Unas lagrimillas por Krahe vol. II

Lunes, 27 de julio de 2015.-
Aunque en el texto anterior me propuse evitar las canciones más sobadas de Krahe, acabé poniendo Marieta, anda que… Me fastidiaba que en el aluvión de condolencias publicadas por los famosos de turno en la red social del pajarito (esa que Calamaro rebautizó como Tweety) todo el mundo se esforzara en quedar bien poniendo una frase de las mismas cuatro canciones de siempre. Eso sí, nadie mencionó a Marieta, que no hay nada peor que ir uno con su corona y quedar “como un gilipó – llas, madre”.

Sin ánimo de generalizar, es posible que muchos de los que dieron su pésame de 140 caracteres no hayan escuchado a Javier Krahe en los últimos treinta años, que no pasaran del repertorio del primer disco más La Mandrágora. Cuando en aquella época Joaquín Sabina decía en las entrevistas que quería aproximarse al rock, Krahe respondía que él se veía más evolucionando hacia el vals. La etiqueta de que su música era aburrida fue cuajando, la gente fue perdiendo el interés y ya casi nadie escuchó el segundo disco, que casualmente es uno de los mejores. Contra lo que decía el tópico, musicalmente era bastante entretenido: desde una jota-blues para homenajear a Luis Buñuel hasta esta de aquí debajo, que empieza con un cierto aire a película de romanos, como de superproducción de Samuel Bronston.

Aquí tienen otra de sus especialidades: la temática cristiana en general y bíblica en particular. Hay que decir que cuando Javier Krahe se adentraba en el terreno de la sátira religiosa solía dejar claro que sabía bien de lo que hablaba, nada que ver con los analfabetos de turno que practican el insulto zafio solo por emponzoñar el ambiente. Krahe ponía cuidado en encontrar el tono adecuado, demostrando que hasta para ser sacrílego es preferible guardar las formas. En Los caminos del Señor, otro ejemplo de este mismo disco, ambienta el relato en una parroquia demostrando que sabía orientarse por el interior del templo y exhibiendo conocimientos en santoral, liturgia, clero y hasta en la mecánica del confesionario y los donativos. Y en Esaú, la que suena, se atreve con un drama familiar del Antiguo Testamento, aclarando que si Jacob llegó a ser patriarca del pueblo judío fue porque primero timó a su hermano con el plato de lentejas y luego engañó a su padre Isaac haciéndose pasar por Esaú para que le diera su bendición, ya saben, se puso una piel de cordero para confundir a papá que ya estaba medio ciego, qué bajeza. Pero lo que más me gusta de esta canción es cómo soluciona Krahe el reto de encontrarle rimas a Esaú y Jacob: partiendo palabras por la mitad, otro de sus trucos favoritos para nunca renunciar a la rima consonante: “Todos los días Esaú / vendes tu primogenitu- / ra por un plato de lentejas / luego te quejas”. Y en el caso de Jacob: “Mira que fácilmente te ob- / nubila tu hermano Jacob”.

Javier Krahe - Aparejo de fortuna
Aparejo de fortuna (1984)

Si este segundo disco es tan variado en lo musical y tan rico en arreglos es porque, huyendo del estigma del cantautor-tostón, Javier Krahe empezó a rodearse de musicazos de jazz como Andreas Prittwitz, Fernando AnguitaJimmy Ríos. A modo de burla, hasta colaron un solo de batería sin venir a cuento en mitad de Un burdo rumor, grabada aquí en estudio por primera vez. Un disco más tarde apareció Javier López de Guereña y poco a poco fue ocupando el sitio del guitarrista Antonio Sánchez, el cuarto hombre de La Mandrágora.

Krahe. Sabina, Pérez y Sánchez - La Mandrágora
Como Sánchez no cantaba no salió en la foto

Andaba Antonio Sánchez tan atareado tocando y componiendo con Krahe y Sabina, fundando su propia Académica Palanca y yendo a la SGAE a cobrar el cheque que le correspondía como coautor de Pongamos que hablo de Madrid que, harto del pluriempleo, acabó centrándose en su propio proyecto. Total, que Guereña empezó como segundo guitarra, luego fue productor y finalmente se convirtió en mano derecha de Krahe hasta el final. También Prittwitz y Anguita han sido inseparables todos estos años… vamos, que no tenía grupo, no hacía giras, pero estos tipos se divertían tanto tocando con él que cada vez que Krahe los llamaba volvía a reunirse la banda. Aquí no se ve, pero se nota.

Porque, ¿qué posibilidades podrían tener unos músicos como estos de interpretar una canción dedicada a la geometría? Solo con Krahe, sin duda. ¿Qué Krahe les pide unas notas que evoquen “el Quattrocento, en los confines de la Umbría y la Toscana”? Pues ellos van y lo hacen. Y además se marcan unos coros en plan gamberro a la mayor gloria de Piero della Francesca y de paso hacer más ameno el repaso a las figuras geométricas favoritas del cantante, que ya podemos imaginar que cuando Javier Krahe opina sobre el pentágono, las altas esferas, las pirámides, el cuadrilátero, las paralelas, los óvalos y los conos está como siempre refiriéndose a sus propios asuntos.

Javier Krahe - Cábalas y cicatrices
Cábalas y cicatrices (2002)

Sus anteriores grabaciones en directo, La Mandrágora y Elíjeme, ya incluyeron canciones sueltas hasta entonces inéditas, pero Javier Krahe nunca había grabado un concierto entero de canciones nuevas. Para este Cábalas y cicatrices alguien tuvo la feliz idea: si el estreno de canciones ante su público es uno de los puntos fuertes de este artista, pues qué mejor que publicar un concierto enterito de repertorio aún no grabado. Y si el tipo en cuestión era un maestro conversando con la gente antes y después cantar, pues se graba también la charla entre canción y canción. Resultado, una delicia que captura la magia que solía conseguir el Krahe cuando actuaba en sus garitos habituales, esta vez el Café Central para más señas, cuál iba a ser si no. No tiene desperdicio, aquí lo pueden comprobar de principio a fin. Años después, también con resultados estimables, repitió la fórmula en el disco Querencias y extravíos, grabando esta vez el recital en el Café España de Valladolid, lo que tratándose de un tipo tan madrileño puede considerarse una extravagancia. Curiosamente tuvo que volver a su querido Café Central para dejar un último testimonio de sus conciertos en forma de CD.

Javier Krahe en el Café Central de Madrid
Javier Krahe en el Café Central de Madrid (2014)

Bueno, CD y como novedad también DVD. Se publicó en diciembre de 2014 como parte de una campaña de protesta por los rumores de cierre que acechaban a este local, un cierre que finalmente no se produjo. Vamos a pensar que Krahe puso su granito de arena con el disco. La actuación grabada era de un año atrás, de cuando andaban presentando el repertorio de Las diez de últimas, el disco anterior. Por esa razón no tiene ninguna canción nueva, quedando para la posteridad como un emotivo documento del tramo final de su carrera. Aquí lo tienen: Javier Krahe en su garito predilecto interpretando en su último disco en directo una canción de su último disco en estudio. Ahí queda eso.

Este serial sobre Javier Krahe se completa con Este otoño Krahe no toca en Galileo, Unas lagrimillas por Krahe vol. I y Unas lagrimillas por Krahe vol. III.

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