Summertime Blues

Domingo, 06 de noviembre de 2016.-
Tristeza de verano, traducción aproximada que podríamos interpretar con un tinte de nostalgia por esa estación del año de la que ya no queda ni rastro. El calor se resistió a aflojar, lo que nos sirvió como excusa para prolongar algo más de la cuenta el letargo de A70, que es como la marmota Phil de Punxsutawney pero al revés. Ahora que todos los animalitos de Pensilvania se fueron a dormir, llegó el momento de ponerse manos a la obra.


Viene a cuento este clásico de Eddie Cochran porque fue objeto de alusiones en el blog donde solemos matar el gusanillo durante los meses de verano, nuestro otro blog. Allí se mencionaron adaptaciones al español y algún megaéxito doméstico vagamente emparentado (abajo del todo pongo enlaces), pero como esos textos no se apoyaron exactamente en la versión original aquí comenzamos escuchándola como es debido.

Eddie Cochran - 12 of His Biggest Hits
12 of His Biggest Hits (1960)

Ni que decir tiene que el Cochran genuino fue un descubrimiento tardío, más allá de que se lo hubiésemos oído mencionar a algún rocker del barrio. Los roqueros de base sentíamos bastante respeto por los rockers de verdad, los que se esculpieron tupés a cincel durante la moda del rockabilly, porque ellos sabían cosas que nosotros aún no podíamos ni sospechar. Mientras todavía andábamos aturdidos por el ruido ambiente provocado por el macarrismo musical del momento ellos citaban con soltura nombres míticos procedentes de la noche de los tiempos, conocían el paleolítico del rocanrol y además eran capaces de distinguir el grano de la paja… pero lo que más nos extrañaba era la chulería con que ponían a Cochran y Gene Vincent en todo lo alto del olimpo del rock, por encima incluso de Elvis y de Chuck Berry. El caso es que pese a nuestra juventud desaliñada muchos éramos estudiosos y aplicados, gente seria que por habernos subido al carro del rocanrol casi treinta años después de que arrancara asimilábamos con apetito todo lo que nos habíamos perdido. Pronto descubrimos que igualarse en conocimientos a aquellos rockers no era tan difícil, que simplemente eran un poco fantasmas, aunque entrañables. Nunca estaríamos a la altura de esas pintas tan fastuosas que lucían con arrogancia, pero pudimos aprendernos todo el rock de los 50 en un santiamén sin sentir vergüenza por nuestros vaqueros desteñidos y camisetas de Discoplay. En concreto el nombre del tal Eddie Cochran nos llegaba desde montones de direcciones distintas, por ejemplo esta.

Por los Rolling Stones supimos de Twenty Flight Rock y Rod Stewart nos descubrió Cut Across Shorty. Sid Vicious y los Pistols pusieron el toque punkarra a Somethin’ Else y C’mon Everybody y algo más tarde, desde su cofradía sevillana, Silvio y Sacramento se marcaron una deliciosa adaptación de Three Steps to Heaven. Gente de todo pelaje, como pueden ver. Pero déjenme decirles que fue The Who el grupo que mejor supo traerse a Cochran a nuestro terreno. Sería un clásico del rock de los 50, pero sonaba de maravilla amplificado a la manera del rock de masas. Lo tocaron en todos los grandes festivales de la época y lo fueron haciendo cada vez más pesadote a medida que avanzaban los 70, imprescindible en su repertorio desde que quedara inmortalizado en su disco en directo más memorable.

The Who - Live at Leeds
Live at Leeds (1970)

Si la de los Who es la versión más famosa, la canción que Silvio cantó en misa y repicando tenía un significado especial, pues hablaba de estar unos pasos cerca del cielo con la desgraciada circunstancia de que fue el single póstumo de Eddie Cochran. Su historia fue bien triste, muerto a la manera James Dean dejando un bonito cadáver de 21 años, con un solo LP y un buen puñado de éxitos en formato pequeño que enseguida se recuperaron para el 12 of His Biggest Hits cuya foto pusimos más arriba. Había cruzado el charco para conquistar Inglaterra animado por Gene Vincent, pero un accidente camino de un aeropuerto acabó con Eddie y dejó a Gene tullido y amargado. Las actuaciones que dieron antes de la tragedia dejaron huella en los fans británicos, como demuestran todos los ejemplos que mencionamos en el párrafo anterior y que unos primerizos Beatles tocaran Twenty Flight Rock en The Cavern y en Hamburgo mucho antes que los Stones. Con el tiempo Cochran también fue profeta en su tierra, con artistas tan variados como New York Dolls o Bruce Springsteen reivindicando su repertorio, pero creo que el primer grupo estadounidense de rock potente que lo hizo fue este.

Blue Cheer - Vincebus Eruptum
Vincebus Eruptum (1968)

Decíamos que los Who utilizaron el Summertime Blues como bandera en cada festival donde tocaron: 1970 en Isle of Wight, 1969 en Woodstock y 1967 en Monterey. Por la proximidad de fechas, seguro que los californianos Blue Cheer escucharon la versión de The Who en Monterey y le dieron una vuelta de tuerca para que abriera como es debido su primer LP.

Pasan los años y la brutalidad de Blue Cheer nunca deja de asombrar. En principio era un grupo psicodélico, pero a la hora de la verdad se apuntaron a la moda del power trío y por esta salvajada se les suele mencionar como precursores de Black Sabbath y cosas así de heavys. Es muy posible que la influencia con los Who fuera de ida y vuelta, pues seguro que Pete Townshend asumió lo de Blue Cheer como un reto y acabó retorciendo el Summertime Blues hasta límites insospechados. Además, en esta toma que perpetraron en la televisión alemana el realizador tampoco se quedó corto con todo tipo de zooms enloquecidos e imágenes superpuestas. Recuerdo haberla visto por primera vez en alguno de esos programas que se marcaban Diego Manrique o Carlos Tena en La 2, cuando la circulación de material audiovisual era tan escasa que la emisión de semejante joya del Beat Club alemán en nuestra tele pública era todo un acontecimiento. Y últimamente me he vuelto a encontrar a los Blue Cheer en el garage de Little Steven, lo que nos devuelve al punto exacto en que lo dejamos justo antes del verano.

Más información sobre el asunto en el blog Tonterías de Verano: “Eva María: Esto se parece mucho al Summertime Blues” y “Una noche de verano: Ahora sí, el Summertime Blues a la española”, publicados en agosto de 2016.

Rock con alma, rock con rollo

Viernes, 18 de marzo de 2011.-
Una de las cosas que más me agrada del nuevo disco de M-Clan es que ellos mismos lo definan como Rock & Soul.Me encanta esa etiqueta. No es un género cualquiera, es rock con alma.

No se menciona mucho la marca Rock & Soul, pero si alguien lo hace inmediatamente pienso en Humble Pie. O en Ike & Tina Turner. Blancos aproximándose al soul, negros aproximándose al rock. La dureza de la piedra, la profundidad del alma. Me gusta.

Las palabras ayudan a definir la música. Aunque muchas veces sea una chorrada para facilitar la tarea de clasificarla, otras resulta útil. “Rock” es el sustantivo, pero varía de forma significativa según el adjetivo que lo acompañe. Rock sureño, rock vocal, rock duro, rock progresivo, folk-rock, blues-rock, funk-rock , punk-rock … la cosa cambia bastante según el calificativo. Y si eliminamos cualquier clase de adjetivo, tendríamos solo “Rock” a palo seco. Más o menos una cosa potente y sincopada como el My Sharona de The Knack. Seco, cortante, sin aditivos. Energía pura. Muy estimulante para según qué momento y qué lugar, pero a mi modo de ver le faltaría algo. Les pasa a veces a los chicos del power pop en momentos en que van pasados de anfetamina. Y también a algunos heavys cuando se dejan arrastrar al lado oscuro de la fuerza. Pueden facturar un “Rock” muy potente, pero sin nada de “Roll”, y eso no puede ser. Como dijo en cierta ocasión el gran Silvio, el “Roll” es verdaderamente la madre del cordero.

De aquellas 24 Horas de Música y Radio celebradas en el antiguo Palacio de los Deportes todo el mundo recuerda cierta ocurrencia de un alcalde de Madrid (“el que no esté colocado…”), pero yo prefiero sin dudarlo esta otra de Silvio: “Yo le digo a los jovenes que, de cierta manera, el roll es la madre no solamente del rock sino de la guaracha. Avanti con la guaracha”. Autor de frases maravillosas y también de increíbles discos, el sevillano Silvio Fernández Melgarejo sentaba cátedra cada vez que hablaba. Importa el Rock, pero también el Roll. Corrían los 80, y tuvo que llegar Silvio para advertir a los modernos que era un gran error apartarse del camino del roll.

Fantasía Occidental (1988)

Esta portada capta el halo místico de Silvio, una especie de santón del rocanrol que se aparece a sus fieles en una plaza de Cádiz con su grupo Sacramento. La cosa tiene su miga, pues en los 80 era casi obligatoria la estética colorista y juvenil, y este señor mayor iba vestido de traje. No se sabía muy bien si era por reverenciar a Elvis y a Eddie Cochran, o porque volvía de una procesión de Semana Santa. Tampoco quedaba claro si tras esa percha tan anacrónica se escondía un genio o solo un pobre hombre que tenía cierta gracia bajo los efectos del alcohol. Y otro asunto bastante complicado era averiguar cual era el idioma en que cantaba: italiano, francés, galaico-portugués… cualquiera sabe. Lo único seguro es el acento de Sevilla. Roll, algo de swing y también alma. Pero alma católica y romana, nunca protestante.