de Trouble, impostando la voz al estilo Elvis. También revisarán otros vetustos estilos como bolero, surf, calypso, cha-cha-chá… Solo dos géneros están vetados: la rumba flamenca y el pasodoble… ¡el pasodoble jamás!

Reconozco que hace meses que no escuchaba música de los Ilegales, y el reencuentro me resulta más que grato. Avanza el concierto y a cada nuevo tema me reafirmo en la idea de que este tío es algo más que un personaje: es un autor con mayúsculas, aunque nunca haya recibido los parabienes de la SGAE. Varias decenas de sus canciones quedaron incrustadas en la memoria colectiva, y casi todas las que ha escrito contienen algo importante, ya sea una frase, un detalle o un arreglo.

¿Por qué Ilegales no suele salir en recopilatorios tipo “101 canciones memorables del Pop Español” o “La Edad de Bronce del Pop Español”? A lo mejor su punto soez excede los límites de la corrección pop. La movida va cumpliendo aniversarios y efemérides, y pocas veces cuentan con Jorge Martínez. Estos rudos asturianos siempre chirriaron en el refinado paisaje de la nueva ola madrileña, y algunas veces marcaron su territorio a puñetazos. “Siempre nos sacan a relucir las peleas y alguna nariz que rompimos, pero nunca se acuerdan de cuando les prestábamos el equipo de sonido o invitábamos a copas”, recuerda Jorge cada vez que tiene ocasión.

Jorge Martínez
Jorge Ilegal: verdades como puños

Cuando alude a los 80 lo suele hacer con mordacidad. La otra noche, por ejemplo, recordó que “hubo un tiempo en que salías a la calle y veías cowboys por todas partes, entrabas a un bar… ¡y todo lleno de cowboys!”, absurda moda de la noche madrileña que ya estaba borrada de mi memoria. Eso es lo malo, algunas cosas se acaban olvidando si nadie se toma la molestia de recordarlas. Algo así hacen con Ilegales algunos cronistas del rock patrio. Jorge se refiere a ellos con cierto desdén, pero sí hay algo que recuerda con rabia, lo que más le duele… tanta gente que bebió a su costa: “algunos hijos de puta han reescrito la historia sin los Ilegales… pero yo estuve allí y sé lo que pasó. Tuvimos que pagar muchas rondas en los bares porque éramos los únicos que teníamos pasta. Así que… ¡me cago en los historiadores!”

Al final reconoce que “lo único que echo de menos de los 80 son las anfetaminas. Fue una pena que a un anormal le diera por prohibirlas”. Ahí está el tío, con un montón de años pero con aspecto fuerte y saludable. Hay grupos de los 80 que se reúnen y preparan el repertorio al ralentí, más despacio que como sonaba antaño para no forzar los dedos anquilosados. Tratándose de Ilegales, pasa el tiempo y Jorge sigue tocando Dextroanfetamina como si tuviera una batidora en el antebrazo.