Grand Funk Railroad, recomendado por Homer Simpson

Lunes, 16 de diciembre de 2013.-
Ya expresé alguna vez mi admiración por la forma en que el cine estadounidense encaja las referencias roqueras en sus historias. Añado ahora que la ficción televisiva no se queda atrás en cuanto a precisión y buen gusto: no hay canción fuera de contexto, no hay cita que sea errónea, no existen los disparates espacio-tiempo.

Cuando detecto una de esas músicas bien elegidas me hace tanta ilusión que me dan ganas de escribir sobre las canciones de las series. La idea me rondaba hace tiempo, y parece obligado empezar por Los Simpson, tan repleta de guiños rocanroleros, tan llena de cameos de rockstars de todo pelaje que, de manera asombrosa, aparecen siempre tratados con respeto y devoción. Lo mismo se reivindica el rock más macarra que en la iglesia de Springfield se homenajea el rock psicodélico.

Roqueros en Los Simpson

El repertorio musical de la serie es de lo más amplio. Desde la beatlemanía de Marge al culto por el jazz de Lisa. Los gustos de Bart se orientan más hacia el rock ruidoso. El joven Simpson sintió la llamada del rocanrol en el capítulo en que se hizo fan de Spinal Tap y hasta pidió al autobusero Otto que le diera unas lecciones de guitarra eléctrica.

Spinal Tap en Los SimpsonUn grupo heavy tan real como los propios Simpson

En cuanto a Homer, como hemos visto más arriba, ha salido mezclado con toda clase de músicos ilustres. Hay varios capítulos retrospectivos en los que se muestra que la infancia y adolescencia del patriarca de los Simpson transcurrió entre la era pop y la psicodelia, así que lo que tuvo que marcarle en los momentos más esplendorosos de su juventud seguro que fue el rock más excesivo de principios de los 70. Y su banda favorita era ésta.

Esta barbaridad pertenece al primer disco de Grand Funk Railroad y es muy representativa de la clase de canciones que hacían en esa etapa inicial que duró aproximadamente hasta 1972. Algo así es lo que llevaba puesto Homer en la radio de su coche cuando Bart y sus amigos Nelson y Milhouse le piden con desagrado que quite esa música tan fea y pasada de moda.

Grand Funk Railroad - On TimeOn Time (1969)

Homer se ofende tanto por el desprecio a sus queridos Grand Funk que acaba llevando a sus hijos a un festival de rock alternativo para demostrarles que aún sigue siendo joven y enrollado. En una especie de parodia del festival Lollapalooza, nuestro héroe se codea con Smashing Pumpkins, Sonic Youth y gente así. Homer es contratado como atracción gracias a su habilidad para detener balas de cañón con su barriga y por unos días vive en el engaño de creerse una estrella del espectáculo. A cada momento presume de ser un gran seguidor de Grand Funk y todo el mundo tuerce el gesto al escucharlo, lo que le hace comprender que su tiempo ya pasó. Creo recordar que, teniendo a Billy Corgan como interlocutor, Homer hace una triste reflexión en la que se disculpa por no saber apreciar el rock moderno, demasiado oscuro y nihilista para su gusto, pues él echa de menos la energía y la vitalidad que desprendía el rock de su época.

Eso es justo lo que representaba Grand Funk Railroad, una poderosa maquinaria capaz de generar toda la fuerza del rocanrol. En sus inicios como trío, Farner, Brewer y Schacher combinaban los largos desarrollos instrumentales propios del rock progresivo con todo el ruido posible, transitando más o menos por los caminos abiertos por los Cream de Eric Clapton y la Experience de Jimi Hendrix, aunque desde el punto de vista norteamericano. Salvajismo y primitivismo roquero, como bien evidenciaba la portada de uno de sus discos más conocidos.

Grand Funk Railroad - SurvivalSurvival (1971)

Tuvieron un arranque vertiginoso, con seis discos en poco más de dos años (entre agosto de 1969 y noviembre de 1971). Más tarde algunas de esas aristas ruidosas fueron limándose coincidiendo con la entrada del teclista Craig Frost. Y a la vez que el trío aumenta a cuarteto, el nombre del grupo se acorta, quitándose el Railroad. El disco en el que se producen esos cambios se llama precisamente Phoenix, como si la banda quisiera dejar claro su resurgimiento desde lo más básico y profundo. Ahí estaba Rock & Roll Soul, una de sus canciones más reconocible, y en los discos siguientes la cosa fue a más. Su sonido siguió puliéndose, seguramente porque cogieron el gustillo a eso de colocar singles en lo alto de las listas, algunos descaradamente comerciales, como We’re An American Band o Some Kind of Wonderful, alternando con otros más durillos como Walk Like a Man o Shinin’ On.

En cuanto a los cambios de nombre, primero Grand Funk Railroad, luego Grand Funk y por último otra vez Grand Funk Railroad, todo se debió a un litigio con su mánager. El tal Terry Knight había sido miembro inicial y tuvo la idea del nombre, pero prefirió abandonar el escenario para dedicarse a labores de representación. Como los chicos no estaban muy de acuerdo con algunas de sus decisiones sobre la carrera del grupo, decidieron despedirlo y, por si acaso, acortar el nombre para cubrirse las espaldas mientras durara el pleito con el antiguo amigo. Salvando las distancias, más o menos como cuando La Polla se quitó el Records. En fin, el asunto del dilema GF/GFR es tan lioso que, aunque no sea este un blog enciclopédico que se prodigue en listados y discografías, les pongo aquí debajo un esquemilla como excepción y sin que sirva de precedente.

Como Grand Funk Railroad:
On Time (Agosto 1969)
Grand Funk (álbum rojo) (Diciembre 1969)
Closer to Home (Julio 1970)
Live Album (Noviembre 1970)
Survival (Abril 1971)
E Pluribus Funk (Noviembre 1971)

Como Grand Funk:
Phoenix (Septiembre 1972)
We’re an American Band (Julio 1973)
Shinin’ On (Marzo 1974)
All the Girls in the World Beware!!! (Diciembre 1974)

Vuelta a Grand Funk Railroad:
Caught in the Act (Agosto 1975)
Born To Die (Enero 1976)
Good Singin’, Good Playin’ (Agosto 1976)
Grand Funk Lives (Julio 1981)
What’s Funk? (Enero 1983)

Otro dato enciclopédico… apunten: Homerpalooza, numerado como capítulo 152 en total o como 24 de la séptima temporada. Véanlo, merece la pena. Al principio del episodio los niños se quejan cuando suena Grand Funk en la radio del coche, pero al final, siguiendo la tradición happy ending de las comedias familiares, acaban todos juntos cantando esta pegadiza canción.

Quizá insista con la idea, pero seguramente elija como guía otra serie que se adecúa más al estilo de este blog por estar más centrada en el rock guarro setentero. Esperen y verán.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¡Qué bonita Forrest Gump!”, que fue publicado originalmente el domingo 31 de julio de 2011.

Algunos discos para 2011

Sábado, 22 de enero de 2011.-
Celebramos las fiestas, religiosas o no, para que algunas tradiciones ancestrales nunca lleguen a perderse. Hay que esforzarse para que no caigan en desuso o sean desvirtuadas por las grandes marcas y los grandes almacenes. Luego hay otras costumbres importadas que se implantan muy rápidamente porque satisfacen la gana de juerga que suele tener la gente. En vista de lo que detesto idioteces como Halloween, San Patricio o el Orgullo Gay, cada vez soy más de las primeras, aunque sea por respeto a nuestros mayores. Y también por llevar la contraria, qué coño. Así que, una vez más, celebré la fiesta de los Reyes Magos visitando con devoción de creyente las pocas tiendas de discos que quedan abiertas, y gracias a ellos sigo encontrando CD’s que me llenan de alegría. Estos:

  • The Byrds – Turn! Turn! Turn!
  • Bo Diddley – Bo Diddley Is A Gunslinger
  • Thin Lizzy – Nightlife
  • Steve Miller Band – Children Of The Future
  • Bon JoviCross Road. The Best Of Bon Jovi
  • La FronteraVeinte años y un día
  • Ilegales – 126 canciones ilegales
  • Larry Williams – Greatest Hits. Here Is Larry Williams
  • Ramoncín y WC? – Ramoncín y WC?
  • Fernando Alfaro y los Alienistas – Carnevisión
  • RainbowDificult To Cure
  • WhitesnakeThe Early Years

¿Y qué canción escuché la primera de todas? Ya que hablamos de tradiciones cristianas, puse ésta, que tiene una bonita letra que Pete Seeger adaptó de unos versículos del Eclesiastés.

The Byrds es uno de esos grupos de los que solo tenía un grandes éxitos y ahora me voy comprando reediciones en CD llenas de extras. Su segundo disco, Turn! Turn! Turn! (1965), me hacía especial ilusión. Lo de las recopilaciones de clásicos del heavy rock es porque tengo niños pequeños. De repente sale una canción en la radio y preguntan: “papá que es eso”. Y entonces me doy cuenta: “mierda, no tengo nada de Bon Jovi”, y eso no puede ser. Larry Williams es uno de los pioneros de los 50 que me quedaban por controlar, mientras que Ramoncín… lo de Ramoncín lo tendré que explicar más adelante. En cuanto a Ilegales, Bo Diddley y Thin Lizzy, vienen a cuento de cosas escritas hace poco en A70.

En la misma línea, también me gustaría mencionar otros grandes hallazgos de los últimos meses de 2010, porque seguro que algunos irán convirtiéndose en material para este blog:

  • The Byrds – Sweetheart Of The Rodeo
  • Fats Domino – All By Myself
  • Johnny Burnette – Trio. Honey Hush
  • Muchachito Bombo Infierno – Idas y vueltas
  • Los Rebeldes – Noches de luz, días de gas
  • Pearl Jam – Backspacer
  • Elvis Presley – From Elvis In Memphis
  • The Who – Face Dances
  • The Backbeat Band – Backbeat
  • M-Clan – Para no ver el final
  • Ringo Starr & His All Starr Band – The Anthology… So Far
  • Rory Gallagher – Blueprint
  • Surfin’ Bichos – Fotógrafo del cielo (Reedición)
  • Grand Funk Railroad – Live. The 1971 Tour
  • Bill Wyman – A Stone Alone. The Solo Anthology 1974-2002
  • The Kinks – The Singles Collection
  • The Troggs – Wild Thing. The Godfathers Of Punk

Mucho material y muy variado, pero por elegir uno, hablaré del último de M-Clan, aunque solo sea por esta alucinante portada.

Para no ver el final (2010)

Gran idea la de recuperar el logo de Atlantic, le da tanto aire retro como el tono sepia de la foto y lo de encenderse un cigarro. Costumbres de otra época, igual que la música que encontramos dentro, rock y soul clásico, aunque con producción lujosa propia del nuevo siglo. Hace tiempo que M-Clan no defrauda y se dosifica con discos excelentes de diez o doce canciones. El giro hacia el soul les ha quedado elegante y adulto, aunque lo de prescindir de Pascual Saura y de Oti, bajista y batería fundadores del grupo, es algo que Tarque y Ruipérez no conseguirán explicar por mucho que se esfuercen. Y tras la muerte de Saura el pasado diciembre, ya nunca lo podrán arreglar.

Otra cosa. El videoclip es tan estiloso como la portada y hace un guiño a uno de mis videos favoritos de todos los tiempos. Dos amigos se encuentran por la calle y acaban tocando en un garito donde les espera el resto de su grupo. A ver si lo adivinan.

Si todavía no han caído en cuál es el famoso videoclip al que me estoy refiriendo, pinchen aquí para verlo.