Southside Johnny estuvo en Madrid (Amigos de Bruce II)

Jueves, 22 de agosto de 2013.-
Hace un año empecé a escribir esto, pero justo entonces A70 fue expulsado de su anterior alojamiento. Como la mudanza ocupó casi todo el verano de 2012, varios textos quedaron en el tintero, entre ellos este. Este año El Jefe visitó El Molinón, pero aún quedan algunos asuntos pendientes del Santiago Bernabéu.

En aquel primer repaso al repertorio del 17 de junio de 2012 en Madrid se mencionó el clima amistoso que siempre reina entre Springsteen y sus músicos más cercanos. Que Little Steven quiere regresar a la banda, pues dejamos que continúe Nils Lofgren y tocamos con tres guitarras. Que se muere Clarence, pues ponemos a tocar el saxo a su sobrino. Si continúo diciendo que esta canción fue una de las protagonistas de la noche, no tendré más remedio que seguir insistiendo en lo mismo.

Como pueden ver, Southside Johnny también sube niños al escenario igual que Bruce. La diferencia es que cualquier niño del mundo se sabe Waitin’ on a Sunny Day y la pobre chiquita del vídeo de aquí encima parece que no tiene ni idea de cuál es esa vieja canción perdida en un olvidado disco de 1978.

Southside Johnny & The Asbury Jukes - Hearts of StoneHearts of Stone (1978)

Ahí se publicó por primera vez Talk to Me. Para la versión de Springsteen hubo que esperar algunas décadas a que saliera The Promise, doble CD de 2010 con repertorio sobrante de la sesiones de grabación de Darkness en 1978. O sea, un disco reciente en su publicación pero antiguo en su contenido.

Bruce Springsteen - The PromiseThe Promise (The Darkness Lost Sessions) (2010)

Después del exitazo de Born to Run, las dudas asaltaban a Bruce sobre cuál debería ser su siguiente paso, así que al cabo de un par de años acabó juntándose en el estudio con unas 70 canciones. Al final no escogió las mejores, sino las que mejor encajaban en el hilo temático que había decidido para Darkness on the Edge of Town. En lugar de insistir en la épica urbana del disco que lo lanzó al estrellato, prefirió regresar a la oscuridad del suburbio para aferrarse a sus orígenes de clase trabajadora: mejor ser working class hero que rock star al uso. Si quieren saber más sobre ese momento crítico, tienen todos los detalles en el documental que acompañaba la edición de luxe de The Promise. Y para ir al grano, hacia el minuto diez de este trozo Little Steven y el propio Springsteen discuten sobre el asunto.

Bruce Springsteen - The Promise (The Making Of Darkness on the Edge of Town))El documental que venía en la edición especial

Así que treinta y pico años después recupera todo aquello, regraba algunas cosas, remasteriza otras y el resultado no es para nada una colección de cosas raras y cancioncitas que no alcanzaban el nivel, sino otro pedazo de disco que hace pensar en lo que pudo haber sido y no fue… aunque por lo menos al fin hemos podido disfrutar de estas maravillas al siglo siguiente. Uno de sus colaboradores cuenta en el documental que a Bruce le entraba el pánico cuando grababan una nueva canción en la que se podía intuir un single claro. Con tal de dar prioridad absoluta al LP, y para evitar que un posible hit eclipsara el resto del disco, acababa regalando esas canciones sospechosas a toda clase de amigotes. Así llegó Fire a manos de Robert Gordon y Because the Night fue para Patti Smith, mientras que sus paisanos Southside Johnny & The Asbury Jukes se quedaron con Talk to Me.

Bruce Springsteen - The Promise (trasera)Un disco de rarezas con algunas bastante famosas

Total, que El Jefe lleva un par de años de gira de presentación de Wrecking Ball y lo normal es que cada noche caigan seis o siete canciones de ese último disco. Sin embargo, de sus anteriores grabaciones nada de nada. Nada de Magic y nada de Working in a Dream, lo que por contraste da aún más realce a que en el Bernabéu tocara tres de The Promise: el estreno mundial de Spanish Eyes, cómo no iba a ser aquí, y las mencionadas Because the Night y Talk To Me. Y por cierto, The Promise ganó por tres a uno a Darkness, del que solo sonó ese Badlands que fue punto de partida de las casi cuatro horas de concierto.

Imagino que la gran mayoría de habitantes de la grada no tenía ni idea de quién era ese señor al que Bruce cedió el micrófono después de presentarlo con gran entusiasmo. Tenía aspecto de ser un desconocido que pasaba por allí, y realmente lo era… solo que se llamaba nada menos que Southside Johnny. No me paré a investigar si estaba girando con la banda o si andaba por Madrid y se enganchó a cantar ese Talk to Me y los rocanroles de los bises finales. Es más bonito pensar esto último y que después de Twist & Shout y Seven Nights To Rock dio un abrazo a todos y se volvió para Nueva Jersey. Allí en Asbury Park es donde Bruce y Johnny compartieron experiencias y escenarios al principio de sus carreras, formaron sus primeras bandas y se intercambiaron músicos, actuaciones y canciones. La E Street Band se asentó antes en el mundillo discográfico, así que Springsteen aprovechó el parón que vino después de su éxito para dar a los Asbury Jukes el empujoncillo que necesitaban.

Shoutside Johnny - I Don't Want To Go HomeI Don't Want To Go Home (1976)

En los tres años que van de Born to Run a Darkness es cuando los Jukes publicaron sus tres primeros LP’s, y en uno de ellos fue grabada Talk to Me, una de esas melodías pop que a veces le salen a Bruce y que, para disgusto de Little Steven, se quedan siempre fuera del corte para entrar en la selección final de los discos del Boss. En esas grabaciones de Southside Johnny siempre hay dos o tres canciones firmadas por Springsteen, pero el que se lleva la palma es Steven Van Zandt, que además tocaba con la banda, producía las grabaciones y debía de ser el gran consigliere, algo así como Silvio Dante con la familia Soprano.

Southside Johnny y Little StevenJohnny y Stevie, colegas de toda la vida

Ahora que todo el mundo va a los conciertos con sus teléfonos caros hay montones de fans que subieron vídeos a youtube inmortalizando ese Talk to Me con Southside Johnny como uno de los momentos más especiales de la noche. Sin embargo, prefiero terminar la anécdota echando la vista atrás hacia una actuación añeja que demuestra que la colaboración viene de antiguo, que a veces la cosa sucedía al reves y era Southside Johnny quien invitaba a Bruce a tocar con los Asbury Jukes.

De los Archivos A70, hoy recuperamos el contenido íntegro de “Los amigos de Bruce (I)”, que fue publicado originalmente el martes 26 de julio de 2012.

Sesentón rico, sesentón pobre

Domingo, 1 de julio de 2012.-
Este pasado mes de junio me acerqué a ver un par de conciertos (¡oh, milagro!) y, por pura casualidad, en ambos casos se trataba de glorias del rocanrol que comenzaron su carrera discográfica en 1971. Sé que comparar siempre resulta un poco feo, pero no está en mi ánimo poner bien a uno y mal al otro. Disfruté a tope con los dos veteranos, dieron conciertos magníficos y exhibieron su amplia sabiduría musical sobre las tablas, sin embargo no me resisto a exponer algunos datos que abren un abismo entre ellos. Dos maneras de mantener viva la llama del rocanrol, muy distintas pero igual de dignas. Empezaré por el roquero rico.

El roquero rico nació en los EEUU y lleva muy a gala ser de una pequeña ciudad del estado de Nueva Jersey llamada Asbury Park. Tiene 62 años y debutó discográficamente en 1971 con un disco que precisamente se llamaba Saludos desde Asbury Park, New Jersey, con un coqueto diseño de portada en forma de tarjeta postal. Su concierto de 2012 en Madrid se celebró en el muy señorial Santiago Bernabéu ante unos 50.000 espectadores (por poner una cifra redonda, diez mil arriba, diez mil abajo), totalmente rendidos a sus pies a pesar del horroroso sonido provocado por el rebote contra la cubierta del mencionado estadio. Me tocó verlo desde muy arriba, en el tercer anfiteatro, justo en el interior de un torbellino de ecos que convertía en tarea imposible reconocer las canciones hasta bien avanzada la primera estrofa. Calculo que mi localidad estaría alejada a más de 100 metros del escenario y más arriba de los 30 metros de altura. Digamos que el precio medio de la entrada estaba en unos 80 euros, sin entrar en detalles sobre los odiosos gastos de distribución. Aunque no haga falta decirlo, el roquero rico se llama Bruce Springsteen. El tío es tan excesivo que, para no desentonar con esta colección de cifras, disfruta dando conciertos que superan las 3 horas y 30 canciones. En Madrid el marcador final ascendió a 33 canciones en 3 horas y 48 minutos.

Greetings from Asbury Park, N.J. (1971)

La banda con la que toca actualmente es la E Street Band, la misma que con mínimas variaciones le ha acompañado desde sus comienzos. Tras un par de retoques en los músicos que grabaron los dos primeros discos, la alineación titular de la Banda de la Calle E quedó fijada en 1975. Desde entonces nadie ha abandonado el grupo salvo por fallecimiento, y por el contrario se ha ido incorporando gente hasta completar la lujosa banda de estadio que es hoy.

Mi foto favorita de la E Street Band, allá por 1980

Habrá tiempo de repasar todos esos nombres, pero de momento cito dos. El único músico que se mantiene con Springsteen desde el primer disco es el bajista Gary Tallent, el que sale sentado en la foto igual que el boss. En cuanto a deserciones, sólo Little Steven se permitió una vez el lujo de marcharse voluntariamente, precisamente la mano derecha del jefe, pero en la refundación de la banda que tuvo lugar en el 2000 regresó para quedarse.

El vídeo que he puesto ahí arriba pertenece a ese momento crucial de finales 1975 en que echaba a rodar la formación definitiva de la E Street Band, la misma que había grabado Born to Run. Era la primera vez que visitaban Europa y dieron un concierto apoteósico en el Hammersmith londinense. He elegido Quarter to Three, versión de Gary U.S. Bonds que todavía siguen tocando de vez en cuando, porque al final se encienden todas las luces que tiene la sala (pocas) y se pueden distinguir las caras de los músicos. Qué jóvenes están…

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Cambio de tercio, vamos con el roquero pobre. Por seguir con el paralelismo, también pongo una actuación de 1975. Increíblemente, estos tipos tocaron en Madrid en la última primavera de Franco… ¿Cómo pudieron permitirlo? Supongo que la cúpula dirigente andaría tan preocupada por la inminente muerte del dictador que algún hombre de las praderas infiltrado en la tele pública consiguió colar a estos cuatro peludos irlandeses en el Teatro Monumental para grabarles un especial de TVE sin que nadie se diera cuenta.

El roquero pobre nació en Belfast y tiene los 60 años cumplidos desde finales de 2011. A pesar de ser de Irlanda del Norte, fue reclutado para su proyecto por un irlandés del sur que en 1971 iniciaba carrera en solitario y tocó junto a él nada menos que 20 años. Su reciente concierto en Madrid tuvo lugar en la Sala Arena, un local que no hace mucho tuvo nombre de marca de cerveza. El caso es que en ese sitio los conciertos se ven y se oyen razonablemente bien, pero no deja de ser raro que en su planta de arriba haya una peluquería de Llongueras y que a las once y media te echen a patadas porque a las doce en punto el chiringuito se transforma en discoteca chunga. Total, que el concierto no pudo extenderse más allá de 1 hora y 3 cuartos (no les dejaron hacer bises). Siendo generosos, digamos que éramos unos 300 espectadores (cien arriba, cien abajo) que pudimos movernos a placer por la sala y acercarnos a menos de 2 metros de esta leyenda del rocanrol, con el consiguiente reventón de tímpanos. El precio oscilaba entre 22 y 25 euros, dependiendo de si comprabas tu entrada en Escridiscos o lo hacías en algún punto de recaudación abusiva de gastos de distribución.

Rory Gallagher (1971)

No, el roquero pobre no es Rory Gallagher, sino su inseparable bajista Gerry McAvoy. Su grupo actual se llama Band of Friends, un nombre muy poco pretencioso porque su modesto objetivo es tan simple como celebrar el repertorio de Rory, o sea A Celebration of the Music of Rory Gallagher. Resulta que más de tres lustros después de la muerte del amigo, Gerry ha encontrado a un tipo holandés que puede ocupar con solvencia el lugar que sobre el escenario correspondía al difunto. Ya hablaremos de este mocetón que toca como Gallagher, canta como Gallagher, se peina como Gallagher e incluso se atreve a vestir camisa de cuadros en pleno mes de junio en Madrid.

Una foto de cuando los dos colegas solían tocar juntos

En fin, que ole por Gerry McAvoy que ha sido capaz de juntar a varios centenares de madrileños que todavía nos acordamos de su música. ¿Les parece poco? A mí me parece una pasada. Se nota que Rory sigue siendo muy querido en España, quizá porque tuvo las narices de venir a vernos en un año tan señalado como 1975. Su especial de una hora en TVE, pese a la lógica precariedad de imagen y sonido, da una buena pista sobre lo alucinados que debieron quedarse quienes tuvieron la suerte de verlo en alguna de aquellas tres citas en Madrid, Barcelona y San Sebastián. Si alguien tiene curiosidad y tiempo para verlo entero, que pinche el enlace de aquí debajo.

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=h_3MkmsZ6zk

¡Qué bonita Forrest Gump!

Domingo, 31 de julio de 2011.-
Por fin he visto Forrest Gump. Aunque tarde, he podido subsanar esa imperdonable laguna cultural por la que tan criticado he sido. La peli, bonica; la música, espectacular. ¿Saben lo que hice en cuanto terminaron los títulos de crédito? Echar a correr… sin razón ni objetivo alguno, simplemente porque sí, tal como nos enseña el héroe de la historia. Curiosamente me frenaba un poco el viento de cara, justo como le ocurría a este señor de barba.

Lo que me resulta más admirable de estas superproducciones de Hollywood es que todo encaja al milímetro, los tíos trabajan como relojeros suizos. No es fácil encontrar un anacronismo, nada de objetos o ropas que no correspondan con cada momento historico, ningún acontecimiento fuera de su orden cronológico. Y la música, que es lo que a mí más me motiva, suena siempre con total precisión: que en 1956 el chico va con su madre por la calle… salen en las teles de un escaparate los contoneos escandalosos de Elvis en 1956; que dos años después los matones del cole apedrean al chico… sale un instrumental de Duane Eddy de 1958; que al tío le crece la barba de tanto correr… ponen la de correr contra el viento de Bob Seger, el roquero más barbudo de los 70. Pues resulta que Seger también tuvo una novia llamada Jenny, y encima Against The Wind está publicada en el cambio de década, justo en esos años en los que el bueno de Forrest Gump se desplazaba de costa a costa corriendo sin parar.

Bob Seger & The Silver Bullet Band - Against The Wind Against The Wind (1980)

Me gusta esa parte en la que ponen canciones de correr. Además de la mencionada de Bob Seger & The Silver Bullet Band, que encaja en la peli como un guante, van enlazando Running On Empty de Jackson Browne, It Keeps You Runnin’ de los Doobie Brothers, On The Road Again de Willie Nelson y Go Your Own Way de Fleetwood Mac… Menos mal que no cayeron en la tentación de Born To Run… ¡habría sido demasiado facilón!

Por lo demás, la película es muy emotiva y la narración no da tregua en ningún momento, aunque se mueve siempre en ese límite de lo sensiblero que puede llegar a convertir una historia en odiosa. Personalmente lo di casi todo por perdido en el primer minuto de metraje cuando comienza a sonar esa lacrimógena banda sonora de Alan Silvestri mientras la cámara sigue el vuelo de una pluma de ave sobre las calles de una ciudad sureña. No daba crédito… ¿de verdad pretendían hacernos llorar solo por ver una puñetera pluma a la que se lleva el viento? Y justo después, un bobalicón que está sentado en un banco empieza a contar su vida. No empezaba nada bien la cosa, pero justo cuando iba a tirar la toalla empiezan a enlazarse los flashback y la historia empieza a animarse. Para cuando te están contando que en EEUU un simplón como Forrest puede ir a la Universidad y graduarse solo por ser buen deportista, la película ya te ha enganchado definitivamente. Brillante idea esa de revisar el Siglo XX desde la óptica de un tío con cociente intelectual borderline.

Lennon y Gump¿Alguien sabe quién es ese chico desconocido de gafas
que está sentado al lado de Forrest Gump?

Y vuelvo a mi monotema rocanrolero. Qué envidia da comprobar que en los USA consideran el rocanrol como un producto cultural de primera categoría. Y cómo lo miman, qué protagonismo le dan y menudo partido le sacan. Cada canción suena exactamente donde tiene que sonar, ya sea para evocar una época o para ambientar una situación. En cambio, aquí estamos demasiado acostumbrados al despropósito Made in Spain. Los señores del audiovisual hispano pasan tanto del rocanrol que llamaron La chica de ayer a una serie ambientada diez años antes de que se publicara esa canción de Nacha Pop. Por no hablar de cuando el hippie que apareció en Cuéntame se puso a cantar Let It Be por las calles de San Genaro un año antes de que saliera el disco. ¡Realmente ese chico inglés manejaba información beatle privilegiada!

En cualquier peli yanqui pasa justo al revés, se nota que los cineastas han mamado rock y lo siguen llevando en el corazón. Por ejemplo, el paleto Gump atraviesa la noche neoyorkina y se escucha Everybody’s Talkin’ de Harry Nilson, pues así quedó establecido desde hace años en Cowboy de medianoche. Y luego está toda la música hippie, la del verano del amor en la costa oeste y las de las protestas pacifistas en la costa este. Flores en el pelo en San Francisco y Aquarius en Central Park. Y por supuesto, las canciones de la Guerra del Vietnam, que son un género en sí mismo en el que el cine y el rock llevan años retroalimentándose. Aparte de las típicas de la Creedence y de los Doors que salen en todas las películas sobre los charlies, me han sorprendido algunas que no conocía, como Let’s Get Together de The Youngbloods y Joy To The World de Three Dog Night. Pero sobre todo el Volunteers de Jefferson Airplane. Me alegra saber que estos abanderados del hippismo tenían repertorio más allá de Somebody To Love y White Rabbit.

Bueno, y ahora que al fin he visto Forrest Gump puedo tachar una película de la lista de 50 ó 60 imprescindibles que por pura desidia nunca me tomé la molestia de ver. Suelo tener en el número 1 a ET, pero en el último momento siempre aparece otra que la desbanca de la primera posición. Reconozco que en estos días va creciendo por momentos mi interés por Karate Kid. Últimamente hasta sueño con la escena de la grulla.