Hoy no iré al Bernabéu a escuchar The River

Sábado, 21 de mayo de 2016.-
Pues no, no peleé por una entrada de Springsteen en esa mañana disparatada de venta on-line en la que se agotó todo un aforo del Santiago Bernabéu en apenas unas horas… ¿pero tanta gente hay en España cuyo corazoncito roquero quedó marcado por The River? Si cuando ese disco salió en 1980 por Madrid solo se enteraron Ramoncín, su amigo de Discos Melocotón y cuatro más…  Diría que la gran mayoría de los que van a ir hoy al estadio solo reconocerá Hungry Heart, la propia The River y poco más. No hagamos más sangre: los afortunados que estén allí esta noche disfrutarán de un grandioso espectáculo de rock y los menos entendidos quizá descubran una decena de maravillosas piezas de The River que nunca habían oído antes. Entre ellas esta.

Un colega me envió la crónica del concierto del Nou Camp de hace una semana y acabo de leerla. Parece ser que en sus queridos USA el amigo Bruce tocó el repertorio de The River en su integridad, pero para la gira europea alguien calculó que si a The Price You PayPoint BlankI Wanna Marry You y Drive All Night se le añadían Stolen Car, Independence Day, Fade Away o Wreck on the Highway las masas aullantes podrían caer en estado de somnolencia; mejor prescindir de unas cuantas. Así que Gira The Ties That Bind sí, pero sin poner en peligro la liturgia (y los millones) del rock de estadio. Es, como dice Ignacio Julià en su crónica de El País, el precio que pagamos.

Bruce Springsteen - The Ties That Bind. The River Collection
The Ties That Bind. The River Collection (2015)

En una gira de esta magnitud hay mucha pasta en juego y tampoco es cuestión de renunciar a una parte de los beneficios por subir tontamente el listón de los criterios artísticos. Aunque la edad del Boss empieza a ser preocupante, el tío sigue en plena forma como para todavía no levantar el pie del acelerador en lo que a giras mastodónticas se refiere. Lo que ocurre es que los buenos aficionados percibieron la cajita conmemorativa del 25º aniversario de The River como una gran oportunidad para ver a Springsteen sobre un escenario con planteamientos un poco distintos. Luego se anunció la gira, salieron las entradas a la venta y pasó lo que pasó. Es lo que hay, no es ni bueno ni malo pero es inevitable sentir un poco de pena. Bueno, eso pienso ahora, porque aquella mañana de entradas agotadas, en plena indignación por el colapso informático y los sospechosos canales de reventa que se activaron de forma inmediata, tuve un ataque de desprecio al público del rock de estadio y se me ocurrió una idea maligna: para validar las entradas habría que responder a un pequeño examen a la puerta del Bernabéu. Tampoco excesivamente difícil, por ejemplo: “Dígame usted el título de 10 canciones de The River… ¿Que no sabe…? Pues lo siento, no puede pasar. Queda usted descalificado… que pase el siguiente” y finalizado el proceso tendríamos que el número de suspensos aconsejaría reubicar el concierto en el campo del Rayo y, aún así, con algunos huecos libres en las gradas de Vallecas. Los allí presentes estarían cualificados para vivir un concierto inolvidable, que esta vez no empezaría con Badlands, como en las anteriores catorce giras, sino con la canción apropiada para la ocasión, exactamente esta.

Y siguiendo con el delirio, imaginaríamos sobre el escenario al Springsteen glorioso de finales de los 70 que ya andaba echando a rodar en directo las nuevas canciones compuestas para su siguiente LP, que iba a ser sencillo pero que se fue complicando hasta materializarse en el doble disco de vinilo cuya existencia estamos celebrando en la actual gira. Total, que para los que nos encontramos en semejante estado de nostalgia veo mucho más productivo gastarse 100 euracos en la edición deluxe de The Ties That Bind para degustar los tres DVD’s repletos de apabullantes conciertos de aquella época más el correspondiente documental que emplear la misma pasta en una entrada para ver aproximadamente el mismo concierto que la vez anterior y la vez anterior a la anterior. Ya sé que la excitación de compartir espacio con miles de almas es incomparable, pero en casa acompañado por una caja de botellines tampoco se está tan mal.

The Ties That Bind. The River Collection (Deluxe edition)
La caja deluxe en todo su esplendor

Dejando de lado lo que pudo haber sido y no fue, tampoco hay que ser demasiado aguafiestas, así que lo elegante será desear a los que tienen entrada para ver hoy a Springsteen que pasen una noche memorable. Lo doy por seguro para quienes vayan por primera vez; los que repiten revivirán experiencias felices. Yo mismo me acerqué a verlo en su penúltima visita a ese mismo estadio, una vez que hubo entradas de sobra. Allí me presenté con mi camiseta del Atleti para dejar las cosas claras y mereció la pena, aunque la cosa fue más o menos igual: repertorio de grandes éxitos para contentar a las masas intercalando dos o tres rarezas de The Promise para deleite de los aficionados pata negra. Ahora me sigue apeteciendo ir a conciertos, pero a aquellos en los que no tenga que pelearme con nadie por la entrada ni pagar gastos de gestión abusivos a empresas mafiosas. A la vuelta de Milán, donde tenemos un asuntillo pendiente, quizá me pase por el Calderón para ver a Paul McCartney jugando en casa, o quizá vaya al Nuevo Apolo, que tiene anunciado a Graham Nash, tíos grandísimos a los que supongo fuera del circuito de la reventa y la especulación on-line. Y si se agotan las entradas, pues me vuelvo por donde he venido y tan contento.

Y como me gusta mucho esta canción, pues aquí se la pongo otra vez, ahora en versión karaoke subtitulado. Hala.

NOTA POSTCONCIERTO: De vuelta de una visita familiar en Madrid, no pude evitar desviarme hacia la Castellana. En doble fila, con las ventanillas bajadas, escuchamos un par de minutos de Point Blank hasta que un policía nos echó… qué envidia. Luego en casa haciendo cuentas con los setlist compruebo que en Barcelona y San Sebastián cayeron 12 y 13 canciones de The River, mientras que en Madrid la cosa se redujo a 7… ¿acasó fue anoche el comienzo de la ‘Gira Born in the U.S.A.’? 9 canciones nada menos, casi el disco entero… imagino el mosqueo que se pillarían algunos. Como único consuelo para los madrileños, decir que en Lisboa solo sonaron 3: Hungry Heart, The River y Out in the Street… menos mal que nos queda Portugal. Si quieren escuchar un concierto bueno de verdad, aquí tienen uno de Nueva York del mes pasado, donde sí hizo lo que debía: tocar en orden las 20 canciones de The River y terminar con algún outtake, versiones y los bises más inevitables.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Southside Johnny estuvo en Madrid (Amigos de Bruce II)”, que fue publicado originalmente el jueves 22 de agosto de 2013.

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Southside Johnny estuvo en Madrid (Amigos de Bruce II)

Jueves, 22 de agosto de 2013.-
Hace un año empecé a escribir esto, pero justo entonces A70 fue expulsado de su anterior alojamiento. Como la mudanza ocupó casi todo el verano de 2012, varios textos quedaron en el tintero, entre ellos este. Este año El Jefe visitó El Molinón, pero aún quedan algunos asuntos pendientes del Santiago Bernabéu.

En aquel primer repaso al repertorio del 17 de junio de 2012 en Madrid se mencionó el clima amistoso que siempre reina entre Springsteen y sus músicos más cercanos. Que Little Steven quiere regresar a la banda, pues dejamos que continúe Nils Lofgren y tocamos con tres guitarras. Que se muere Clarence, pues ponemos a tocar el saxo a su sobrino. Si continúo diciendo que esta canción fue una de las protagonistas de la noche, no tendré más remedio que seguir insistiendo en lo mismo.

Como pueden ver, Southside Johnny también sube niños al escenario igual que Bruce. La diferencia es que cualquier niño del mundo se sabe Waitin’ on a Sunny Day y la pobre chiquita del vídeo de aquí encima parece que no tiene ni idea de cuál es esa vieja canción perdida en un olvidado disco de 1978.

Southside Johnny & The Asbury Jukes - Hearts of StoneHearts of Stone (1978)

Ahí se publicó por primera vez Talk to Me. Para la versión de Springsteen hubo que esperar algunas décadas a que saliera The Promise, doble CD de 2010 con repertorio sobrante de la sesiones de grabación de Darkness en 1978. O sea, un disco reciente en su publicación pero antiguo en su contenido.

Bruce Springsteen - The PromiseThe Promise (The Darkness Lost Sessions) (2010)

Después del exitazo de Born to Run, las dudas asaltaban a Bruce sobre cuál debería ser su siguiente paso, así que al cabo de un par de años acabó juntándose en el estudio con unas 70 canciones. Al final no escogió las mejores, sino las que mejor encajaban en el hilo temático que había decidido para Darkness on the Edge of Town. En lugar de insistir en la épica urbana del disco que lo lanzó al estrellato, prefirió regresar a la oscuridad del suburbio para aferrarse a sus orígenes de clase trabajadora: mejor ser working class hero que rock star al uso. Si quieren saber más sobre ese momento crítico, tienen todos los detalles en el documental que acompañaba la edición de luxe de The Promise. Y para ir al grano, hacia el minuto diez de este trozo Little Steven y el propio Springsteen discuten sobre el asunto.

Bruce Springsteen - The Promise (The Making Of Darkness on the Edge of Town))El documental que venía en la edición especial

Así que treinta y pico años después recupera todo aquello, regraba algunas cosas, remasteriza otras y el resultado no es para nada una colección de cosas raras y cancioncitas que no alcanzaban el nivel, sino otro pedazo de disco que hace pensar en lo que pudo haber sido y no fue… aunque por lo menos al fin hemos podido disfrutar de estas maravillas al siglo siguiente. Uno de sus colaboradores cuenta en el documental que a Bruce le entraba el pánico cuando grababan una nueva canción en la que se podía intuir un single claro. Con tal de dar prioridad absoluta al LP, y para evitar que un posible hit eclipsara el resto del disco, acababa regalando esas canciones sospechosas a toda clase de amigotes. Así llegó Fire a manos de Robert Gordon y Because the Night fue para Patti Smith, mientras que sus paisanos Southside Johnny & The Asbury Jukes se quedaron con Talk to Me.

Bruce Springsteen - The Promise (trasera)Un disco de rarezas con algunas bastante famosas

Total, que El Jefe lleva un par de años de gira de presentación de Wrecking Ball y lo normal es que cada noche caigan seis o siete canciones de ese último disco. Sin embargo, de sus anteriores grabaciones nada de nada. Nada de Magic y nada de Working in a Dream, lo que por contraste da aún más realce a que en el Bernabéu tocara tres de The Promise: el estreno mundial de Spanish Eyes, cómo no iba a ser aquí, y las mencionadas Because the Night y Talk To Me. Y por cierto, The Promise ganó por tres a uno a Darkness, del que solo sonó ese Badlands que fue punto de partida de las casi cuatro horas de concierto.

Imagino que la gran mayoría de habitantes de la grada no tenía ni idea de quién era ese señor al que Bruce cedió el micrófono después de presentarlo con gran entusiasmo. Tenía aspecto de ser un desconocido que pasaba por allí, y realmente lo era… solo que se llamaba nada menos que Southside Johnny. No me paré a investigar si estaba girando con la banda o si andaba por Madrid y se enganchó a cantar ese Talk to Me y los rocanroles de los bises finales. Es más bonito pensar esto último y que después de Twist & Shout y Seven Nights To Rock dio un abrazo a todos y se volvió para Nueva Jersey. Allí en Asbury Park es donde Bruce y Johnny compartieron experiencias y escenarios al principio de sus carreras, formaron sus primeras bandas y se intercambiaron músicos, actuaciones y canciones. La E Street Band se asentó antes en el mundillo discográfico, así que Springsteen aprovechó el parón que vino después de su éxito para dar a los Asbury Jukes el empujoncillo que necesitaban.

Shoutside Johnny - I Don't Want To Go HomeI Don't Want To Go Home (1976)

En los tres años que van de Born to Run a Darkness es cuando los Jukes publicaron sus tres primeros LP’s, y en uno de ellos fue grabada Talk to Me, una de esas melodías pop que a veces le salen a Bruce y que, para disgusto de Little Steven, se quedan siempre fuera del corte para entrar en la selección final de los discos del Boss. En esas grabaciones de Southside Johnny siempre hay dos o tres canciones firmadas por Springsteen, pero el que se lleva la palma es Steven Van Zandt, que además tocaba con la banda, producía las grabaciones y debía de ser el gran consigliere, algo así como Silvio Dante con la familia Soprano.

Southside Johnny y Little StevenJohnny y Stevie, colegas de toda la vida

Ahora que todo el mundo va a los conciertos con sus teléfonos caros hay montones de fans que subieron vídeos a youtube inmortalizando ese Talk to Me con Southside Johnny como uno de los momentos más especiales de la noche. Sin embargo, prefiero terminar la anécdota echando la vista atrás hacia una actuación añeja que demuestra que la colaboración viene de antiguo, que a veces la cosa sucedía al reves y era Southside Johnny quien invitaba a Bruce a tocar con los Asbury Jukes.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los amigos de Bruce (I)”, que fue publicado originalmente el martes 26 de julio de 2012.

Los amigos de Bruce (I)

Jueves, 26 de julio de 2012.-
Dejándome llevar por mi habitual desinterés por la actualidad, ilustré el texto anterior con vídeos de 1975. Hechos unos jovenzuelos, los chicos de la E Street Band derrochaban ese insultante vigor que les impulsó a salir de los USA a conquistar el planeta. A estas alturas de 2012 han perdido irremediablemente la juventud, pero no ese entusiasmo inicial. Lo que estamos viendo este verano en Europa es más o menos parecido a esto.

Así de lleno está ahora el escenario, con montones de coristas, guitarras por todas partes, una violinista, trompetas y saxofones a pares… pero entre la multitud de músicos se nota que para Bruce Springsteen sigue siendo importante sentirse rodeado de amigos. La toma es de London Calling, el concierto que grabó a todo lujo hace varios veranos en Hyde Park.

London Calling-Live in Hyde Park (DVD, 2010)

Out in the Street siempre fue una excelente canción para ser tocada al principio de los conciertos. Calienta al público, permite a Bruce presumir un poco de banda y para rematar va cediendo el micro a los miembros que están en primera fila. Ahí se pudo ver al gran Clarence Clemons en una de sus últimas comparecencias sobre el escenario. Se le nota un poco rígido, pero resistiéndose a la retirada pese a su maltrecha espalda. En Madrid se le tuvo muy presente, pues superada la medianoche se cumplía el primer aniversario de su muerte. Ya al final de los bises, en Tenth Avenue Freeze-Out, tras pronunciar Bruce las palabras mágicas “the Big Man joined the band” la música se detuvo durante una pausa interminable, un minuto de silencio en mitad de canción que puso los pelos de punta… pero hablemos un poco del concierto.

-Domingo, 17 de junio de 2012, Santiago Bernabéu-
Me fastidió que no tocara Out in the Street. Nunca es posible contentar a todos, pero tampoco hay lugar para la queja cuando el tío se ha dejado la piel durante casi cuatro horas. Así que la cosa dio mucho de sí: tocó éxitos de siempre para contentar al fan de ocasión, repasó la mitad del nuevo disco Wrecking Ball y sobre todo regaló rarezas en abundancia, de esas que hacen feliz al más exigente devorador de tracks, extras y bonus del más variado pelaje. Hubo repertorio de prácticamente todas las épocas, incluso del primer disco, cuando casi ni existía la E Street Band. ¿Pero existía o no? Echemos un vistazo a la foto inicial.

Clarence, Bruce, David, Vini, Danny y Garry salían así de chulos en la contraportada del disco The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle

Esta fue más o menos la formación que grabó los dos primeros discos. No estoy seguro de si la banda entonces tenía nombre, aunque la Calle E ya aparece en letra impresa al final del título del segundo LP. De todos ellos, el bajista Garry Tallent se mantiene como único superviviente, pues Danny Federici fue el primer caído en combate y hace poco se nos fue también Clarence Clemons. Los otros dos músicos, Vini Lopez y David Sancious, simplemente no cuajaron. Vamos a escucharlos en acción, a ver si encontramos la explicación.

Esa banda era realmente buena. La edición Born to Run 30th anniversary incluía completos los vídeos de este concierto de 1973 en Los Ángeles y también el del Hammersmith de 1975. Ambos son increíbles y a la vez muy distintos. Si comparamos, que para eso están, había más virtuosismo y mejores músicos en 1973, pero si hubieran seguido por ese camino nunca habrían tocando en Anoeta, sino en el Festival de Jazz de San Sebastián.

Spirit in the Night es la canción del primer LP que sonó en la noche del Bernabéu. Se coló en mitad de un amplio bloque totalmente escorado hacia el soul, que ahora a Bruce le ha dado por ahí. Bueno, por el soul y también por el folk irlandés. Sin embargo a mediados de los 70 el jefe estaba empeñado en centrarse en un rock más standard. Notaba que su banda estaba derivando hacia el jazz-rock, las canciones se alargaban demasiado hasta el punto de no caber más de siete en un disco, así que Vini y David tuvieron que ceder el testigo a un batería y a un pianista que no se complicaran tanto. Desde luego, Max Weinberg y Roy Bittan demostraron que sabían ir al grano, y ahí siguen.

Y como un minuto después que Max y Roy, llegó Steve Van Zandt, el gran Little Steven. Imagino que sería el típico pesado que se dedicaba a enredar entre los grupos de Nueva Jersey y terminó tocando con todos, componiendo y coproduciéndoles discos al por mayor. A Bruce le salvo la vida, musicalmente hablando. Le ayudó a redondear su sonido y le liberó de la esclava tarea de ser el único guitarrista. Así quedó la nueva foto.

Steve, Max, Danny, Bruce, Clarence, Roy y Garry, la lineación definitiva de la E Street Band 

Esa época dorada de la E Street Band culminó con la gira de The River, mi disco favorito de Springsteen y del que, maldición, sólo tocó una canción en Madrid, justo la que da título al disco, justo la de la emotiva dedicatoria al fan mallorquín que murió de cáncer. Bueno, será que con The River todo me parece poco, porque ahora recuerdo que Hungry Heart entró en los bises. Y mucho antes nos sorprendió con Be True, que no estaba en el disco pero sí en la cara B de este single.

Sherry Darling, con el saxo como protagonista

Esto fue lo primero que yo oí de Springsteen, Sherry Darling y Be True, el single que se promocionó en España con un año de retraso. La cara A la ponían en la radio a todas horas cuando casi nadie en Madrid sabía quien era ese tío (o sea, nadie excepto Ramoncín y Eduardo de Discos Melocotón). Y la cara B la conseguí gracias a una promoción de cassette-singles que regalaban canjeando tapones premiados de Pepsi-Cola (entonces se decía así). Me lo tomé con entusiasmo de novato, me aprendí las dos canciones y las traduje sin tener ni idea de inglés, suponiendo palabras entre la atropellada pronunciación del cantante. En el concierto viví un divertido flash-back recordando la letra de Be True, una historia de celos adolescentes que quedaba algo ridícula en boca de un artista de sesenta años, pero así es Bruce. “Sé legal conmigo, nena, y yo lo seré contigo”… y la letra de Sherry Darling iba más o menos en la misma onda, sobre problemas de pareja provocados una suegra insoportable.

Hace un año, a propósito de una emotiva necrológica dedicada a Clarence Clemons que leí, llegué a la conclusión de que Sherry Darling era, en mi opinión, la canción de Springsteen con el solo más bonito de Clarence. Prometí escribir algo sobre el asunto (aquí está) y me propuse buscar entre mis reliquias esa mítica single-cassette. No he conseguido encontrarla… una pena, pues con ese absurdo formato podría haber sacado un dineral en alguna subasta de fetichistas del rocanrol… ¡pero bueno! ¡si hay un freak que la tiene y anda presumiendo en un foro de coleccionistas!

La célebre single-cassette de Pepsi

Y encima dice el tío: ”here’s one of the ultimate “River”-related rarities, the Spanish cassette single (!) of “Sherry Darling” b/w “Be True”, released in 1981”… sin comentarios.

Bueno, y como es imposible no extenderse hablando de Bruce, lo dejo aquí y ya seguiré otro día. Y a ver si consigo centrarme más en el concierto.