Bo Diddley entre jazz y música clásica (YNSBoD vol. 7)

Martes, 26 de marzo de 2013.-
Como ya saben, de vez en cuando siento la vieja pulsión de acercarme al centro de Madrid a comprar discos. No les engañaré: cada vez que lo hago es más grande la tristísima sensación con la que termino. Me temo que las próximas cosas que voy a escribir serán a propósito de esto, pero permítanme que comience con una anecdotilla pequeña e insignificante.

Si usted busca novedades, reediciones chulas y cosas de catálogo no especializado ya no queda una sola tienda que trabaje eso. Así que los que seguimos alimentándonos del R-O-C-K con mayúsculas de toda la vida no tenemos más remedio que entrar en esos grandes almacenes que antes tanto odiábamos, sea el anciano Corte Inglés o la pedante FNAC. Y es evidente que incluso en esos sitios el espacio dedicado a los discos se encuentra en permanente retirada. Cada nueva temporada la música pierde alguna estantería en beneficio del merchandising y las frikadas varias. Total, que tenía ganas de llevarme algo de este señor y no había manera humana de encontrarlo.

Buscando entre el rocanrol de todos los tiempos por orden alfabético no aparecía por ningún lado, ni en la “b” de Bo ni en la “d” de Diddley. Por otra parte, había algunas cosas cambiadas, como un espacio nuevo dedicado al hip hop y otro al funk & soul, pero nada, ni rastro del rock & roll de los 50, insisto, el de toda la vida. Así que me acerco a uno de los sabios dependientes de la FNAC y me aclara: “oldies en la planta de arriba”. Subo y, efectivamente, allí me encuentro el disco que quería.

Bo Diddley is a GunslingerBo Diddley Is A Gunslinger (1960)

Sí amigos, allí estaban los patriarcas del rocanrol de los cincuenta, entre el jazz, las bandas sonoras y la música clásica. He de decir que la situación me llenó de desconcierto. No supe si tomarlo como un cumplido… los rockers más venerables ahí en las alturas, compartiendo olimpo con Mozart, Coltrane o Morricone… o más bien interpretarlo como un insulto. Algo así como “¡iros al asilo, viejunos! ¡fuera de la planta de la música moderna!”. Al final, siempre negatifo, me quedé con la segunda opción, sobre todo porque en El Corte Inglés han hecho tres cuartos de lo mismo con el soul, el blues y la música negra en general, mandarlos a la planta sótano con la música clásica, las bandas sonoras y las músicas del mundo, o sea, las músicas ancestrales.

Y a todo esto, ustedes se preguntarán a qué viene ahora buscar ese disco. Pues quizá solo porque me gustaba la portada. Resulta que ya la había utilizado hace tiempo en A70 a propósito de la gira conjunta de Bo Diddley con Ronnie Wood (luego les pondré el enlace), y como no tenía mucha idea de su contenido sentía curiosidad. Sí había oído los primeros álbumes de Diddley, los de los 50, pero este es ya del cambio de década. En ese momento, al arrancar los 60, el star system  del rocanrol estaba en plena desintegración: Elvis ingresaba en el ejército y Chuck Berry en la cárcel; Buddy Holly se estrellaba en su avioneta, anticipando las terribles desgracias que machacarían después a tipos como Cochran, Orbison y Perkins; Little Richard lo vio tan negro que prefirió poner su alma en manos del Señor, mientras que Jerry Lee Lewis optó por entregársela a su primita querida. Y en medio de semejante panorama, parece que Bo se negaba a desaparecer. Se empeñaba en seguir haciendo discos y seguir siendo influyente con ese rocanrol suyo tan tribal y cabezón. Pues aunque entonces no lo pareciera, al final lo consiguió.

Bo Diddley¿Cómo no iba a fascinar a varias generaciones un tío así?

Me imagino en un cuartucho de Londres a unos hermanitos apellidados Davies alucinando con este disco y decidiendo que versionarían alguna de sus canciones en cuanto tuvieran un grupo y consiguieran publicar un disco. Cuatro años después, el primer Lp de The Kinks incluyó Cadillac. Y un decenio más tarde, un paletazo de la américa profunda también eligió una canción del disco del pistolero Diddley para el primer repertorio de George Thorogood & the Destroyers. Pueden seguir los enlaces si quieren comprobarlo, pero será mejor que antes escuchen al Bo auténtico y original que les pongo aquí debajo.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “¿Es usted Bo Diddley o no lo es?”, que fue publicado originalmente el martes 3 de noviembre de 2009, y de “Hoy sí soy Bo Diddley”, que fue publicado originalmente el miércoles 2 de junio de 2010.

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¿Quiénes son los abuelos del rock?

Domingo, 11 de julio de 2010.-
Cuando empecé con esto del blog no imaginaba lo laborioso que sería lo de adjudicar etiquetas y categorías. Por ejemplo, me invento la categoría “Abuelos del rock” y entonces me meto yo solito en el problema de decidir quién es abuelo y quién no.

Más o menos yo lo tenía claro, pero después de corregir algunas incongruencias que se me han colado me veo en el compromiso de aclararme en voz alta. Por un lado tenemos a los primeros roqueros, los pioneros de los años 50. Los pocos que van quedando vivos son ya octogenarios, pero creo que con la categoría “Rock 50” y con el guiño Yo no soy Bo Diddley están suficientemente definidos: se les supone edad no ya para ser abuelos, sino tatarabuelos. A estas alturas, gente como Little Richard o Jerry Lee Lewis estan ya en la más absoluta ancianidad, pero no los considero exactamente abuelos del rocanrol… Y mucho menos pudieron ser abuelos otros como Buddy Holly o Eddie Cochran, que murieron jóvenes y dejaron un bonito cadáver en blanco y negro.

Little Richard, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly y Eddie Cochran
Ricardito, Jerry Lee, Buddy y Eddie

En realidad a todos estos los veo más como padres del rocanrol que como abuelos. Se inventaron el género, sí, pero no creo que tuvieran intención de perdurar. En aquella época las modas musicales tenían un reinado de dos o tres años y luego cedían el testigo a nuevos ritmos. El Rock & Roll surgió con una fuerza brutal y protagonizó todo tipo de proezas y escándalos. Little Richard se metió a pastor de una iglesia evangélica, Jerry Lee Lewis se casó con su prima menor de edad, a Chuck Berry lo metieron en la cárcel por estafa y Elvis Presley se alistó en el ejército. Llegó la decadencia y el rock desapareció, igual que posteriormente fueron desapareciendo el twist, el surf, el mambo-rock, el limbo-rock y todos esos tontos bailecitos que se iban inventando.

Pero unos años después, hacia 1964, el rock renació de sus cenizas por culpa de un montón de grupos ingleses a los que les dio por versionar los éxitos de la década anterior y conquistar América con la música que los propios americanos del norte habían olvidado. Algunos de esos jovencitos se instalaron en un estrellato mundial que les permitió ser millonarios y dedicarse al negocio del rock durante cuarenta y pico años de forma ininterrumpida… ¿Cuarenta y pico años con la guitarra a cuestas? Esos sí que son abuelos del rocanrol.

Rolling Stones, Beatles, Yardbirds, Animals
La Invasión Británica de 1964…
invadieron EEUU y el mundo entero

Por culpa de aquellos Stones, Beatles, YardbirdsAnimals los viejos rockers de los 50 fueron rescatados del olvido y hasta de la indigencia. Carl Perkins, Little Richard, Chuck Berry, Bo Diddley y muchos más pudieron volver a la carretera gracias a ellos, e incluso Elvis se vio forzado a su Comeback Special de 1968 porque comprendió que esos peludos ingleses estaban poniendo en entredicho su reinado.

Pasaron 10 años… algunos fueron quedando en el camino, otros mutaron a dinosaurios. Algunos cumplieron los 50 tacos sobre el escenario, y los que resistieron otros 10 años en la escena se convirtieron sin darse cuenta en abuelos del rock.

Eric Clapton, Ringo Starr, Neil Young y Bob Dylan
Muchos de esos invasores británicos de 1964
siguen publicando discos en la actualidad…
e ilustres americanos invadidos, también

La mayoría de estos abuelos del rocanrol se empeñan en salir de gira a un paso de soplar 70 velas. Sigue pasando el tiempo y todavía en este nuevo siglo seguimos hablando de ellos.

Chuck Berry - Hail! Hail! Rock 'n' RollHail! Hail! Rock 'n' Roll (1987) 

Les dejo con una de mis escenas favoritas del cine roquero, la célebre bronca entre los mayores cascarrabias de las dos primeras generaciones del rock. Ocurrió en la película Hail! Hail! Rock ‘n’ Roll, que consistía en que Keith Richards le montaba un homenaje a Chuck Berry en 1986 por su sesenta cumpleaños. Richards, acostumbrado a hacer su real gana, se queda perplejo al ver que otro músico se atreve a encararse con él porque le supera en canas y en galones… ¿cómo me vas a decir tú cómo se toca Carol, si la escribí yo?