Jorge Ilegal hace memoria en el FIB (Parte 3ª)

Domingo, 25 de julio de 2010.-
Sigo con el repaso a mi colección de entradas de Ilegales. Lo dejé en 1987, justo cuando Jorge Martínez decidió abandonar la formación de trío y dar un paso adelante. Fue un punto y aparte, igual que el que se está produciendo ahora en 2010 con ¡Adiós amiguitos!, la gira de despedida. Como Jorge nunca deja de dar sorpresas, un día abro el periódico y descubro que ha puesto el Festival de Benicàssim patas arriba. Me regocijo leyendo las bestialidades que perpetró e imagino a los jóvenes FIBers desconcertados ante semejante animal de cráneo pelado. ¿Qué pensarían al oír Eres una puta? ¿Ofendería su delicada sensibilidad musical indie? Y lo que más me intriga: ¿Qué pensarían los guiris que van al FIB a degustar brit pop mientras se abrasan al sol del Mediterráneo? Esto es lo que dijo el angelito a una cyberrevista:

Este tío, siempre provocando. Como a finales de los 80, cuando se enfrentó a los fans más puristas incorporando al grupo instrumentos extraños. Acostumbrados al rock a toda leche de guitarra, bajo y batería, no era fácil asimilar esto:

En Chicos pálidos para la máquina, la banda amplía el abanico estilístico a costa de perder contundencia. La cosa empieza con jazz y vibráfonos en Mala suerte, metales al estilo big band en Lavadora Blues, surf en La chica de la autopista… el desconcierto de esas tres canciones que abren el disco es mayor aún por la brutalidad de las letras, llenas de mujeres asesinadas o muertas en accidente de tráfico. Una nueva dosis de la habitual incorrección de este autor que acostumbra a escribir en primera persona, sean historias propias o ajenas.

Chicos pálidos para la máquina (1988)

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Jorge Ilegal contra la memoria histórica selectiva (Parte 2ª)

Domingo, 30 de mayo de 2012.-
Sigo con la resaca Ilegal. Creo que me va a durar un tiempo. Pasó el concierto, hace ya más de un mes, pero manejando las viejas entradas me vienen algunos recuerdos en plan flashback. Esta canción, por ejemplo, la asocio extrañamente a un escupitajo en mitad de la calva de Jorge Martínez.

¿Ha envejecido bien el repertorio ilegal? Más que bien… algunas canciones han sido proféticas (“nuevos cantantes hacen el ridículo en viejos festivales como Eurovisión” – Yo soy quien espía los juegos de los niños, 1983) e incluso visionarias (“No hay rusos en el Kremlin, no hay muro en Berlín” – Europa ha muerto, 1982). Otras llevan a pensar que es la realidad la que se ha quedado corta (“en la calle hay coches ardiendo, los parados se están divirtiendo” – El norte está lleno de frío, 1985). Ese disco de 1985, titulado Todos están muertos, contenía un completo muestrario de exhibiciones de agresividad y ultraviolencia.

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Disco comentado:

Directo! (1986)